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rinsp91

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Apr 9 2012, 03:40 AM
Continuación del fanfic de Milena. Podéis encontrar los 15 primeros capítulos traducidos por Lau aquí

Título: Durmiendo con Fantasmas
Autor: Milena /milena_1980
Traducción: rinsp91 | Marina
Rating: + 17 años
Parejas: JaeChun (principal), YooSu, YooMin, Yunjae, HoMin, HyukSu
Género: Angustia, Romance
Advertencias: Escenas de sexo en menores de edad (17 años); sentimientos suicidas; referencias a abuso de ciertas sustancias; autolesiones.
Resumen: Soul mates never die | Las almas gemelas nunca mueren

Una serie de pequeñas historias conectadas. No siempre en orden cronológico. Título y letras de "Sleeping With Ghosts" de Placebo.


CAPÍTULO 16


Título: Creer

"¡Ya casi estamos!"

El cielo parece que se esté cayendo, está lloviendo tanto que apenas puedes ver por donde vas. Tu corres, sin embargo, y el te sostiene la mano, agarrándola con fuerza, como si tuviera miedo de perderte si te suelta. No te importa: a pesar de todas tus protestas, nunca tienes suficiente de su tacto.

Afortunadamente, sabes volver a casa; corres por las calles, guiándole, sintiendo una descarga increíble de adrenalina (aunque no estés seguro de por qué). Todo lo que sabes es que quieres llegar a casa (el único sitio en el que te sientes lo suficientemente seguro como para querer besar a Jaejoong y nunca dejarlo ir).

La lluvia no da tregua, sino que se intensifica, el agua fuerte y pesada. Sin embargo, ya casi has llegado, estás tan cerca que crees ver la puerta principal.

"¡Vamos!" -gritas en la lluvia y se ríe detrás de ti.

Cuando por fin llegáis, te ríes fuerte. Estabas medio asustado por si acabaríais atropellados por un coche, o heridos de cualquier otro modo. Y aún así, aquí estáis, de pie en la puerta de la entrada, seguridad y calor a sólo unos pasos. Estas seguro de que esta a tu lado cuando abres la puerta, pero cuando miras atrás: esta bajo la lluvia, con los ojos cerrados y la cabeza hacia el cielo. La escena te quita el aliento, es tan hermoso, pero ¿por qué. . .?

De repente, te mira y te sonríe, acercándose a ti. Tu solo te ríes de nuevo, negando con la cabeza.

"¡Vamos!", dice, sonriendo.

"¡Hyung!¡Cogeremos un catarro!¡Vamos!"

El sonríe, con el flequillo negro mojado pegado a su frente, ojos oscuros y brillantes. Maldita sea . . .

Hace un sonido victorioso cuando te tira hacia el, abrazándote fuerte.

"¿No se siente esto increíble?" te pregunta al oído. Tu tiemblas, pero no tienes tiempo para protestar: antes de darte cuenta, sus labios presionan los tuyos y dejas de preocuparte de cualquier otra cosa. Te agarra fuerte, te hace sentir bien y seguro; hace que tu corazón lata mas rápido con sólo mirarte. Deseas que siempre fuese así, los dos solos, amándoos el uno al otro sin preocupación alguna.

Él se aleja demasiado pronto para tu gusto, sonriéndote.

"Deseo que todos los días fueran así", te dice. Quieres preguntar por qué pero no lo haces. Apoya su cabeza en tu hombro y tú cierras tus ojos, abrazándolo fuerte, con la lluvia cayendo sobre vosotros.

(Es un recuerdo de la época de instituto, cuando ya estaban juntos)


Título: Pasado

"Vete a casa", te dice esa noche, mirándote bajo el cielo nocturno, con los ojos llenos de lágrimas. "Te llamará cuando pueda, ¿de acuerdo?" Ella trató de ser amable, recuerdas, a pesar de que nunca te haya visto con buenos ojos. Tu solo eras el amigo "especial" de su hermano, el chico que vino de vez en cuando a una casa llena de silencio y miradas desconfiadas.

"Pensé que te habías ido a casa", dice ahora, de pie delante de ti. Se ve mayor, pero casi tan guapa como la recordabas. Ella era la mayor de las tres mujeres jóvenes que todavía vivían en esa casa entonces, la única a la que parecía importarle Jaejoong (por lo que tu podías ver).

"¿Como está?" estás agotado, ya te has quedado sin lagrimas; el pecho te duele tanto que apenas puedes respirar.

"Vivo", contesta ella, sentada a tu lado. "Dicen que tiene suerte. Se recuperará". Ella suspira, mirando al suelo. "Jaejoong siempre fue fuerte". De repente, se ríe con sorna. "Parece que ni la Muerte le quiere, no importa lo que haga".

"Nuna", te quejas, mirándola con dolor. Te sorprendes cuando ves lágrimas caer por su cara.

"Quiero a mi hermano", dice. "Se que nunca pareció así, pero le quiero". Ella te mira. "Le quise incluso cuando nadie mas lo hizo".

Tragas fuerte, preparado para preguntar tantas cosas, pero no saldrán. Tu cabeza aun esta hecha un lío.

"Siempre le he querido", dices en su lugar. "En aquel entonces y ahora".

Ella se limpia sus lagrimas y te mira con curiosidad. ¿Qué está pasando por su mente? ¿Qué ve cuando te mira? Le devuelves la mirada, seguro de que las preguntas están claras en la superficie de tus ojos; ella solo tiene que leerlas por lo que son.

"No sabía que te había encontrado otra vez", dice ella de forma inesperada.

"¿Otra vez?"

Asiente.

"Volvió a casa, puede que un año después de que se marchara", dice, mirando al otro lado. "Fue a tu casa, pero tu padre dijo que te habías ido a la universidad y se negó a darle una dirección". Frunce el ceño. "Volvió a casa llorando".

¿Jaejoong fue a buscarte? La noticia te sorprende.

"Nuna, necesito saber". Respiras hondo antes de hablar. "¿Qué le pasa? El no me lo quiere contar . . ."

Ella suspira, mojando sus labios.

"Nuestros padres creían que se le pasaría con los años. Una fase, lo llamaron". Ella se burla, negando con la cabeza.

"Está claro que es más que una fase", le dices, sintiéndote de repente más fuerte. "Sus ausencias frecuentes en el instituto, y luego la forma en que actuaba, como si estuviera borracho todo el tiempo. . ."

"Pero él, tampoco, quería ser ayudado", dice ella enfadada. "Una vez que lo supo, yo quería ayudar, pero él se negaba una y otra vez, desaparecía mientras yo me preguntaba donde diablos estaba". Ella llora con más fuerza. "¿Por qué no le importa lo que hace a todo el que le rodea?"

Tu suspiras, la paciencia se te esta agotando.

"Nuna, ¿cual es el problema?"

Ella niega con la cabeza y se pone de pie, visiblemente molesta.

"Vete a casa", te dice.

"¡Nuna!" protestas, y odias lo cansado, lo impotente que te sientes "¡Por favor, dime algo!"

"Te lo debería de haber contado", te dice, el pecho te pesa. "Estas cansado y necesitas descansar. El todavía estará aquí".

Te paras y agarras su brazo. Te devuelve la mirada, las lágrimas corren por su rostro.

"No puedo", ella dice. "No ahora".

La ves marchar, pero no puedes odiarla. No es su culpa que Jaejoong se negara a explicarte una y otra vez. Suspiras y te sientas, dejando caer la cabeza hacia delante.

Tal vez sea hora de volver a casa.

(Aquí es otra vez en el presente, en el hospital)


Título: Secuela

"¿Quieres que vaya?"

Suspiras, mirando al techo. Has estado tratando de dormir durante horas, pero no puedes. Tal vez deberías haber aceptado la oferta de Junsu y dejar que se quedara contigo o haber subido a su casa. El ya te ha ayudado mucho, pero no puedes seguir pidiendo más. Así que te fuiste a casa, directo a la cama,y ​​ahí es donde estás ahora.

"No, estoy bien", mentiste. Creíste que discutiría, pero solo insistió una vez mas antes de dejarte ir (ahora deseas que hubiese insistido un poquito más). El baño sigue siendo un desastre, la bañera medio llena de agua rojiza, el suelo. . . Sólo la idea te da arcadas, y aun así no puedes dejar de pensar en ello ¿Por qué no puede simplemente cerrar los ojos y no verlo, pálido, rodeado de rojo, los ojos cerrados, como si le hubiese drenado la vida?

"Vete a casa", ella me dijo, al igual que hizo hace muchos años. Yunho te encontró de nuevo unos minutos más tarde.

"Me voy a casa", dijo (te preguntas por un minuto entero donde era casa, si era con Changmin, pero pronto te sacas esa idea de la cabeza). "Vamos, te llevaré a tu casa. Te ves agotado".

Y lo estabas, tan agotado que pensaste que te caerías de cara al segundo en que te pusieras de pie. Pero, aún así, el sueño se niega a venir.

"Arréglame", te dijo, pero no sabías que hacer, que quería decir, y ¿cómo podías saberlo? Él se mantuvo en silencio, no te dio ninguna pista de verdad. ¿Qué se supone que debías hacer?

Cierras los ojos. En serio, culparte de ello no ayudara en nada. Es obvio que no había nada que pudieras hacer, y si lo hubiese, lo pasaste por completo por alto. Sin embargo, deseas que su hermana te hubiese permitido verle. Tienes que ver que si, ¡está vivo, sigue respirando! Yunho te aseguro que lo estaba, pero eso no era suficiente.

A paso lento y pesado, te levantas y vas al baño. Te obligas a que no te den arcadas cuando coges los utensilios de limpieza y empiezas a quitar la sangre. Si el sueño no viene, entonces por lo menos no seré un inútil. Finalmente, te deja de importar, cada mancha, cada pequeño charco no es nada. Y así es como quieres que sea.

Una vez que has terminado, de alguna manera encuentras las fuerzas para ducharte y vuelves a la cama.

El sueño sigue negándose a venir.


Título: Razón

"Siga recto", te dijo la enfermera cuando volviste al día siguiente, y el de después. El primer día le llevaste flores. Estaba despierto, viendo la tele, o eso parecía.Se veía tan pálido, con las muñecas vendadas casi hasta los codos.

"¿Cómo estás?" preguntas, hablando en voz baja. Pero él no contesta. Una semana después, sigue sin hacerlo.

Hoy le has llevado algo de fruta—siempre le encantó la fruta fresca—la pones en la mesita de noche, antes de sentarte al lado de la cama. Él está viendo la tele otra vez, o eso parece: sus ojos están vidriosos, puedes notar que no esta ahí en este momento. Pese a eso, no te atreves a interrumpir sus pensamientos. Dondequiera que esté, estas seguro que es un lugar más feliz que una habitación de hospital. Cuando tocas su brazo, te das cuenta de que está frío, y de inmediato le cubres con el edredón.

"No has estado pasando por un buen momento en el trabajo, admites. Mi jefe está pegado a mi culo por las últimas ausencias. Junsu cree que debería dimitir, pero . . . tengo miedo de hacerlo. Supongo que soy un cobarde".

Suspiras cuando ves que no se mueve para mostrar que está escuchando. Sin cambios desde hace días ¿Por qué te sorprende? Él ha decidido esconderse dentro de sí mismo y la verdad que no le culpas. Le echas tanto de menos, sin embargo, echas de menos despertarte a su lado, solo escuchar su voz. ¿Por que no puedes ser tu ahora el que le ayude, tal como hizo Yunho no hace mucho? Pero, en realidad no importa.

La enfermera viene con otra bolsa de IV y tu frunces el ceño..

"No come", dice, cuando nota tu mirada. "Es la única manera de alimentarle".

Cierras los ojos, sintiéndote tan impotente, tan inútil. Alcanzas su mano libre y la sostienes.

"Por favor, Hyung", le ruegas, con los ojos llenos de lagrimas, pero el se niega a mirarte. "Quiero ayudarte. Te quiero, haría cualquier cosa por ti".

En algún momento, él cierra los ojos y tu te quedas ahí, aferrándote a él, sintiéndote más solo que nunca.

Cuando las horas de visita terminan, le besas la frente y te vas. Te vas a casa, a comer (o al menos a intentarlo) y luego a la cama. Ya no te llevas trabajo a casa, no tienes las fuerzas para ello. Solo puedes pensar en él, quieres que mejore, que quiera otra vez vivir. Ahora mismo, sabes que quiere morir, desea que no estuviese atrapado en este mundo que es obvio que odia.

"¿Yo no soy suficiente?" te preguntas más de una vez, no importa lo egoísta que parezca. Niegas con la cabeza ante la idea, sin embargo.

Junsu y Yunho llaman casi todos los días y preguntan cómo te encuentras. No te sorprendes por Junsu, pero Yunho ha sido un amigo en todo momento.

Deberíamos cenar algún día, dijo la ultima vez. Crees que necesita hablar, pero tu todavía no sabes como sentirte acerca de él en absoluto.

Changmin ha llamado un par de veces, también, pero sus conversaciones son breves e incómodos. Como te gustaría que no fuera así.

"Sólo puedo esperar", te dices, cerrando los ojos y suplicando por que el sueño venga.


Título: Cómodo

"Estoy cansado", dice, tumbado en tu cama. Tú te unes a el, sin sorprenderte en absoluto cuando apoya su cabeza en tu hombro.

"¿Cansado? ¿De qué?" Estuvo ausente tres días seguidos y luego regresó al instituto con una excusa por escrito, como si nada hubiera pasado.

El se encoge de hombros.

"Todo". Suspira. "Sólo desearía poder ir muy lejos. ¿Quieres venir conmigo?"

Te ríes.

"Digo que sí cada vez que preguntas", respondes. Casi sin pensarlo, empiezas a acariciar su pelo. "¿Qué es, entonces? ¿Es su familia? ¿El instituto? ¿Yo?"

Él niega con la cabeza.

"Tu no, nunca tu", dice, inclinándose para besar tu mejilla. "Mi vida sería un infierno si tu no estuvieras en ella, no me importa lo melodramático que eso suena". Tu sonríes (pero tu corazón late rápido y con preocupación).

"Nos iremos pronto", le recuerdas. "Y estaremos en un lugar nuevo, con gente nueva. Todo será genial".

El suspira, aferrándose a ti mas fuerte.

"No importa lo que haga, siempre es lo mismo". Suena triste, tan triste. "A veces pienso que sería mejor si me suicidara".

Saltas, mirándole.

"¡No!" ¿Acaso se da cuenta de lo que está diciendo? "¡No sería mejor! ¿Y yo qué? ¿Y tu familia?"

El se burla.

"A mi familia no le importa". Te sonríe "¿Me echarías de menos?"

Su pregunta de enfadada tanto que quieres empujarle. En vez de eso, tiras de el y le das un abrazo fuerte.

"Moriría joder si algo te pasara". Nunca le habías dicho eso, pero lo quieres tanto, tanto ¿Cómo seguirías adelante si él desapareciera de tu vida?

El de te devuelve el abrazo y te agarra más fuerte de lo que tu le agarras a el. Quieres preguntar qué pasa, pero sabes que no te lo contará ¿Por qué se sentiría de esta manera?

"Te amo", te susurra al oído.

"Yo, también", tu respuesta, tratando de alejarte, pero el no te deja, agarrándote como si la vida le fuera en ello.

(Otra vez recuerdos del pasado con Jaejoong)


Título: Estrecho

"Yoochun".

Estás sentado en tu silla de siempre, sosteniendo su mano, como haces todos los días. Te mira a veces, pero sólo cuando él piensa que no estás mirando. Aún así, sigues viniendo a verle, le cuentas sobre tu día, sobre las cosas que ocurren afuera en el mundo. Al parecer, el esta en silencio porque quiere estarlo, no hay ningún misterio detrás. Si tan sólo pudiera escuchar su voz. . .

La desesperación y la impaciencia empiezan a hacer mella en ti cuando, de repente, escuchas tu nombre. Yunho está de pie en la puerta, mirándote.

"¿Me acompañas a por un cigarro?" ofrece. Suena tan cansado como tu, y tienes que preguntarte: ¿Viene a visitarle a menudo? ¿Le mira Jaejoong como te mira a ti?

Sin embargo, echas esos pensamientos fuera y suspiras.

Claro.

Camináis a un área para fumadores y él te ofrece un cigarro. Lo aceptas y pronto estás "inhalando la muerte", como decía Changmin. El recuerdo te hace reír.

"¿Changmin aún no ha intentado que dejes de fumar?"

El parece desconcertado, incomodo, incluso. Esa no era tu intención. Pese a eso, observas su reacción, hasta que se encoge de hombros.

"Estoy tratando de dejarlo", admite, mirándote a los ojos. "Pero no me atrevo a fumar cerca suyo".

Tu asientes.

"Odia el olor y el humo", dices. "Yo lo intenté dejar por el, pero . . ." Te encoges de hombros.

El asiente comprendiendo. Da una calada y exhala, mirando a cualquier lado menos a ti.

"¿Habló contigo?" pregunta de repente.

"¿Quien?"

"La hermana de Jaejoong. Había dicho que quería hablar contigo".

Te encoges de hombros.

"Hablamos, pero . . . no dijo mucho. Dijo que Jaejoong debería ser quien me contara las cosas . . ."

"Debió de haberlo hecho", te interrumpe. "Nunca entendí por qué no te lo podía contar. No tiene nada de qué avergonzarse".

Exhalas con impaciencia.

"Entonces cuéntamelo tú", dices. "Le he preguntado tantas veces. No entiendo ni la mitad de lo que dice".

Yunho respira hondo.

"Tiene una enfermedad psiquiátrica. Se lo han diagnosticado mal varias veces, así que desconfía de doctores y hospitales. . ."

"¿Cual es esta enfermedad?" preguntas, a punto de perder la paciencia.

"Es bipolar. Oh. Bueno, eso. . . El problema son sus episodios hipomaníacos, esas veces en las que está feliz, son más frecuentes que sus episodios depresivos. Y no quiere aceptar que tiene un problema. Tan pronto como no se toma la medicación, olvida todo lo malo por lo que ha pasado".

Te sientas en un banco, digiriendo sus palabras. Bipolar. Una palabra que no se escucha con frecuencia. Solo sabías de un familiar, y nadie realmente hablaba de él, como si fuera una persona de la que avergonzarse.

"Bueno, ¿hay tratamiento?"

Yunho asiente

"Puede ser efectivo. Pero hay, bueno, efectos secundarios. Él los odia".

Suspiras. Ahora hay tanto que quieres saber, pero al menos tienes una pista, sabes qué buscar. Se sienta al lado tuyo.

"Si quieres estar a su lado, necesitas saber que no será fácil. Tendrás que estar allí para él".

"Suena agotador".

Sonríe con ironía.

"Puede serlo", admite. "Pero te prometo, que valdrá la pena, si lo quieres como creo que lo haces. valdrá".

Os sentáis juntos por un rato más largo, fumando en silencio. Nunca pensaste que te sentirías cómodo cerca de Yunho, este hombre al que culpabas por cosas de las que no era responsable. Ahora mismo, sin embargo, es tu única cuerda salvavidas. Y la tomarás.


Título: Ausencia

"¿Se va temprano otra vez, señor?" te pregunta tu secretaria, sorprendida.,

"Sí. Llámeme si hay algo importante, ¿de acuerdo?"

Puedes sentir las miradas de tus colegas cuando sales de la oficina, pero no te podría importar menos. Tus jefes han estado anotando tus ausencias y los días que sales pronto. Pero ahora mismo tu quieres llegar al hospital y ver a Jaejoong, quieres ver que está vivo y respirando y no frío y muerto, como en tus pesadillas interminables.

El tráfico esta decente para la hora que es y llegas al hospital con relativa rapidez. Encuentras una plaza de aparcamiento (las tarifas del parking del hospital son ridículas, pero, bueno, no es que no puedas pagarlas) y te diriges a su habitación.

Sin embargo, tan pronto como llegas allí encuentras su cama vacía. Ninguna de sus cosas (su edredón, los libros que llevo su hermana) están allí, todo esta limpio y preparado para recibir a un nuevo paciente.

Tu corazón late fuerte a medida que te aproximas a la sala de enfermería.

"Disculpe, ¿podría decirme el paradero de Kim Jaejoong?" le preguntas, logrando que los nervios no te afecten a la voz. La joven busca rápidamente.

"Fue dado de alta esta mañana", dice ella. Sus palabras se sienten como un puñetazo en el estómago ¿Dado de alta?

"Gracias", respondes a medida que te alejas.

Tan pronto como llegas al coche coges el teléfono. No le toma mucho tiempo contestarte.

"Hola, Yunho", dices (te parece extraño el sentimiento de familiaridad que has comenzado a sentir con él).

"Ey, Yoochun". Crees que suena por lo menos tan nervioso como tú. "¿Qué pasa?"

"¿Sabías que Jaejoong fue dado de alta hoy?"

Hay una pausa larga.

"No, no lo sabía", contesta, sonando preocupado. "Déjame que llame a su hermana y ahora te llamo".

Deseas que tu corazón deje de latir dolorosamente a medida que te alejas conduciendo del hospital. Tantos días viniendo a verle, estando a su lado, y ahora . . . Se ha ido, no tienes ni idea de adonde. ¿Por qué el hospital le dejaría marchar cuando es obvio que el aún está enfermo?

Estás llegando a casa cuando tu teléfono suena.

"¿Yunho?"

"Yoochun, su hermana lo ha trasladado a otro lugar de su pueblo, algún hospital pequeño . . ."

No computas sus palabras primero. ¿Se lo ha llevado? Aún sabiendo lo que sabe . . .

"¿Se lo ha llevado a casa?", preguntas, manteniendo de algún modo la calma "¿Se lo ha llevado de regreso a casa?"

"Eso es lo que ella me dijo", contesta. "No quiso decir más".

Suspiras, manteniendo como sea la calma.

"Gracias, tío . . ."

"¿Estarás bien?" suspiras, un poco sorprendido por la pregunta.

"Sí. Nos vemos".

La casa hoy se siente aun mas vacía y lo odias. Ella se lo llevo, ni siquiera te dio la oportunidad de decir adiós. Te duele el pecho, no sabes que hacer.

"¡Joder!" dices, sentándote en el sofá, pero no es suficiente. Vuelcas la mesa del café, agarras cualquier cosa—libros, DVDs, adornos—y los lanzas contra la pared y el suelo, hasta dejarlos tan destrozados como tu quieras. Algo se rompe en la pared, pero no te importa.

Sigue sin ser suficiente; te sientas en el sofá, ladeando la cabeza hacia delante, cayendo lágrimas al suelo.

¿Que se supone que debo hacer ahora? te preguntas una y otra vez (aunque sabes que nadie va a contestar).


Título: Propósito

"¿Estás en casa?"

Coges otra botella y caminas hacia el balcón. Se siente bien aquí afuera, el aire frío es lo único que te recuerda que estás vivo. Das una calada a tu cigarrillo y exhalas. Hace sólo unos días estaba aquí de pie, fumando, con el pecho y los brazos cubiertos de tantas cicatrices que no podías recordar como era su cuerpo antes.

A veces es demasiado, a veces no es suficiente, dijo entonces, en voz baja. Ahora comprendes lo que quería decir, sin embargo toda la información que has asumido sigue siendo tan difícil de entender. ¿Pero acaso importa ya? Está tan lejos, que no sabes cuando, ni si lo verás otra vez.

"Yoochun, por favor, abre la puerta".

El trabajo se ha convertido de nuevo en un refugio. Si bien, esta vez te sientes verdaderamente desesperado, no queda nada para ti en este mundo. . Todo este tiempo, te has mantenido vivo y sano por el, solo por el, y ahora . . .

Siguen llamando a la puerta. Quieres gritarles que se vayan, pero careces de la energía para ello. ¿Por qué no te dejan estar?

Oyes la puerta abrirse.

"Junsu, vete a la mierda", dices, arrastrando las palabras (añadiéndolo a tu existencia ya patética, si es eso posible).

No Junsu, otra voz responde. Te sorprendes cuando Changmin quita tus pies de la silla para que se pueda sentar en ella. Mierda, Yoochun, ¿cuanto has tomado? Crees que empezará a coger las botellas vacías (te acuerdas de los años juntos y tienes que sonreír por como hay cosas que nunca cambian).

"Sólo un poco", mientes, ignorando todas las pruebas en tu contra."No es que no sea bueno verte, pero, ¿qué quieres?"

"Que espabiles", te responde de una vez. "Tienes a todos preocupados. Junsu incluso esta hablando de mudarse a este apartamento hasta. . ."

"No no no no", dices, apagando el cigarro antes de que quemes a alguien por accidente. "No voy a salir de mi casa. Y esto realmente no es asunto tuyo".

Suspiras, mirando al suelo. Está tratando de ser paciente, intentando ser razonable, pero lo esta encontrando difícil, te das cuenta por cada expresión y cada ligero movimiento de sus manos.

"Bueno, aclaremos esto. De acuerdo con Hyukjae hyung, Junsu hyung apenas ha estado durmiendo preocupándose por que estés aquí solo. Añade a eso el hecho de que Yunho ha estado llamándote cada día por las tres ultimas semanas, y también que yo estoy jodidamente preocupado por ti y entonces dime que ¡no es de mi incumbencia!" Vale, está enfadado. Quieres poner los ojos en blanco, pero sabes que no lo apreciaría.

"¿Qué quieres que haga?" le preguntas. "¿No puedes dejarlo pasar. . . ?"

"¡No!" estas sorprendido por su furia. "Tú, Park Yoochun, ¡eres un completo idiota! ¡Haz algo! Vete a buscarlo o . . . no se". Se pone de pie, frustrado. "No te quedes aquí dejándote morir. No eres el Yoochun que conocí y eso lo odio. Eres mejor que esto".

Empieza a alejarse, hacia la puerta. Joder.

"¡Changmin!"

Te detiene y se da la vuelta para mirarte. Se ve como tu sientes que está: tan indefenso, con lágrimas en los ojos.

"¿Qué?"

Suspiras, logrando de alguna manera ponerte de pie, y vuelves a entrar.

"No puedo . . . no puedo hacer esto solo", fuerzas las palabras a salir, de lo contrario crees que explotarías. Antes de darte cuenta, ya no puedes verle, su visión distorsionada por las lágrimas. Le escuchas suspirar y entonces te abraza fuerte, de manera cálida y casi perfecta.

"Superaras esto", te promete. "Lo harás".
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Jun 24 2012, 01:03 PM



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