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» >>DURMIENDO CON FANTASMAS Continuación<<
rinsp91
 Posted: Apr 9 2012, 03:40 AM
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Continuación del fanfic de Milena. Podéis encontrar los 15 primeros capítulos traducidos por Lau aquí

Título: Durmiendo con Fantasmas
Autor: Milena /milena_1980
Traducción: rinsp91 | Marina
Rating: + 17 años
Parejas: JaeChun (principal), YooSu, YooMin, Yunjae, HoMin, HyukSu
Género: Angustia, Romance
Advertencias: Escenas de sexo en menores de edad (17 años); sentimientos suicidas; referencias a abuso de ciertas sustancias; autolesiones.
Resumen: Soul mates never die | Las almas gemelas nunca mueren

Una serie de pequeñas historias conectadas. No siempre en orden cronológico. Título y letras de "Sleeping With Ghosts" de Placebo.


CAPÍTULO 16


Título: Creer

"¡Ya casi estamos!"

El cielo parece que se esté cayendo, está lloviendo tanto que apenas puedes ver por donde vas. Tu corres, sin embargo, y el te sostiene la mano, agarrándola con fuerza, como si tuviera miedo de perderte si te suelta. No te importa: a pesar de todas tus protestas, nunca tienes suficiente de su tacto.

Afortunadamente, sabes volver a casa; corres por las calles, guiándole, sintiendo una descarga increíble de adrenalina (aunque no estés seguro de por qué). Todo lo que sabes es que quieres llegar a casa (el único sitio en el que te sientes lo suficientemente seguro como para querer besar a Jaejoong y nunca dejarlo ir).

La lluvia no da tregua, sino que se intensifica, el agua fuerte y pesada. Sin embargo, ya casi has llegado, estás tan cerca que crees ver la puerta principal.

"¡Vamos!" -gritas en la lluvia y se ríe detrás de ti.

Cuando por fin llegáis, te ríes fuerte. Estabas medio asustado por si acabaríais atropellados por un coche, o heridos de cualquier otro modo. Y aún así, aquí estáis, de pie en la puerta de la entrada, seguridad y calor a sólo unos pasos. Estas seguro de que esta a tu lado cuando abres la puerta, pero cuando miras atrás: esta bajo la lluvia, con los ojos cerrados y la cabeza hacia el cielo. La escena te quita el aliento, es tan hermoso, pero ¿por qué. . .?

De repente, te mira y te sonríe, acercándose a ti. Tu solo te ríes de nuevo, negando con la cabeza.

"¡Vamos!", dice, sonriendo.

"¡Hyung!¡Cogeremos un catarro!¡Vamos!"

El sonríe, con el flequillo negro mojado pegado a su frente, ojos oscuros y brillantes. Maldita sea . . .

Hace un sonido victorioso cuando te tira hacia el, abrazándote fuerte.

"¿No se siente esto increíble?" te pregunta al oído. Tu tiemblas, pero no tienes tiempo para protestar: antes de darte cuenta, sus labios presionan los tuyos y dejas de preocuparte de cualquier otra cosa. Te agarra fuerte, te hace sentir bien y seguro; hace que tu corazón lata mas rápido con sólo mirarte. Deseas que siempre fuese así, los dos solos, amándoos el uno al otro sin preocupación alguna.

Él se aleja demasiado pronto para tu gusto, sonriéndote.

"Deseo que todos los días fueran así", te dice. Quieres preguntar por qué pero no lo haces. Apoya su cabeza en tu hombro y tú cierras tus ojos, abrazándolo fuerte, con la lluvia cayendo sobre vosotros.

(Es un recuerdo de la época de instituto, cuando ya estaban juntos)


Título: Pasado

"Vete a casa", te dice esa noche, mirándote bajo el cielo nocturno, con los ojos llenos de lágrimas. "Te llamará cuando pueda, ¿de acuerdo?" Ella trató de ser amable, recuerdas, a pesar de que nunca te haya visto con buenos ojos. Tu solo eras el amigo "especial" de su hermano, el chico que vino de vez en cuando a una casa llena de silencio y miradas desconfiadas.

"Pensé que te habías ido a casa", dice ahora, de pie delante de ti. Se ve mayor, pero casi tan guapa como la recordabas. Ella era la mayor de las tres mujeres jóvenes que todavía vivían en esa casa entonces, la única a la que parecía importarle Jaejoong (por lo que tu podías ver).

"¿Como está?" estás agotado, ya te has quedado sin lagrimas; el pecho te duele tanto que apenas puedes respirar.

"Vivo", contesta ella, sentada a tu lado. "Dicen que tiene suerte. Se recuperará". Ella suspira, mirando al suelo. "Jaejoong siempre fue fuerte". De repente, se ríe con sorna. "Parece que ni la Muerte le quiere, no importa lo que haga".

"Nuna", te quejas, mirándola con dolor. Te sorprendes cuando ves lágrimas caer por su cara.

"Quiero a mi hermano", dice. "Se que nunca pareció así, pero le quiero". Ella te mira. "Le quise incluso cuando nadie mas lo hizo".

Tragas fuerte, preparado para preguntar tantas cosas, pero no saldrán. Tu cabeza aun esta hecha un lío.

"Siempre le he querido", dices en su lugar. "En aquel entonces y ahora".

Ella se limpia sus lagrimas y te mira con curiosidad. ¿Qué está pasando por su mente? ¿Qué ve cuando te mira? Le devuelves la mirada, seguro de que las preguntas están claras en la superficie de tus ojos; ella solo tiene que leerlas por lo que son.

"No sabía que te había encontrado otra vez", dice ella de forma inesperada.

"¿Otra vez?"

Asiente.

"Volvió a casa, puede que un año después de que se marchara", dice, mirando al otro lado. "Fue a tu casa, pero tu padre dijo que te habías ido a la universidad y se negó a darle una dirección". Frunce el ceño. "Volvió a casa llorando".

¿Jaejoong fue a buscarte? La noticia te sorprende.

"Nuna, necesito saber". Respiras hondo antes de hablar. "¿Qué le pasa? El no me lo quiere contar . . ."

Ella suspira, mojando sus labios.

"Nuestros padres creían que se le pasaría con los años. Una fase, lo llamaron". Ella se burla, negando con la cabeza.

"Está claro que es más que una fase", le dices, sintiéndote de repente más fuerte. "Sus ausencias frecuentes en el instituto, y luego la forma en que actuaba, como si estuviera borracho todo el tiempo. . ."

"Pero él, tampoco, quería ser ayudado", dice ella enfadada. "Una vez que lo supo, yo quería ayudar, pero él se negaba una y otra vez, desaparecía mientras yo me preguntaba donde diablos estaba". Ella llora con más fuerza. "¿Por qué no le importa lo que hace a todo el que le rodea?"

Tu suspiras, la paciencia se te esta agotando.

"Nuna, ¿cual es el problema?"

Ella niega con la cabeza y se pone de pie, visiblemente molesta.

"Vete a casa", te dice.

"¡Nuna!" protestas, y odias lo cansado, lo impotente que te sientes "¡Por favor, dime algo!"

"Te lo debería de haber contado", te dice, el pecho te pesa. "Estas cansado y necesitas descansar. El todavía estará aquí".

Te paras y agarras su brazo. Te devuelve la mirada, las lágrimas corren por su rostro.

"No puedo", ella dice. "No ahora".

La ves marchar, pero no puedes odiarla. No es su culpa que Jaejoong se negara a explicarte una y otra vez. Suspiras y te sientas, dejando caer la cabeza hacia delante.

Tal vez sea hora de volver a casa.

(Aquí es otra vez en el presente, en el hospital)


Título: Secuela

"¿Quieres que vaya?"

Suspiras, mirando al techo. Has estado tratando de dormir durante horas, pero no puedes. Tal vez deberías haber aceptado la oferta de Junsu y dejar que se quedara contigo o haber subido a su casa. El ya te ha ayudado mucho, pero no puedes seguir pidiendo más. Así que te fuiste a casa, directo a la cama,y ​​ahí es donde estás ahora.

"No, estoy bien", mentiste. Creíste que discutiría, pero solo insistió una vez mas antes de dejarte ir (ahora deseas que hubiese insistido un poquito más). El baño sigue siendo un desastre, la bañera medio llena de agua rojiza, el suelo. . . Sólo la idea te da arcadas, y aun así no puedes dejar de pensar en ello ¿Por qué no puede simplemente cerrar los ojos y no verlo, pálido, rodeado de rojo, los ojos cerrados, como si le hubiese drenado la vida?

"Vete a casa", ella me dijo, al igual que hizo hace muchos años. Yunho te encontró de nuevo unos minutos más tarde.

"Me voy a casa", dijo (te preguntas por un minuto entero donde era casa, si era con Changmin, pero pronto te sacas esa idea de la cabeza). "Vamos, te llevaré a tu casa. Te ves agotado".

Y lo estabas, tan agotado que pensaste que te caerías de cara al segundo en que te pusieras de pie. Pero, aún así, el sueño se niega a venir.

"Arréglame", te dijo, pero no sabías que hacer, que quería decir, y ¿cómo podías saberlo? Él se mantuvo en silencio, no te dio ninguna pista de verdad. ¿Qué se supone que debías hacer?

Cierras los ojos. En serio, culparte de ello no ayudara en nada. Es obvio que no había nada que pudieras hacer, y si lo hubiese, lo pasaste por completo por alto. Sin embargo, deseas que su hermana te hubiese permitido verle. Tienes que ver que si, ¡está vivo, sigue respirando! Yunho te aseguro que lo estaba, pero eso no era suficiente.

A paso lento y pesado, te levantas y vas al baño. Te obligas a que no te den arcadas cuando coges los utensilios de limpieza y empiezas a quitar la sangre. Si el sueño no viene, entonces por lo menos no seré un inútil. Finalmente, te deja de importar, cada mancha, cada pequeño charco no es nada. Y así es como quieres que sea.

Una vez que has terminado, de alguna manera encuentras las fuerzas para ducharte y vuelves a la cama.

El sueño sigue negándose a venir.


Título: Razón

"Siga recto", te dijo la enfermera cuando volviste al día siguiente, y el de después. El primer día le llevaste flores. Estaba despierto, viendo la tele, o eso parecía.Se veía tan pálido, con las muñecas vendadas casi hasta los codos.

"¿Cómo estás?" preguntas, hablando en voz baja. Pero él no contesta. Una semana después, sigue sin hacerlo.

Hoy le has llevado algo de fruta—siempre le encantó la fruta fresca—la pones en la mesita de noche, antes de sentarte al lado de la cama. Él está viendo la tele otra vez, o eso parece: sus ojos están vidriosos, puedes notar que no esta ahí en este momento. Pese a eso, no te atreves a interrumpir sus pensamientos. Dondequiera que esté, estas seguro que es un lugar más feliz que una habitación de hospital. Cuando tocas su brazo, te das cuenta de que está frío, y de inmediato le cubres con el edredón.

"No has estado pasando por un buen momento en el trabajo, admites. Mi jefe está pegado a mi culo por las últimas ausencias. Junsu cree que debería dimitir, pero . . . tengo miedo de hacerlo. Supongo que soy un cobarde".

Suspiras cuando ves que no se mueve para mostrar que está escuchando. Sin cambios desde hace días ¿Por qué te sorprende? Él ha decidido esconderse dentro de sí mismo y la verdad que no le culpas. Le echas tanto de menos, sin embargo, echas de menos despertarte a su lado, solo escuchar su voz. ¿Por que no puedes ser tu ahora el que le ayude, tal como hizo Yunho no hace mucho? Pero, en realidad no importa.

La enfermera viene con otra bolsa de IV y tu frunces el ceño..

"No come", dice, cuando nota tu mirada. "Es la única manera de alimentarle".

Cierras los ojos, sintiéndote tan impotente, tan inútil. Alcanzas su mano libre y la sostienes.

"Por favor, Hyung", le ruegas, con los ojos llenos de lagrimas, pero el se niega a mirarte. "Quiero ayudarte. Te quiero, haría cualquier cosa por ti".

En algún momento, él cierra los ojos y tu te quedas ahí, aferrándote a él, sintiéndote más solo que nunca.

Cuando las horas de visita terminan, le besas la frente y te vas. Te vas a casa, a comer (o al menos a intentarlo) y luego a la cama. Ya no te llevas trabajo a casa, no tienes las fuerzas para ello. Solo puedes pensar en él, quieres que mejore, que quiera otra vez vivir. Ahora mismo, sabes que quiere morir, desea que no estuviese atrapado en este mundo que es obvio que odia.

"¿Yo no soy suficiente?" te preguntas más de una vez, no importa lo egoísta que parezca. Niegas con la cabeza ante la idea, sin embargo.

Junsu y Yunho llaman casi todos los días y preguntan cómo te encuentras. No te sorprendes por Junsu, pero Yunho ha sido un amigo en todo momento.

Deberíamos cenar algún día, dijo la ultima vez. Crees que necesita hablar, pero tu todavía no sabes como sentirte acerca de él en absoluto.

Changmin ha llamado un par de veces, también, pero sus conversaciones son breves e incómodos. Como te gustaría que no fuera así.

"Sólo puedo esperar", te dices, cerrando los ojos y suplicando por que el sueño venga.


Título: Cómodo

"Estoy cansado", dice, tumbado en tu cama. Tú te unes a el, sin sorprenderte en absoluto cuando apoya su cabeza en tu hombro.

"¿Cansado? ¿De qué?" Estuvo ausente tres días seguidos y luego regresó al instituto con una excusa por escrito, como si nada hubiera pasado.

El se encoge de hombros.

"Todo". Suspira. "Sólo desearía poder ir muy lejos. ¿Quieres venir conmigo?"

Te ríes.

"Digo que sí cada vez que preguntas", respondes. Casi sin pensarlo, empiezas a acariciar su pelo. "¿Qué es, entonces? ¿Es su familia? ¿El instituto? ¿Yo?"

Él niega con la cabeza.

"Tu no, nunca tu", dice, inclinándose para besar tu mejilla. "Mi vida sería un infierno si tu no estuvieras en ella, no me importa lo melodramático que eso suena". Tu sonríes (pero tu corazón late rápido y con preocupación).

"Nos iremos pronto", le recuerdas. "Y estaremos en un lugar nuevo, con gente nueva. Todo será genial".

El suspira, aferrándose a ti mas fuerte.

"No importa lo que haga, siempre es lo mismo". Suena triste, tan triste. "A veces pienso que sería mejor si me suicidara".

Saltas, mirándole.

"¡No!" ¿Acaso se da cuenta de lo que está diciendo? "¡No sería mejor! ¿Y yo qué? ¿Y tu familia?"

El se burla.

"A mi familia no le importa". Te sonríe "¿Me echarías de menos?"

Su pregunta de enfadada tanto que quieres empujarle. En vez de eso, tiras de el y le das un abrazo fuerte.

"Moriría joder si algo te pasara". Nunca le habías dicho eso, pero lo quieres tanto, tanto ¿Cómo seguirías adelante si él desapareciera de tu vida?

El de te devuelve el abrazo y te agarra más fuerte de lo que tu le agarras a el. Quieres preguntar qué pasa, pero sabes que no te lo contará ¿Por qué se sentiría de esta manera?

"Te amo", te susurra al oído.

"Yo, también", tu respuesta, tratando de alejarte, pero el no te deja, agarrándote como si la vida le fuera en ello.

(Otra vez recuerdos del pasado con Jaejoong)


Título: Estrecho

"Yoochun".

Estás sentado en tu silla de siempre, sosteniendo su mano, como haces todos los días. Te mira a veces, pero sólo cuando él piensa que no estás mirando. Aún así, sigues viniendo a verle, le cuentas sobre tu día, sobre las cosas que ocurren afuera en el mundo. Al parecer, el esta en silencio porque quiere estarlo, no hay ningún misterio detrás. Si tan sólo pudiera escuchar su voz. . .

La desesperación y la impaciencia empiezan a hacer mella en ti cuando, de repente, escuchas tu nombre. Yunho está de pie en la puerta, mirándote.

"¿Me acompañas a por un cigarro?" ofrece. Suena tan cansado como tu, y tienes que preguntarte: ¿Viene a visitarle a menudo? ¿Le mira Jaejoong como te mira a ti?

Sin embargo, echas esos pensamientos fuera y suspiras.

Claro.

Camináis a un área para fumadores y él te ofrece un cigarro. Lo aceptas y pronto estás "inhalando la muerte", como decía Changmin. El recuerdo te hace reír.

"¿Changmin aún no ha intentado que dejes de fumar?"

El parece desconcertado, incomodo, incluso. Esa no era tu intención. Pese a eso, observas su reacción, hasta que se encoge de hombros.

"Estoy tratando de dejarlo", admite, mirándote a los ojos. "Pero no me atrevo a fumar cerca suyo".

Tu asientes.

"Odia el olor y el humo", dices. "Yo lo intenté dejar por el, pero . . ." Te encoges de hombros.

El asiente comprendiendo. Da una calada y exhala, mirando a cualquier lado menos a ti.

"¿Habló contigo?" pregunta de repente.

"¿Quien?"

"La hermana de Jaejoong. Había dicho que quería hablar contigo".

Te encoges de hombros.

"Hablamos, pero . . . no dijo mucho. Dijo que Jaejoong debería ser quien me contara las cosas . . ."

"Debió de haberlo hecho", te interrumpe. "Nunca entendí por qué no te lo podía contar. No tiene nada de qué avergonzarse".

Exhalas con impaciencia.

"Entonces cuéntamelo tú", dices. "Le he preguntado tantas veces. No entiendo ni la mitad de lo que dice".

Yunho respira hondo.

"Tiene una enfermedad psiquiátrica. Se lo han diagnosticado mal varias veces, así que desconfía de doctores y hospitales. . ."

"¿Cual es esta enfermedad?" preguntas, a punto de perder la paciencia.

"Es bipolar. Oh. Bueno, eso. . . El problema son sus episodios hipomaníacos, esas veces en las que está feliz, son más frecuentes que sus episodios depresivos. Y no quiere aceptar que tiene un problema. Tan pronto como no se toma la medicación, olvida todo lo malo por lo que ha pasado".

Te sientas en un banco, digiriendo sus palabras. Bipolar. Una palabra que no se escucha con frecuencia. Solo sabías de un familiar, y nadie realmente hablaba de él, como si fuera una persona de la que avergonzarse.

"Bueno, ¿hay tratamiento?"

Yunho asiente

"Puede ser efectivo. Pero hay, bueno, efectos secundarios. Él los odia".

Suspiras. Ahora hay tanto que quieres saber, pero al menos tienes una pista, sabes qué buscar. Se sienta al lado tuyo.

"Si quieres estar a su lado, necesitas saber que no será fácil. Tendrás que estar allí para él".

"Suena agotador".

Sonríe con ironía.

"Puede serlo", admite. "Pero te prometo, que valdrá la pena, si lo quieres como creo que lo haces. valdrá".

Os sentáis juntos por un rato más largo, fumando en silencio. Nunca pensaste que te sentirías cómodo cerca de Yunho, este hombre al que culpabas por cosas de las que no era responsable. Ahora mismo, sin embargo, es tu única cuerda salvavidas. Y la tomarás.


Título: Ausencia

"¿Se va temprano otra vez, señor?" te pregunta tu secretaria, sorprendida.,

"Sí. Llámeme si hay algo importante, ¿de acuerdo?"

Puedes sentir las miradas de tus colegas cuando sales de la oficina, pero no te podría importar menos. Tus jefes han estado anotando tus ausencias y los días que sales pronto. Pero ahora mismo tu quieres llegar al hospital y ver a Jaejoong, quieres ver que está vivo y respirando y no frío y muerto, como en tus pesadillas interminables.

El tráfico esta decente para la hora que es y llegas al hospital con relativa rapidez. Encuentras una plaza de aparcamiento (las tarifas del parking del hospital son ridículas, pero, bueno, no es que no puedas pagarlas) y te diriges a su habitación.

Sin embargo, tan pronto como llegas allí encuentras su cama vacía. Ninguna de sus cosas (su edredón, los libros que llevo su hermana) están allí, todo esta limpio y preparado para recibir a un nuevo paciente.

Tu corazón late fuerte a medida que te aproximas a la sala de enfermería.

"Disculpe, ¿podría decirme el paradero de Kim Jaejoong?" le preguntas, logrando que los nervios no te afecten a la voz. La joven busca rápidamente.

"Fue dado de alta esta mañana", dice ella. Sus palabras se sienten como un puñetazo en el estómago ¿Dado de alta?

"Gracias", respondes a medida que te alejas.

Tan pronto como llegas al coche coges el teléfono. No le toma mucho tiempo contestarte.

"Hola, Yunho", dices (te parece extraño el sentimiento de familiaridad que has comenzado a sentir con él).

"Ey, Yoochun". Crees que suena por lo menos tan nervioso como tú. "¿Qué pasa?"

"¿Sabías que Jaejoong fue dado de alta hoy?"

Hay una pausa larga.

"No, no lo sabía", contesta, sonando preocupado. "Déjame que llame a su hermana y ahora te llamo".

Deseas que tu corazón deje de latir dolorosamente a medida que te alejas conduciendo del hospital. Tantos días viniendo a verle, estando a su lado, y ahora . . . Se ha ido, no tienes ni idea de adonde. ¿Por qué el hospital le dejaría marchar cuando es obvio que el aún está enfermo?

Estás llegando a casa cuando tu teléfono suena.

"¿Yunho?"

"Yoochun, su hermana lo ha trasladado a otro lugar de su pueblo, algún hospital pequeño . . ."

No computas sus palabras primero. ¿Se lo ha llevado? Aún sabiendo lo que sabe . . .

"¿Se lo ha llevado a casa?", preguntas, manteniendo de algún modo la calma "¿Se lo ha llevado de regreso a casa?"

"Eso es lo que ella me dijo", contesta. "No quiso decir más".

Suspiras, manteniendo como sea la calma.

"Gracias, tío . . ."

"¿Estarás bien?" suspiras, un poco sorprendido por la pregunta.

"Sí. Nos vemos".

La casa hoy se siente aun mas vacía y lo odias. Ella se lo llevo, ni siquiera te dio la oportunidad de decir adiós. Te duele el pecho, no sabes que hacer.

"¡Joder!" dices, sentándote en el sofá, pero no es suficiente. Vuelcas la mesa del café, agarras cualquier cosa—libros, DVDs, adornos—y los lanzas contra la pared y el suelo, hasta dejarlos tan destrozados como tu quieras. Algo se rompe en la pared, pero no te importa.

Sigue sin ser suficiente; te sientas en el sofá, ladeando la cabeza hacia delante, cayendo lágrimas al suelo.

¿Que se supone que debo hacer ahora? te preguntas una y otra vez (aunque sabes que nadie va a contestar).


Título: Propósito

"¿Estás en casa?"

Coges otra botella y caminas hacia el balcón. Se siente bien aquí afuera, el aire frío es lo único que te recuerda que estás vivo. Das una calada a tu cigarrillo y exhalas. Hace sólo unos días estaba aquí de pie, fumando, con el pecho y los brazos cubiertos de tantas cicatrices que no podías recordar como era su cuerpo antes.

A veces es demasiado, a veces no es suficiente, dijo entonces, en voz baja. Ahora comprendes lo que quería decir, sin embargo toda la información que has asumido sigue siendo tan difícil de entender. ¿Pero acaso importa ya? Está tan lejos, que no sabes cuando, ni si lo verás otra vez.

"Yoochun, por favor, abre la puerta".

El trabajo se ha convertido de nuevo en un refugio. Si bien, esta vez te sientes verdaderamente desesperado, no queda nada para ti en este mundo. . Todo este tiempo, te has mantenido vivo y sano por el, solo por el, y ahora . . .

Siguen llamando a la puerta. Quieres gritarles que se vayan, pero careces de la energía para ello. ¿Por qué no te dejan estar?

Oyes la puerta abrirse.

"Junsu, vete a la mierda", dices, arrastrando las palabras (añadiéndolo a tu existencia ya patética, si es eso posible).

No Junsu, otra voz responde. Te sorprendes cuando Changmin quita tus pies de la silla para que se pueda sentar en ella. Mierda, Yoochun, ¿cuanto has tomado? Crees que empezará a coger las botellas vacías (te acuerdas de los años juntos y tienes que sonreír por como hay cosas que nunca cambian).

"Sólo un poco", mientes, ignorando todas las pruebas en tu contra."No es que no sea bueno verte, pero, ¿qué quieres?"

"Que espabiles", te responde de una vez. "Tienes a todos preocupados. Junsu incluso esta hablando de mudarse a este apartamento hasta. . ."

"No no no no", dices, apagando el cigarro antes de que quemes a alguien por accidente. "No voy a salir de mi casa. Y esto realmente no es asunto tuyo".

Suspiras, mirando al suelo. Está tratando de ser paciente, intentando ser razonable, pero lo esta encontrando difícil, te das cuenta por cada expresión y cada ligero movimiento de sus manos.

"Bueno, aclaremos esto. De acuerdo con Hyukjae hyung, Junsu hyung apenas ha estado durmiendo preocupándose por que estés aquí solo. Añade a eso el hecho de que Yunho ha estado llamándote cada día por las tres ultimas semanas, y también que yo estoy jodidamente preocupado por ti y entonces dime que ¡no es de mi incumbencia!" Vale, está enfadado. Quieres poner los ojos en blanco, pero sabes que no lo apreciaría.

"¿Qué quieres que haga?" le preguntas. "¿No puedes dejarlo pasar. . . ?"

"¡No!" estas sorprendido por su furia. "Tú, Park Yoochun, ¡eres un completo idiota! ¡Haz algo! Vete a buscarlo o . . . no se". Se pone de pie, frustrado. "No te quedes aquí dejándote morir. No eres el Yoochun que conocí y eso lo odio. Eres mejor que esto".

Empieza a alejarse, hacia la puerta. Joder.

"¡Changmin!"

Te detiene y se da la vuelta para mirarte. Se ve como tu sientes que está: tan indefenso, con lágrimas en los ojos.

"¿Qué?"

Suspiras, logrando de alguna manera ponerte de pie, y vuelves a entrar.

"No puedo . . . no puedo hacer esto solo", fuerzas las palabras a salir, de lo contrario crees que explotarías. Antes de darte cuenta, ya no puedes verle, su visión distorsionada por las lágrimas. Le escuchas suspirar y entonces te abraza fuerte, de manera cálida y casi perfecta.

"Superaras esto", te promete. "Lo harás".
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Lau
 Posted: Apr 12 2012, 07:15 AM
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Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchas gracias Marina! Ya sabes que adoro esta historia *_*
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*olganhv
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oh que fic!... desde que lo empece a leer no pude parar!...
gracias por poner la continuacion!!
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*rebekita_r
 Posted: Apr 23 2012, 08:19 AM
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amoooo las historias con fantasmas!!!!!!
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rinsp91
 Posted: May 12 2012, 09:23 AM
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CAPÍTULO 17


Título: Giro

“¿Señor, quería hablar conmigo?”
Su citación vino de repente cuando tu estabas en medio de una llamada con un cliente. Te sorprendiste de que quisiese que fueras a su despacho, pero sabías que, ultimamente, tenía sus razones. Dudaste, sin embargo, te sentaste en tu escritorio por unos minutos, mirando a la nada, los archivos e informes en la pantalla del ordenador olvidados. Solo sería un momento. Y no podía ser nada malo: tu jefe siempre había sentido debilidad por ti, vio lo duro que trabajaste; hasta algunos de tus compañeros estaban celosos por el favor que te mostraba. Seguro que solo quería hablar de un proyecto o algo.

Pese a la horrible sensación que sentías en tu interior, lograste salir de tu despacho y andar hasta la puerta del de tu jefe.

“Park Yoochun está aquí”, dijo su secretaría al teléfono. A su señal, entraste en su despacho.
“Yoochun”, te saludó. No había ni rastro de una sonrisa, ni calidez en su mirada.
Te sentaste en una de las sillas en frente de su escritorio cuando te lo pidió y esperaste, sintiéndote de repente pequeño y débil.

“Has estado tomándote muchos días libres,” dijo. Quisiste argumentar que no era verdad, pero no pudiste. El tenía razón, no importaba que hubieses tenido que coger esos días, no había habido ninguna otra opción. “Además de eso, tu actuación no ha estado al nivel que hemos estado esperando de ti”.

Respiraste hondo, tratando de mantener la calma, preguntándote a donde iba con eso.
“Con el debido respeto, Señor”, te atreviste a hablar cuando paró “Tomarme esos días libres no ha afectado mi trabajo. Ninguno de los estudios han sido retrasados, todo marcha como se esperaba, puedo mostrarle pruebas. No he fallado ni una vez a esta empresa.”, te detuviste y exhalaste, pensando en algo más con lo que defenderte.
El alzó su ceja como si sorprendiera de que hubieses sido tan osado como para responder (la verdad y sólo la jodida verdad).

“Esto es una advertencia,”, dijo mirándote directamente, “Hasta ahora no he tenido nada negativo que decir sobre ti, pero no puedo seguir ignorando tu comportamiento irresponsable. Que tengas un buen día.”

Miro los papeles que había en su escritorio, una clara despedida. Te sentaste ahí por un minuto, mirándole con incredulidad. ¿Qué eran unos días? Tu trabajo no se había visto afectado, te habías asegurado de ello.

“Si, Señor”, dijiste haciendo una reverencia y saliendo del despacho.

Ahora, sentado en tu escritorio, tecleando a toda prisa, te preguntas qué esperabas cuando fuiste allí. Ese bastardo ha estado forzándote a trabajar como un esclavo desde que empezaste a trabajar aquí, obligándote a trabajar incluso mas horas que el hombre mas trabajador del país entero. Es una empresa grande, podían permitirse darte un asistente, pero no, tu eras suficiente, ¿a quien le importaba que te fueras a casa muerto de cansancio? ¿que no pudieras pasar ningún rato con Changmin, tu pareja de entonces?

Miras la pantalla del ordenador, tratando de mantener la calma, pero es difícil, apenas puedes respirar, quieres gritar o romper algo. De alguna manera logras abstenerte de hacerlo, te obligas a continuar tecleando.
Tan pronto como has terminando, imprimes el documento, cuatro copias. Mandas un email a cuatro destinatarios incluido tu, firmas las cuatro hojas con tu nombre escrito en la parte de abajo y dejas uno sobre tu escritorio. Entonces sales de tu despacho, te paras en la mesa de la secretaria, dándole instrucciones de que mande dos copias a dos personas especificas, y caminas de vuelta al despacho de tu jefe. No esperas a que su secretaria le llame, pasas simplemente , para su gran sorpresa. Aunque no te podía importar menos, mientras dejas la hoja firmada en su mesa.

“Mi carta de dimisión, a efecto inmediato”, le informaste. El se queda sin habla, casi quieres escucharle suplicar por que te quedes (sabe tan bien como tu que nunca encontraran a nadie tan bueno como tu), pero ya no te importa.

Vuelves a tu despacho, sin mirar atrás, vaciás tu maletín de toas las cosas relacionadas con el trabajo y lo llenas de la cuarta copia y unas cosas que habías guardado allí (nunca personalizaste tu despacho ¿para qué?). Entonces dices adiós a tu ya antigua secretaria antes de caminar hacia el ascensor, ignorando a tus compañeros a medida que pasas por delante de ellos.

Una vez fuera del edificio, coges tu móvil y marcas.
“Ey, Yoochun . . .”

“Ey, Junsu. ¿Adivina que? ¡Acabo de dejar mi trabajo!”


Título: Perfecto

“¡Siempre quiero ser tu!”, dice, sonriendo, respirando agitadamente. Se ve tan guapo después del sexo, con su piel enrojecida y sudorosa, ojos marrones oscuros pero llenos de emoción. No dudas de que te ama, ni por un segundo, especialmente cuando te besa, dando todo lo que tiene.

Ahora está dormido, con un brazo alrededor de tu cintura y una pierna enredada con la tuya. Tu cama es pequeña para los dos, pero la manera en la que se enrolla alrededor tuyo como una serpiente te da espacio más que suficiente. Se ve tan apacible ahora mismo, nada como lo de anoche, cuando vino a ti después de medianoche y te llevó a la playa. Te tira al asiento de atrás casi de inmediato pero notas que algo va mal. ¿Donde estaba el deseo en su beso? ¿Donde estaba esa casi locura de pasión?

Tuviste que parar y preguntarle si estaba bien.
“Estoy bien”, dijo, insistió después de tu mirarle con incredulidad. Trató de ocultarlo tras una máscara de felicidad, pero no podía, acabó acurrucándose a ti, y pareciendo miserable mientras dejaba que le sujetaras.
“Lo siento”, dijo después. Pero nunca te contó por qué estaba deprimido.

Hoy, esperó por ti en el sitio habitual, pareciendo mas despierto de lo que pensabas que debería estar (acababas apenas de salir de la cama después de dormir sólo tres horas), sonriendo feliz cuando te ve.

Es una sensación extraña. Hace unos meses, nunca pensaste que estarías en la cama con Jaejoong, de todas las personas, un tío, con partes decididamente de tío que supuestamente no te tienen que gustar (sólo la idea de cuanto quieres el cuerpo de Jaejoong hace que sientas calor y que un hormigueo te recorra todo el cuerpo) El es todo lo que tu quieres: amas su sentido del humor y como ignora al resto del mundo; amas su canto, especialmente cuando estáis en su cuarto o en su coche, escuchando la radio, simplemente disfrutando de estar juntos; amas las locuras de historias que se le ocurre.

Al mismo tiempo . . . sientes que no le conoces para nada, y esto te mata. Quieres saber por qué desaparece por días, por qué se enfada sin motivo y te aleja. Ahora mismo, deseas saber por qué estaba tan triste anoche.

Su vida familiar parece extraña e incluso terrible, pero él se niega a hablar de ello. Sigue siendo un misterio casi tanto como cuando os hicisteis amigos por primera vez. Es verdad, sabes donde vive, has conocido a parte de su familia (pero no a sus padres); de vez en cuando te cuenta cosas de su vida cuando no estáis juntos pero rara vez son importantes.

Suspiras, mirando sus ojos cerrados. Es tan hermoso, piensas que es perfecto (aunque sabes que es sólo una ilusión). ¿De verdad es tan importante saber? Tal vez te lo cuente algún día, cuando esté listo. No quiere decir que no confíe en ti. Ah, estás pensando demasiado y te estas dando a ti mismo un dolor de cabeza.

Alejando esos pensamientos, pones el despertador para por lo menos una hora antes de cuando se supone que vendrá tu padre a casa (está aterrado de lo que sucedería si alguna vez se encontrara a los dos juntos en la cama), le abrazas con fuerza. Y te duermes.

(Recordando su época de instituto con Jaejoong, cuando ya estaban juntos)


Título: Paz

“¿Estarás bien?”

Tu maleta está abierta en tu cama, llena de vaqueros y camisetas que no has llevado en años. Te habías acostumbrado a los trajes y corbatas, es raro, aún así te sientes libre por primera vez en años.
“Lo estaré”, le dices a Changmin. Está sentado en tu cama, haciéndote compañía mientras te preparas. Ha venido casi todos los días desde la semana pasada más o menos. A veces Yunho también viene si no esta muy ocupado con el trabajo. “Ya te lo dije, tengo suficientes ahorros como para sobrevivir bastante..”
“Eso no es lo que quería decir”. Le miras y le encuentras mirándote preocupado.
Suspiras y te encoges de hombros.
“No lo se”, dices con sinceridad y te sientas en la cama. No se qué me encontraré. No he vuelto a casa desde que me fui a la universidad. Ni si quiera se si podré ver a Jaejoong.

Changmin suspira y se sienta más cerca tuyo. Te coge la mano y la agarra fuerte.
“Lo harás” dice con convicción. “Tienes la dirección de su hermana. Si le quiere, te dirá donde está y te permitirá verle.”
Sonríes con ironía. Deseas poder creerle, pero combatiendo esa esperanza que sientes está el miedo casi insoportable a que no encontraras nada.

“Ojalá me dejaras ir contigo” dice. Me ha ofrecido más de una vez acompañarme, pero por mucho que desearías tener a alguien contigo ( y el, especialmente) sabes que necesitas hacer esto solo.
“Te prometo que llamaré, ¿de acuerdo? No puedes interrumpir tu vida por mi.” Sonríes y te pones de pie para seguir haciendo la maleta.

Te mira en silencio mientras cierras la cremallera de tu bolsa. Ahora estás listo para irte. No es un camino largo a casa, sólo unas pocas horas de distancia, pero estás ansioso, aprehensivo, y casi quieres devolver las cosas a su sitio y quedarte en casa.

Exhalas, te giras hacia Changmin. Ha sido una fuerza inesperada y sorprendente. Nunca creíste que pudieses ser más que conocidos después de vuestra ruptura, pero aquí estáis ahora, en tu cama, hablando como si fueseis los mejores amigos desde siempre.

“Debería ir yendo”.

Asiente y se pone de pie. No te sorprendes cuando te abraza fuerte; tu le devuelves el abrazo, tratando de transmitir lo importante que es él para ti, lo increíble que ha estado. No te mereces su amistad o su amor, pero aquí está; nunca podrás agradecérselo lo suficiente.

“Cuidate mucho por favor”, dice, su voz siendo casi un susurro.
“Lo haré, lo prometo”. Lo dejas ir, mirándole a los ojos una vez mas. “Te llamare tan pronto como llegue al hotel”

El asiente, coge tu bolsa y guía el camino de salida de tu apartamento. Quieres protestar, pero terminas siguiéndole, con la maleta e la mano. Sonríes con ironía. Nunca sirvió de mucho discutir con Changmin.


Título: Tiempo

“¡Por fin!”

La cama se siente tan bien, oh tan maravilloso después de esas horas en la carretera. Es mediodía y sólo quieres dormir. Aún no has llamado a tus amigos; primero necesitas estirarte en la cama y descansar.

Suspiras, pensando en tu ciudad natal. No has estado aquí desde que tenías dieciocho. Hay tantos recuerdos, malos y buenos, en cada sitio que solías frecuentar; dolían, te mataban, y sabías que tenias que salir de ahí o acabarías destruyéndote a ti mismo (gracioso, pensaste; ¿al fin y al cabo no es eso lo que has acabado haciendo?).

Todo parece viejo, algunas partes de la ciudad parecen desoladas. No es el mismo lugar en el que creciste; y tiene sentido, claro. ¿A lo mejor, lo estas mirando con otros ojos? Ahora eres un extraño, un forastero, vives en una gran ciudad, un mundo mucho más grande que esto, no hay comparación.

Aún así, te preguntas sobre los lugares a donde solías ir con Jaejoong: el parque al que ibais a veces cuando hacíais pellas; esos parkings a los que te llevaba en horas ridículas; la tienda de helados donde compró su amado helado de menta. Son solo recuerdos, aunque recordatorios del amor perfecto que conociste (cómo deseas que nunca hubiese cambiado). Sin embargo no estás aquí por eso.

“Aún tengo la dirección de cuando vivíamos juntos”, dijo Yunho dándote un trozo de papel con una dirección y un número de teléfono. El lugar esta en la misma calle donde Jaejoong solía vivir. ¿Siguen sus padres vivos? ¿Todavía hay alguien viviendo en ese asfixiante lugar?

Suspiras, alcanzando tu móvil. ¿A quien llamarías primero: el-que-piensa-que-es-tu-madre Junsu o Changmin?

Changmin responde al teléfono de inmediato, se asegura de que estás bien, y Yunho manda saludos a través de él. A continuación, llamas a Junsu (deberías de haberle llamado primero, pero le conoces, te hubiese dejado exhausto si lo hubieras hecho).
“¡Yoochun! ¡Por fin! Me estaba empezando a preocupar.” Te lo puedes imaginar andando de un lado para otro, esperando tu llamada. Ah, le debes tanto, ha estado ahi para ti durante tanto tiempo. ¿Qué importa si a veces es demasiado protector?
“Deberías descansar”, dice cuando admites que estás muerto de cansancio.
Tan pronto como cuelgas, te quedas dormido.
Te despiertas unas horas más tarde. Está oscuro afuera, al coger el reloj te das cuenta de que tu padre probablemente ya haya llegado a casa del trabajo.
Llamas y te responde cansado. No podía estar ya en la cama, ¿verdad?
“Hola, papa” dices. El respira hondo.

“Yoochun. ¿Cómo estás?” piensas que suena alegre de verte (eso esperas).

“Estoy bien. Uh, estoy en la ciudad. ¿Has cenado ya?”

“¿Estás en casa?” Suena sorprendido. “¿Como es eso?”

Exhalas, mirando al suelo.
“¿Puedo pasarme por ahí? Traeré la cena,” decides no mentir ni decir la verdad. Harás eso cara a cara, si hace falta.

“De acuerdo.”

Paras en un restaurante cercano. Pronto estás de camino a casa, la casa donde creciste; el lugar que vio el lazo que tu y tu hermano teníais antes de que tus padres se separaran. También el lugar que fue testigo de tu amor por Jaejoong. Suspiras, conduciendo por la calle y parando justo en frente de tu antigua casa. Parece igual a como estaba varios años atrás, puede que incluso mejor. ¿A lo mejor tu padre asumió la responsabilidad de darle el mantenimiento adecuado durante su tiempo libre?

Es extraño ir hasta la puerta principal y tocar. Estás nervioso, no sabes que piensa de tu visita, pero de repente te importa. De alguna manera, lo sabes . . .

La puerta se abre y ahí está, pareciendo tan cansado como la última vez que le viste.

“Pasa”, dice, acariciando tu hombre mientras caminas hacia el comedor.
Ya había servido los platos y te lanzas al instantes. Estas hambriento, te das cuenta al fin; no habías comido nada desde que dejaste el apartamento y los nervios te estaban comiendo desde entonces.
“¿Cómo has estado?”, preguntas. El se encoge de hombros.

“Como siempre”, admite. “Trabajo y más trabajo”, esperas esa respuesta; él es el tipo de hombre que nunca hablaría a sus hijos de su vida social, si la tiene (y estas seguro de que debe tenerla, la tenía de joven y sigue siendo un hombre apuesto). “Así que, ¿qué te trae por aquí?”

Desde que decidiste venir a casa, te has estado preguntando si ser sincero sería lo mejor. ¿Qué clase de hijo serías si no visitaras a tu padre? ¿Aunque, acaso puedes mentirle?

“¿Te acuerdas de Kim Jaejoong?”, preguntas. Él te mira, visiblemente incómodo, y asiente. “Estoy aquí para traerle de vuelta a casa conmigo”.
Él exhala, mirando su plato.

“Siempre tuvisteis esta . . . relación especial”, dice. “Estás enamorado de él, ¿verdad?”
Estás seguro de que pareces sorprendido, pero no te importa. ¿Renegará de ti, te echará de casa si lo admites? Siempre ha sido tan tradicional, homosexuales solo gente extraña de la TV o entre cantantes y otros artistas que buscaban atraer a las chicas (un fenómeno que nunca entenderás, para ser sincero). Sin embargo, necesitas contestar, y asumir lo que sea que diga. A estas alturas, ya poco te importa.
“Lo estoy”, contestas, mirándole directamente a los ojos, “No espero que lo entiendas . . .” Él niega con la cabeza..
“Siempre lo he sabido”, dice. Cambia de tema y no volveis a hablar de ello.


Título: Picadura

“Es una madre de las que se queda en casa”, te dijo Yunho cuando te dio su dirección. “Apenas sale fuera, así que la encontraras incluso si no llamas primero”.

Sabía que no llamarías, ¿por qué lo harías? No te quiere en la vida de su hermano, eso lo ha dejado claro. Que es exactamente por lo que estás en frente de su casa ahora mismo, después del mediodía, reuniendo todas las fuerzas que tengas antes de hablar con ella.

Anoche te fuiste a casa tarde. Después de cenar con tu padre, continuasteis hablando. Te habló de Yoohwan, de como deberías esperar pronto una invitación de boda. Sacó más temas de los que hablar, como si no quisiera parar de hablar o no quisiera que te fueras. Te sorprendió que no te preguntara ni una vez por tu trabajo, te alegras de que no tuvieras que decirle que dimitiste

Esta mañana tenías tu plan preparado: ir a la casa de la hermana de Jaejoong. Su nombre está escrito en el trozo de papel que Yunho te dio y esa es la única razón por la que lo recuerdas. En el pasado nunca fue amable contigo, sus miradas estaban siempre llenas de desaprobación.

Ahora Kim Mikyung vive en una pequeña bonita casa cerca a la de sus padres, con tres hijos y un marido del que no sabes nada. Te preguntas sobre sus otras hermanas, dónde están, qué están haciendo. ¿Se preocupan por Jaejoong? ¿Han venido a verle?

Suspiras. Deseas que no tuvieses que hablar con ella, que no tuvieses que pedirle permiso a ella para verle. Pero no hay otra opción, así que te obligas a andar hasta su puerta y llamar..

“¿Quien es?” escuchas su voz en menos de un minuto después. Tragas saliva nervioso.

“Park Yoochun”, respondes. La puerta de repente se abre de golpe y te mira, con los ojos llenos de incredulidad y tal vez incluso ira.

“¿Qué haces aquí?” pregunta, alzando la voz. “¡No te quiere ver!”.

“Noona”, dices, logrando mantener tu voz baja (mientras te preguntas si sus palabras son verdad; duele sólo de pensarlo). “Sólo quiero hablar contigo. Por favor”.

Ella exhala, como si estuviera dispuesta a calmarse. No se ve distinta de la ultima vez que la viste, vestida impecable con una falda y una camisa, pelo largo recogido en una pulcra coleta, llevando ahora zapatillas de andar por casa.
Finalmente, suspira.

“De acuerdo, entra”.
“¿Té?” te ofrece y tu aceptas. Te dice que te sientes en el pequeño cuarto de estar. La habitación está tan ordenada, con la ventana abierta para dejar entrar el aire y la luz. Por alguna razón, es inquietante. ¿Qué esperabas? ¿Montañas de libros y revistas como en la casa de sus padres?

Vuelve antes de lo que esperabas, con una bandeja en sus manos. Te sirve el te y te da la taza. Le das las gracias, preguntándote como empezar la conversación. No te mira. ¿Está nerviosa?

“Estás aquí para hablar sobre mi hermano”, dice de manera abrupta. “Así que habla”.
Ella te pilla con la guardia baja, pero supones que es mejor que este incómodo silencio.
“Quiero verle”, dices, directo al grano. “Y quiero traerle de vuelta conmigo”. Ella niega con la cabeza.
“¿Qué bien le haría verte? Sus palabras te apuñalan hasta el fondo. “¡Definitivamente no! Necesita ayuda y estar en un hospital es lo mejor para él. . .”

“¿De verdad crees eso? ¿De verdad piensas que mantenerle encerrado le hará bien? ¿Acaso ya no conoces a Jaejoong?”.

“Se que ha hecho algunas locuras que nunca deberían de haber ocurrido”, te contesta. “Si hubiese estado en tratamiento, todo estaría bien. Y es obvio que encontrarte a ti otra vez no ha ayudado”.
Te pellizcas el puente de tu nariz, tratando de mantener la cama.

“Nunca ha sido muy comunicativo”, le cuentas. “Siempre ha hecho lo mejor para esquivar asuntos importantes, y no me refiero a solo ahora. Era igual cuando estábamos en el colegio. ¿Como podía ayudarle si no me dejaba?”.

Ella suspira. ¿Acaso escucha la desesperación en tu voz?

“El odiaba las pastillas, odiaba los efectos secundarios. El y Yunho . . .”, arruga su nariz como signo de disgusto, “Cuando aún estaban juntos, Jaejoong dijo que no habían . . . intimado en meses porque no tenía el deseo de hacerlo. Pero Yunho me dijo que después de que rompieran Jaejoong se había estado quedando en tu casa a menudo”.

Tu asientes, tu cara acalorándose por lo que ella está queriendo decir. No es de su incumbencia, pero, sí, es su hermano. Maldita sea.

“Sólo puedo llegar a una conclusión: el detuvo el tratamiento por ti”. Te mira y tu exhalas, tratando de tragarte tu enfado y frustración.
“Mira, sólo quiero verle. ¿No puedes darme eso, al menos?”, ahora mismo te da igual suplicar. Le echas tanto de menos, necesitas verle ahora, “Le quiero, te lo juro. Nunca entendí que le pasaba hasta que Yunho me lo contó.”

Ella cierra los ojos antes de mirarte otra vez. Se ve tan cansada (¿por Jaejoong?).

“Necesita cuidados constantes”, te dice en voz baja. “Cuando era más joven . . . Digamos que he pasado por esto más de una vez ¿vale? Siempre hizo locuras. Traía chicos casa mientras sus padres no estaban. Se escapaba y volvía borracho y drogado, y esos chicos, las cosas que mi hermana y yo oiríamos”, ella frunce el ceño,“La primera vez que te trajo a casa, todos creímos que eras solo otro de sus novios, pero no, él realmente se preocupaba por ti. Y empezó a cambiar de nuevo”.

Niegas con la cabeza confundido. ¿De qué está hablando?.

“¿Así que cambió a mejor?”, preguntas.

“De algún modo”, ella exhala, “Por lo que veo, su salud se ha deteriorado desde que estuvo contigo. No te quiero cerca de él”.
Sientes el picor de las lágrimas detrás de tus ojos. Necesitas verle, necesitas saber que está bien.

“Noona, por favor”, odias cuando a pesar de tu mejor esfuerzo las lágrimas caen por tu cara.
“¿Qué daño puedo hacer? No puede dejar el hospital, ¿verdad? Estaré en la ciudad sólo unos días . . .”

“Te quiero fuera de su vida.”, sus palabras te cortan bien hondo. Cierras los ojos, tu corazón se parte.
“Déjame visitarle, sólo unos días. Y entonces, me . . . iré”, te mata pensar en desaparecer de su vida, pero ¿qué más puedes ofrecerle ahora mismo?

Ella levanta la vista al escuchar tus palabras.
“Tomo tu palabra”, dijo, mirándote directamente a los ojos. Se levanta coge una pequeña libreta y escribe rápido. Tan pronto como termina, cuidadosamente rompe el papel y te lo da. “Llamaré y te daré acceso. Y no olvidare lo que me acabas de prometer.”
Asientes, el alivio se apodera por un segundo de la pena que has estado sintiendo hasta ahora. Te marchas, agradeciéndole por el te y conduces alejándote de su casa.

“Ahora mismo es mejor no pensar”, te dices a ti mismo, palpando la hoja de papel dentro del bolsillo de tu camisa.


Título: Rechazo

“Jaejoong, tienes una visita.”

El hospital es una pequeña clínica psiquiátrica no muy lejos del centro de la ciudad. Siempre había rumores sobre ella, sobre que es un lugar donde a locos se les dejaba para morir en manos de doctores sádicos. El lugar te solía dar escalofríos.
Pero mirándolo ahora, parece como otra clínica pequeña cualquiera que ves en la ciudad. Una vez que entras, hay un escritorio y una amable enfermera te habla.

“Oh, sí. Su hermana dijo que vendría”, te dice después de comprobar la libreta. “Por aquí.”
Haces tu mejor esfuerzo por evitar preguntar, pero entonces, te enteras de que no hace falta.

“Él no ha dicho una palabra desde que fue traído aquí”, dice ella, guiándote por un pasillo y pasando por varias puertas. “Todos intentamos que hable, pero él se niega a ello.”

Frunces el ceño. Estaba exactamente igual a como cuando Minkyung decidió llevárselo. ¿Es esto progresar?
Tu corazón late más rápido cuando llegas a la puerta y ella la abre, dejándote entrar después de ella. La habitación pequeña sólo tiene una cama, y una TV pequeña; se ve tan impecable, limpia y ordenada. Suspiras de alivio: te habías estado imaginándote lo peor..

Tu respiración se corta cuando le ves: está tumbado e la cama, de espaldas a la puerta, debajo d varias mantas. No hace frío en la habitación, pero claro, tu no vives allí. No reacciona cuando ella habla, ni cuando cierra la puerta detrás de sí. Te deja ahí, de pie al lado de la puerta, preguntándote como empezar.

“Jaejoong”, él salta ligeramente; piensas (esperas) que se volverá a mirarte pero no lo hace.

Tu suspiras, rodeando la cama, queriendo ver su cara. Se ve tan cansado, tan pálido pero no tanto como la última vez que lo viste. Se ve un poco mejor, sólo . . .
Te sientas en la silla al lado de la cama, pero no dejas de mirarle. Puedes notar que esta haciendo su mejor esfuerzo por no mirarte, y sabes que te mereces ese silencio, pero no deja de doler menos.

“Yo . . .” , no sabes por donde empezar. “Siento no haber venido antes”, es todo lo que puedes decir ahora. Todas las palabras que has estado pensando estos días no salen. Casi como un impulso, acercas más la silla a la cama.

“¿Cómo has estado?” preguntas. El no se inmuta cuando le tocas la cara con la parte de atrás de tu mano, una simple caricia (porque le necesitas, necesitas sentirle cerca). “La enfermera dijo... Ella dijo que lo estás haciendo bien.”

Sigue sin reaccionar.

Te sientas ahí por varios minutos, solo mirándole. Se mueve una vez, se da la vuelta para que no estéis cara a cara. Quieres zarandearle, decirle que espabile, pero no lo haces, no puedes.
Finalmente, decides que es hora de irte. Le besas el pelo y te vas, cayendo lágrimas por tu cara incluso antes de estar afuera. Una vez en el coche, te sientes más solo que nunca. Sin embargo, antes de que estos pensamientos te tiren más abajo, coges tu móvil y marcas un numero. No pasa mucho tiempo hasta que contesta y tu suspiras de alivio.

“Ey. Yunho. ¿Estás ocupado?”


Título: Escucha

“Dejé mi trabajo justo antes de regresar a casa.”
El está callado, pero tu sigues , como en los últimos días. Has estado viniendo todos los días desde la primera vez. Algunas de las enfermeras te miran con curiosidad, pero tu las ignoras, hasta cuando entran en la habitación mientras tu estas hablando.

“Mi jefe estaba tan sorprendido. Hasta me llamó, creelo o no, dijo que no podía irme con todo lo que estaba pasando”, te ríes. “Conozco mis derechos, la propia empresa me permite hacer lo que hice, mira si me importa.”

Le sonríes pese a que no te eche ni un vistazo.
“Los otros mandan recuerdos, por cierto, Junsu, Hyukjae, y Changmin”, te detienes antes pronunciar el nombre quizás más importante. “Yunho.”

Esperas que su nombre le haga reaccionar; no lo hace. A veces cierra los ojos y pretende que no estás ahí. Está comiendo y pese a que la enfermera siempre te pide que te vayas de la habitación mientras le da de comer, una vez le ves sentado comiendo por si mismo, moviéndose tan despacio, pero cediendo a lo que se le pedía. Ese recuerdo es lo que impide que pierdas la esperanza. Está mejorando, tu mismo lo has visto.

“Yunho y yo. . . nos hemos hecho buenos amigos”, le dices una tarde. “El y Changmin tienen algo bueno entre ellos, creo. Yunho esta incluso tratando de dejar de fumar.”, te ríes en voz baja. “Yo nunca pude, por mucho que quisiera.”, frunces el ceño, te encoges de hombros. ¿Eso quiere decir que no amabas a Changmin lo suficiente? Alejas ese pensamiento.

“¿Quieres que te traiga algo? ¿Cualquier cosa? La enfermera dijo que podía traer algo de picar, si querías.”, insistes.

Algunos días mira la TV y te acuerdas de los días que paso en el hospital después del intento de suicido. Es como si tratara de olvidar, de adormecerse lo suficiente como para no ser herido de nuevo. Te está empezando a volver loco, pese a que no importa cuanto lo trates de negar.
“Por favor hablame”, dices, incapaz de aguantar las lágrimas. “Jaejoong haré lo que sea, por favor”. Permanece quieto y con sus ojos cerrados.
“Mira, vine aquí para traerte conmigo de vuelta a casa”, admites. Hiciste una promesa a su hermana, pero el puede cambiarlo todo. El día que necesitas volver a casa el se acerca y apenas puede respirar “Te amo, quiero estar aquí para ti. Sí, se que lo he jodido, pero ambos lo hemos hecho. ¿No me merezco otra oportunidad?”
Esperas, pero su silencio es toda la respuesta que necesitas. Finalmente, te vas, necesitas tomar aire.


Título: Mío

“Tienes que dejar de ver esa mierda.”.
Él coge el mando pero le detienes, manteniendo el aparato cerca tuyo. No es tu culpa que decidiese quedarse contigo un miércoles, el día que emiten tu drama favorito. Tu padre no estará en casa hasta tarde y dijo que no pasaba nada si Jaejoong se quedaba. Parecía no alegrarle la idea, pero ha aceptado que Jaejoong es parte de tu vida, le guste o no.
Aunque ahora mismo te arrepientes de ello.

“Cállate, Hyung. Come o haz algo”, tu respuesta, le pasas una bolsa de patatas. El protagonista esta a punto de descubrir el fraude y todo lo que conduce a eso hace que te sientas nervioso y excitado. Es el capítulo que has estado esperando toda la semana y de ninguna manera vas a dejar que tu novio te lo arruine.

A tu izquierda, Jaejoong gruñe frustrado, pero parece que pronto se resigna. Son sólo veinte minutos más. Dios ¿que no puede esperar?
No han pasado ni cinco minutos cuando vuelve a hablar.

“¿Quien es ese tipo?”
Le miras con sospecha. Sin embargo, le explicas el argumento principal lo mejor que puedes; aunque no tengas toda tu atención puesta en el drama, esto sigue siendo mejor que tenerle a el quejándose.

Cuando termina, no puedes evitar sentirte decepcionado. Toda ese desarrollo para acabar en el mismo punto donde el protagonista fue descubierto. Suspiras al pensar que tienes que esperar otra semana, pero apagas la TV y te vuelves a Jaejoong—justo para darte cuenta de que te está mirando.

“¿Qué?”
El sonríe, observándote con curiosidad.

“Nunca pensé que acabaría con un tipo tan afeminado como tu” dice. Tu te ofendes de inmediato.

“¡Que te jodan!” Coges la almohada y se la lanzas. El la esquiva y se pone de pie, corriendo a tu habitación mientras se ríe como un maníaco. Le persigues sin pensarlo y le haces un placaje antes de que coja una de tus almohadas.
“¡Au!” se queja (sabes que solo está siendo dramático). “¡Quítate de encima!" Pero se ríe “Retíralo”, exiges, manteniéndole aún debajo tuyo, con su cara contra el colchón.

“Oh, vamos, sabes que es verdad”, te chincha aún más. Tu resoplas y te sientas a horcajadas sobre sus piernas, elevándote lo suficiente cuando el trata de tumbarse sobre su espalda. El te esta observando desde abajo, con sus ojos oscuros brillando.

“¿Qué?” preguntas otra vez, esta vez de forma suave, la curiosidad te está matando.. El solo niega con la cabeza (pese a que puedes ver que tiene algo mas en la cabeza).
“¿Cuánto tiempo hasta que tu papá llegue a casa?” pregunta en su lugar. Tu suspiras, rindiéndote.
“Unas dos horas,” y te inclinas y le besas, sabiendo que esta es una batalla que no ganarás (porque no contraatacarás).

(Recuerdos del instituto cuando ya estaba con Jaejoong)


Título: Despierto

“Tengo que volver a casa pronto.”
Te mantuviste alejado del hospital por dos días. Sentías como si tu cuerpo se hubiese apagado y no podías salir de la cama. Apenas comiste, solo unos bocados que habías comprado algunos días atrás. Por el contrario, estabas tan cansado; dormiste y dormiste, hasta que no pudiste más.

Hoy te duchaste y condujiste hasta un pequeño restaurante cerca del hospital. Comiste un desayuno completo, preguntándote todo el rato qué hacer. ¿Deberías de volver al hospital e insistir? ¿O deberías simplemente volver a casa y olvidar?

Lo decidiste mucho antes de dejar el hospital. Sabías que no serías capaz de irte sin más, y condujiste hacia el aparcamiento casi de manera automática. Una vez dentro, te dejaron entrar a su habitación. Estaba viendo la TV, pero escuchaste un suspiro y el aparato se apagó. Tu corazón pego un brinco en cuanto cerraste la puerta. Sin embargo, fingió estar dormido cuando te acercaste a su cama.

Ahora estás sentado en la silla incómoda, observándole. No está dormido, lo notas, pero puede actuar tan bien cuando quiere.

Te muerdes el labio inferior después de hablar. El no reacciona a tus palabras, duele que no le importe si estás aquí o no. Es probable que te lo merezcas. Las lágrimas amenazan con caer; luchas contra ellas, respirando hondo.
“Se lo prometí a tu hermana me iré y saldré de tu vida aunque esa no sea mi decisión.” Te encoges de hombros. “Te echaré de menos.”

Al igual que antes, está en silencio, y finalmente renuncias a toda esperanza. Tienes que volver a casa, poner orden en tu vida, decidir qué vas a hacer. Jaejoong no quiere nada de ti y te mata. Sin embargo, ¿qué más puedes hacer?

Dejas escapar un suspiro entrecortado mientras caminas hacia él, acariciando su pelo, su cara. Tantos años enamorado de él, pensando en él, un amor que nunca olvidabas no importase quien estaba en tu vida . . . ¿Volverás a verle alguna vez? La simple idea te hace sentir como si te estuvieras muriendo, te inclinas para sostenerle, con ganas de sentirlo cerca al menos una vez más . . .

De repente se mueve y abres tus ojos. Puedes sentir una mano agarrando tu camisa casi haciendo daño a la piel de debajo. Su agarre es débil pero está ahí, deja escapar un débil suspiro, con los labios cerca de tu oreja.

“No renuncies a mi”, susurra. “Por favor”.

(Presente de nuevo)
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*olganhv
 Posted: May 12 2012, 06:58 PM
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oh dios mio :llorando: ....
no mi chuniee.. enserio que que vida de perros!
ya moria por el capitulo nuevo!, es mas busque si lo podia encontrar en ingles pero no encontre NADA! enserio me has hecho el dia!!!
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rinsp91
 Posted: Jun 20 2012, 04:40 AM
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Vale he estado liada con examenes y demas y no he podido actualizar y tenía un capítulo preparado pero...
me he dado cuenta de que he traducido el que no era
:vergonzoso:

fail... lo sé.
:mecachis:

Lo bueno es que cuando actualice habrá dos capítulos más en vez de uno
:juerga:

Prometo no tardar tanto en actualizar como la ultima vez. Nos vemos.
:saranghae:
PM
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rinsp91
 Posted: Jun 24 2012, 09:29 AM
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CAPÍTULO 18


Título: Flecha

“Llevame lejos de aquí.”

Sus labios están secos y agrietados pero aún así le besas suavemente, retiras su largo flequillo de su cara. Su pelo es más largo ahora, te recuerda a cuando estabais en el instituto. Los profesores siempre le amenazaban con expulsarle si no cumplía con el protocolo de vestimenta, pero el los ignoraba, a Jaejoong nunca le importó. Así como nunca le importo nada.

¿Hasta ahora?

Hoy estaba despierto cuando fuiste a verle. No pretendió que no estuvieras allí, te sonrió ( o al menos lo intentó). Apenas ha hablado a lo largo del día, contestando mayormente a tus preguntas o dando alguna seña de que estaba escuchando a lo que quiera de lo que estuvieras hablando. Parece que todo lo que haces es divagar pero estás muy feliz como para que te importe. Han pasado dos días desde la primera vez que te hablo, está despierto, está vivo, fuera del agujero en el que estaba atrapado.

Sin embargo, justo cuando la hora de visitas está a punto de terminarse, te habla en voz baja, mirándote a los ojos.

“Llevame lejos de aquí.”

Te da un vuelco el corazón. ¿Quiere marcharse contigo? Esto es por lo que has estado esperando y aún así . . .

Tragas con dificultad.

“Tu hermana me quiere fuera de tu vida” le dices con sinceridad, mirándole a los ojos. “Quiero llevarte a casa conmigo, pero no puedo.”

Para tu sorpresa, el frunce el ceño enfadado y se mueve para darle a un botón y llamar a una enfermera. Ella viene corriendo, os mira a los dos.

“Quiero ver a mi doctor” dice con una voz casi en susurro. Ella se queda anonadada—¿No ha hablado con nadie más?—pero asiente y se va de la habitación. Entonces se vuelve a ti. “Quédate. Escucha.”

Tu asientes, preguntándote que se propone.

Lo descubres en el momento en que el doctor entra en la habitación.

“Quiero salir de aquí” exige, con su voz un poco más fuerte, más alta. “No podéis retenerme aquí ¿o si?”

El doctor exhala.

“No hasta que determinemos que ya no eres un peligro para ti mismo”

Jaejoong comienza a enfadarse, se ve en sus ojos. “Ya no soy un peligro para mi” dice “Quiero marcharme.”

Tu suspiras, deseando que pudieras creerle. Entonces se te ocurre algo.

“¿Y si alguien se compromete a cuidar de el? Se asegure de que toma la medicación, de que coma, de que no esté solo” preguntas. “Encontraré a un doctor en la ciudad. ¿No sería peor retenerle aquí?”

El doctor te observa y sabes que está a punto de preguntarte quién eres pero Jaejoong se te adelanta.

“El es mi familia de verdad” dice.Se te corta la respiración cuando te sostiene la mano firme y te mira a los ojos. “Quiero irme contigo.”


Título: Mirada

“Si le pasa algo te haré responsable” ella te dice mientras le ayudas a vestirse. Algo de tu ropa le sirve, así que le llevaste una muda el día que le dieron el alta. No te sorprende que su hermana estuviera allí, intentando convencer a su hermano de que no dejara el hospital.

“Deja a Yoochun en paz” dice. Tu solo la ignoras preguntándote en su lugar si esta lo suficientemente fuerte como para caminar. “Vuelve a tu bonita pequeña vida y sigue pretendiendo que no existo como siempre has hecho.”

No le importó cuando sus ojos se llenaron de lágrimas, ni cuando ella insistió en que solo quería que estuviera sano. No, pasó un brazo por tu cuello y se sostuvo, empujándote para que te dieras prisa por salir de la habitación y fuera del hospital.

Una vez en tu coche, el te sonríe. Estás seguro de que el alivio se muestra en tu cara, ¿como no podría hacerlo? ¿Cuantos días habías estado allí esperando? Y finalmente estaba contigo.

“¿Tienes hambre?” le preguntas, horas más tarde, sentado a su lado. El esta en la cama viendo la TV, lo ha estado desde que le llevaste al hotel, No esperabas que cambiase en cuanto saliera del hospital, puedes ver lo cansado que siente, las bolsas de debajo de sus ojos son testigo de ello. No, se toma la medicación cuando se lo recuerdas y ahora estás esperando que se trague tu insistencia. “Te haré lo que tu quieras.”.

Te mira, con los ojos brillando. Alarga la mano y tu se la coges, dejándole que tire de ti.

“Luego” dice en voz baja. “Por ahora sólo quedate conmigo.”

Suspiras acostándote detrás suyo y teniéndole cerca. Todavía no puedes creerte que esté allí contigo, puedes tocarle, besarle, escucharle—aunque su voz aún esté ronca—sencillamente estar con él. A veces te acuerdas de él en la bañera, con el agua roja rodeándole. Dios, no quieres pasar por ello otra vez, tu corazón late con dolor de solo pensar que puedes perderle. Le agarras aún más fuerte, rezando porque disminuya el dolor de tu pecho.

“¿Qué pasa?” pregunta, confuso. ¿Puede acaso entender lo que él significa para ti? ¿Lo que significa tenerle de vuelta? Aunque la verdad es que no importa mucho si lo hace o no.

“Te quiero” susurras en su pelo. “Te he echado tanto de menos.”

Pone su mano sobre la tuya y la sostiene cerca de su pecho.


Título: Aislamiento

“Vuelvo ahora mismo” dices, abriendo la puerta. Él solo hace un ruido pequeño en respuesta. Tu suspiras al salir de la habitación.

En realidad no importa, piensas mientras bajas las escaleras al vestíbulo. Está contigo, está vivo, está hablando y comiendo (pese a que no coma tanto como debería). Tiene más de lo que tenías hace una semana. ¿Entonces por qué te sientes tan vacío?

Te sientas en el asiento delantero te tu coche y enciendes el aire acondicionado. La habitación de arriba ya se sentía asfixiante, no estas seguro de por qué. Deberías de volver pronto a la ciudad. Hay tantas cosas por hacer.

¿Y qué hacer ahora? Consideras mientras conduces por alrededor del pueblo, pero no quieres estar lejos de Jaejoong por mucho tiempo.

Tus pensamientos se ven interrumpidos cuando suena de repente tu teléfono. Tu corazón late más rápido y te agarras el pecho mientras lo coges y miras el identificador de llamadas.

“Yunho” dice aliviado. Los dos no habéis hablado desde que le llamaras para decirte que Jaejoong estaba fuera del hospital. “¿Qué tal estás?”

“Yo estoy bien” parece así, contento y calmado. Por un momento le envidias. “¿Tu cómo estás? ¿Y Jaejoong?”

Suspiras, deseando poder mentirle. Sin embargo si no puedes hablar con sinceridad con él . . .

“Podría estar mejor” admites “Jaejoong, el . . . el está bien. Se pasa todo el día viendo la TV. Aunque no come mucho .” Sabes que suenas frustrado, pero no puedes esconderlo. “Quiero llevarle a casa.”

“Entonces llevale a casa” dice Yunho, sonando preocupado. “¿A qué estás esperando?”

Cierras los ojos.. Han pasado dos días desde que saliera del hospital y no te atreves a recoger tus cosas y llevarle de vuelta a la ciudad, a tu casa, en donde puede tener los cuidados que necesite hasta que se recupere. Sin embargo, algo te retiene allí—¿el miedo quizás?

“No lo sé” admites. Pasas tu mano por tu pelo y te sientes tan falto de recursos, cuando más necesitas ser fuerte. ¿Cómo puedes cuidar de Jaejoong cuando estás sumido en una falta de confianza en ti mismo y un miedo casi irracional?

“Yoochun . . . “ suspira Yunho. Si tan solo pudieras ser tan fuerte como el, tan seguro, siempre actúa como si supiera lo que está haciendo exactamente y parece del tipo de hombre que se enfrentaría a cualquier obstáculo que le pusiera la vida, no importa cuan difícil fuese. Cuanto más sabes de él, más puedes entender por qué Changmin se siente atraído por él. Yunho es todo menos un cobarde ( no es en nada como tu). “Te dije que no sería fácil” dice. “Tu sabías esto. En estos momentos, lo único que puedes hacer es estar allí para él. Él no va a salir de esto así como así. Probablemente esté luchando por recobrar un poco de sentido y normalidad en estos momentos.”

Si pero ¿Podía? ¿Contigo?

“Lo sé” dices (pese a que no realmente). “Es sólo que . . . Me siento impotente. ¡Tengo que hacer algo!

“Solo estáte allí para el”, repite. “Confía en mi.”

Suspiras y cambias de tema.

“¿Cómo está Changmin?” No has hablado con él en unos días. Ahora mismo te sientes como un ingrato después de todo lo que ha hecho por ti.

“Está bien. ¿Quieres hablar con él? Está aquí . . .”

“Dile que le llamaré después ¿vale? No quiero dejar a Jaejoong solo por mucho tiempo..” “De acuerdo.”
Cuelgas lo antes posible. Cierras los ojos, sintiéndote abrumado de repente.

“Deja de compadecerte de ti mismo” te dices. “Yunho te lo advirtió, sabías donde te estabas metiendo.”

Es todo lo que puedes hacer: intentar convencerte de que puedes con cualquier cosa que ocurra, que puedes ser tan fuerte como Jaejoong necesite que seas. Parece funcionar de alguna manera, la presión de tu pecho se mitiga un poco.

No obstante, más de una hora ha pasado cuando llegas finalmente a casa.


Título: Complicado

“¡Vamos!” susurra, cogiéndote la mano y alejándote con efectividad de tu próxima clase. Con suerte ese profesor no se dará cuenta de que no estás—te niegas a pelear con él hoy. Te sientes cansado y miserable e ir en contra de Kim Jaejoong te deprimirá todavía más.

Has pasado el fin de semana en casa de tu madre por primera vez en un año. Parecía la oportunidad perfecta para estrechar la relación con tu hermano, estar cerca de tu madre (porque los echas de menos y duele). Pero para decepción tuya, Yoohwan se negó a quedarse en la casa mientras tu estuvieras allí, eligiendo pasar el fin de semana con un amigo. Tu madre intentó que se quedara pero se fue tan pronto como el trabajo llamo porque necesitaba un turno extra (necesita el dinero, tan simple como eso). El fin de semana pasó en una nebulosa de silencio y soledad, en cama todo el día, sin poder hablar con tu novio (que tampoco es que te hubiese animado estando tan silencioso como está últimamente). No tenías ganas de comer ni ver la TV No, era más fácil cerrar los ojos y fingir que estabas en cualquier sitio menos aquí.

Una vez de vuelta al instituto, fuiste recibido por un sobreexcitado Jaejoong.

“¡Te he echado de menos!” dijo, poniendo los brazos alrededor de tus hombros y sosteniéndote cerca.
“¿Cómo fue el fin de semana en casa de mamá?”

Intentas contarle la verdad pero terminas sonriéndole y diciendo que fue perfecto. Él no te creyó, te diste cuenta al instant pero no ibas a confirmar sus sospechas. En su lugar le preguntaste por su fin de semana.

“Estuvo todo bien” dijo. Hubo algo en la forma en que lo dijo, en como desvío la mirada mientras habló. ¿Habían sido los últimos días tan miserables para él como lo habían sido para ti?

“No quiero meterme en problemas.”

“No lo harás” te asegura (como hace siempre).

No sabes a donde te lleva pero le sigues pese a tus protestas desganadas. Pronto abre la puerto a una clase vacía y cierra con llave. Te sonríe enseñando los dientes, dejando caer su mochila al suelo.

“Por fin..”

Te empuja contra la pared y te besa rudo, casi con desesperación. No puedes evitar sorprenderte: ha estado tan distante últimamente, alejándote hasta que te has sentido frío y abandonado. Parece que han pasado días y días desde la última vez que te tocó así. ¿Por qué? te preguntas. Es como si encendiera y apagase un interruptor. Más de una vez te has preguntado que quizás ya se ha aburrido de ti, que a lo mejor ya no te quiere, pero entonces se te acerca como ahora y derrama tanta emoción en cada beso y caricia que terminas olvidándote de ello.

Te abrazas a el y le besas con igual fervor. Gimes en su boca cuando sus manos bajan por tu cuerpo hasta tu cintura y tu trasero, tirando de ti y aplastándote contra el. Ya está duro puedes sentirlo a través de la ropa; te acercas a tocarle pero te para.

“No” dice, alejándote de el de repente. Le miras, respirando agitadamente. La distancia duele y te preguntas qué está haciendo, pero entonces él se arrodilla delante de ti, sus manos deshacen con destreza la parte delantera de tus pantalones. La vista casi te derrite; jadeas, sintiendo que te falta la respiración mientras tira de tu ropa interior hacia abajo lo suficiente como para desnudar a tu duro miembro. Y entonces su boca esta en ti, caliente y mojada y maravillosa. Te obligas a abrir los ojos, mirando como tu polla desaparece en su boca. ¿Cuanto hace?

El clímax llega bruscamente; te muerdes el labio con cada la de placer que te golpea sin piedad hasta que te quedas ahí tirado jadeando sin aire. Sientes como lo mete dentro de nuevo, sube la cremallera y entonces sus labios están de vuelta en los tuyos, ahora más dulces, más suaves.

Te aleja y te mira a los ojos.

“Es mejor que volvamos a clase” dice. Tu le miras confundido.

“Pero y tu . . .” “Vamos.”
Se echa otra vez la mochila a los hombros y abre la puerta, mirando afuera por si hay profesores en los pasillos. Tu le sigues, sabiendo que preguntar no traerá ninguna respuesta.

(En la época de instituto cuando ya son novios pero Jaejoong comienza a tener cambios de humor repentinos cada vez más bruscos)


Título: Mantiene

“Te dije que no sería fácil.”

Las palabras de Yunho te rondan por la cabeza esa noche mientras te acuestas al lado de Jaejoong. Ahora son las dos de la mañana pero sigues bien despierto, observándole (como has hecho los últimos días). Mirándole ahora, te acuerdas de esos meses antes de que intentara quitarse la vida. Se dormía al lado tuyo tan fácilmente, ponía su brazo alrededor tuyo y suspiraría feliz antes de rendirse al cansancio. En ese entonces te sentías en un conflicto, Jaejoong entraba y salía de tu vida según le placiera, pero nunca te paraste a pensar en su bien ni paraste de desear que viniera a ti cada noche.

Meses más tarde, siguen habiendo tantas preguntas sin responder: sobre su pasado, sobre su salud . . . Todavía no puedes creerte que haya intentado suicidarse antes de que te abandonara por primera vez; el pensamiento aún te duele, pese a que ahora esté a tu lado, vivo. Pero ¿solamente tiene la culpa su condición? Piensas en su hermana, dispuesta a mantenerlo cerrado en un hospital, probablemente para el resto de su vida. Dudas de si alguna vez intentó hacerse cargo de el como el necesitaba , al igual que su familia, obviamente, nunca hizo. ¿En algún momento hicieron un esfuerzo por entenderlo? ¿Alguna vez le dieron el tratamiento adecuado?

Suspiras tumbado boca arriba mirando el techo. Está bien, necesitas volver a casa tan pronto como puedas, llevarle a un doctor. Necesitas hacerle sentir cómodo, como en casa. Pero ¿podría ser contraproducente volver allí? ¿Lo recordará como el lugar donde se rindió la última vez de su vida ?

“Todo irá bien” te dices a ti mismo.

También tienes que buscar trabajo cuanto antes posible. Ahora que su bienestar está en tus manos, no puedes quedarte esperando a que se agoten los ahorros de tu vida. Ni si quiera sabes cuanto le tomara a el poder volver al trabajar o de si estará lo suficientemente bien como para hacerlo. Si dependiera de ti, nunca tendría que hacerlo. A lo mejor puede encargarte de ello sin matarte trabajando. Sin embargo, una pregunta se queda en tu mente: ¿ se marchará de nuevo tan pronto como pueda? Podría haberse quedado contigo en el pasado . . . Espera no, él ya estaba con Yunho cuando te encontró antes de que conocieras a Changmin. La idea te molesta cuando lo descubres, no importa cuan ridículo parezca—han pasado ya tantos años. Esta última vez Jaejoong eligió ir y venir hasta que le abandonaste . . . cuando más te necesitaba. Aún te pateas a ti mismo por ello. Llamó tan insistentemente pero un, tu elegiste sumirte en la auto compasión. Idiota.
Ah, ¿por que estás pensando si quiera en el pasado? Ahora importan sólo el presente y el futuro.

“En estos momentos, lo único que puedes hacer es estar allí para él.”

Yunho tiene razón, él más que ninguno lo sabe. Dio años de su vida por Jaejoong, sólo él sabe como es esto. Sabes que tendrás que confiar en él en algunos casos y en parte odios eso, el resto de ti se siente aliviado de que ten gas a alguien en quien puedas confiar. Pese a tus esperanzas, estás perdido. Te duele ver a Jaejoong así, tan diferente de su yo habitual.

“Probablemente esté luchando por recobrar un poco de sentido y normalidad en estos momentos.”

Cuando Yunho te dijo eso, tu mente no pudo procesarlo completamente. Ahora que tienes tanto tiempo para pensar, finalmente te das cuenta de todo lo que esas palabras implican.

“Necesito ser paciente” piensas para ti mismo. “Dejarle ir a su ritmo. No agobiarle con atenciones no deseadas.” A Jaejoong nunca le gustaron mucho los mimos. “Todo irá bien.”

Pones tu brazo alrededor de su cintura y lo abrazas fuerte, deseando lo mejor. Adoptar cualquier otra actitud sería estúpido y te has prometido que no ibas a joder esto. No, sólo necesitas ir poco a poco.

Cierras los ojos, esperando que el sueño venga pronto.


Título: Palabras

“No ha cambiado mucho, ¿no?”

Estás sentado en la arena, viendo la puesta de sol. Esta es tu playa, aquella a la que solíais venir a escondidas tarde en la noche cuando le urgía a Jaejoong. Es tan hermosa y apacible como recordabas.I

Hoy se despertó con mejor humor. Desayunó y se duchó temprano. La TV No le ofreció mucho interés—se pasó la mayor parte del día hablando contigo, saltando de un tema a otro, era un cambio bienvenido en contraste con el silencio constante y el sonido de la TV de fondo. Echabas de menos escuchar su voz y hoy conseguiste tu deseo.

Estabas organizando tu ropa, preparando las cosas para marcharos mañana cuando te diste cuenta de que te estaba observando atentamente. Era fácil reconocer la forma en que te estaba mirando, lo habías visto en tantas ocasiones a lo largo de los años, principalmente cuando aún estabais en el instituto y quería algo.

“Vamos a la playa” dijo. No era una pregunta o sugerencia: era una orden. Le miraste sorprendido. ¿Cuántos años habían pasado desde la última vez que habíais ido a ese rincón de la playa donde habíais pasado tantas noches juntos?

Parpadeaste varias veces, doblando la camisa y metiéndola en la maleta.

“De acuerdo.”

Se quedó callado durante el viaje allí, mirando por la ventana. El paisaje era diferente de día—fuiste allí de noche la mayoría de las veces cuando muy pocas personas se darían cuenta de unos críos conduciendo un coche destartalado, así que era hasta fascinante. Una vez en vuestro antiguo rincón, salió del coche, con la mirada fija en el horizonte, hasta que le alcanzaste. Te cogió la mano y te guió más cerca de la costa, pidiendo que te sentara con él.

Apenas unos minutos más tarde, seguís allí, sentados en silencio. Viendo como el viento juega con su pelo, de manera que parece que esta mirando a la nada. ¿En qué está pensando? Suspiras y desvías la mirada. Ese pequeño viaje no significa nada. Así que has vuelto a un lugar que marcó para siempre. ¿Es lo mismo para él?

Eliges seguir su ejemplo, observar el cielo mientras el sol se pone.

“Aqui es donde te besé por primera vez.” Dice de repente, sonriendo un poco. “Justo allí.” Señala el agua. “Estabas temblando tanto, tu mandíbula también temblaba. Te mira. “¿Te acuerdas?”

Sonríes.

“Claro que me acuerdo.” El recuerdo sigue aún tan vivo en tu mente: su corazón palpitando contra el tuyo, sus labios presionados sobre los tuyos en un beso profundo. “Me acuerdo de todo de lo de esa noche como si fuera ayer.”

Desvía la mirada, aún sonriendo.

“Estaba loco por ti entonces. Creo que ya te quería.” entona sumido en sus pensamientos (mientras tu corazón late rápido, como esa noche). “Ni si quiera pensé en las consecuencias- ¿Que pasa si me dabas un puñetazo? Eras un pequeño cabrón por aquel entonces, siempre contestando todo el rato.”

“¡Ey!” protestas. “Ni que tu fueras mejor. ¿Sabes lo raro que es que te siga alguien a casa y te acose hasta que le prestes atención?”

El te sonríe enseñando los dientes, con los ojos brillantes y divertidos pero entonces la luz se apaga así de rápido. Mira abajo a la arena.

“No estaba bien entonces. A decir verdad, no sé por qué lo hice. Te vi un día y decidí que quería hablar contigo.” Se encoge de hombros. “Pero también es verdad que la mayoría de las veces que he hecho cuando era un crío han sido así: impulsivas y sin pensar.” Suspira observando de nuevo el horizonte.

Frunces el ceño al pensar. ¿Es ahora el momento adecuado para hacer preguntas? ¿O debería dejar que hablara cuando a el le plazca? Aunque no habíais intercambiado tantas palabras en mucho tiempo. En estos momentos parece menos cansado, con más ganas.

“Tu hermana dijo algunas cosas la otra vez cuando hablamos”, empiezas, incapaz de quedarte callado. “El dijo . . . que hiciste esto antes.”

El resopla, pareciendo casi enfadado.

“Me puedo imaginar todas lo que te dijo. Y probablemente la mayoría sea verdad..” Jaejoong te mira a los ojos. “Me intenté suicidar cuando tenía catorce años. Me pasé, no sé ¿dos semanas en el hospital? Y entonces me enviaron a casa. La respuesta de mis padres fue quitar el pestillo de mi puerta para que pudieran tenerme bajo supervisión constante. Idiotas.” Resopla. “Así que empece a salir a escondidas, a veces me escapaba por días.”

“Oh.” No sabes que decir con respecto a eso. ¿No tenía su cuarto un pestillo las veces que fuimos a su casa?

“Lo ves,”continua “era como un secreto de familia. Oía y veis cosas que no estaban allí. Cada vez que me desesperaba, se negaban a ayudarme, me tenían encerrado en casa a no ser que no hubiera otra opción. Traté de ocultarlo cuando la cosa empeoró pero la verdad, ¿Que puede hacer un chico de catorce años en ese ambiente? No quería morir porque sí. Me sentía deprimido e impotente y no podía salir de la cama. Mi madre me llamaba vago, estúpido, desgracia. Yo me creía todo eso y caían aún más hondo. Y entonces lo dijo.”

Coge un puñado de arena, la aplasta con la mano.

“¿Qué dijo'” preguntas suavemente después de un minuto.

“Que no soy su hijo. Sólo de mi padre.” Deja ir la arena, mirando a los pequeños granos que caen de su mano. “Por lo visto soy el resultado de una aventura que tuvo con otra mujer que nunca he conocido.” Se encoge de hombros. “Me deshizo. Todo lo que creí cierto se destruyó. Y no tenía nada ni nadie a lo que aferrarme.”

Cierras los ojos suspirando, pasando el brazo por sus hombros. Se apoya en ti con la cabeza en tu hombro.

“Les odio.” Susurra. “Del mismo modo en que ellos me odian a mi.”

Ninguno de los dos dice nada por unos minutos mientras el cielo se oscurece a vuestro alrededor. Pero no quieres irte aún, se siente tan increíble estar aquí con él, sin importar las circunstancias. Él suspira cuando le besas la frente. Sientes la necesidad de protegerle, como desearías poder librarle de esos malos recuerdos. Pero entonces no sería tu Jaejoong piensas de repente y de manera egoísta.

“Conocí a mi primer novio por aquel entonces.” De alguna manera de tensas. ¿Quieres escuchar esto? “El era un desertor de la universidad y se dejaba caer por una de las tiendas de veinticuatro horas. Le veía siempre que me escabullía. Destacaba de entre su grupo de amigos. No se por qué. Y una noche me llamó.” Casi puedes ver la sonrisa en sus labios ahora mismo. “Fue la primera persona que sentí que de verdad me quería. Me llevó a casa, me cuidó. Ni me importó que estuviera en sus veinte. Después de que rompiéramos, seguía viniendo a verme a veces cuando sabía que mis padres no estaban en casa.”

“¿Le quisiste?” La pregunta sale de tus labios de manera espontanea. El se encoge de hombros.” A lo mejor,” dice. “Yo no estaba . . . muy allá entonces, no se si me entiendes. Él es la razón por la que empecé a beber, siempre me daba cosas. Aún así, de alguna manera me salvó la vida. Del mismo modo que hiciste tu.”

“¿Yo?” resoplas con incredulidad. ¿Y el tipo le daba alcohol? Eso no importa ¿Qué hacía uno de veinte y algo con un chico de catorce años? “Hyung, eso parece un poco jodido.”

Jaejoong se endereza y te echa un vistazo.

“No me digas,” se burla. Tienes que sonreír—de repente parece el mismo de siempre. “Eso no es lo importante. Si él no hubiese estado ahí para mi durante ese tiempo, hubiera intentado matarme otra vez. Y si tu no hubieras entrado en mi vida cuando lo hiciste, yo no estaría aquí.”

Su declaración hace que frunzas el ceño..

“Seguiste intentándolo,” dices de manera acusadora. El exhala con los ojos cerrados.

“Yoochun, yo . . . mira no es tan sencillo. Había perdido el control completamente. Ni siquiera sabía que estaba haciendo.” Niega con la cabeza. “No tienes ni idea de cuantas locuras hice. Si hasta solía traer chicos a casa solo porque sabía que mis hermanas lo odiaban, estaban tan asqueadas. Incluso aquella vez, justo antes de que me marchara . . . .” Desvía la mirada con aire de culpabilidad. Oh. ¿Está diciendo lo que creo que está diciendo?

“¿Qué quieres decir con eso?” Tu corazón late más rápido con temor (no importa cuan a menudo te digas a ti mismo que no importa, que está todo en el pasado).

Jaejoong pone los ojos en blanco, impaciente.

“¡Sabes lo que quiero decir! Te fui infiel.” Parece sentirse tan culpable, pero aún así te alejas un poco. Había un par de chicos en el instituto. Algunas veces, cuando no venía a clase después del almuerzo . . .

“Hyung, detente. Por favor.” ¿Es que no entiendo que no quieres saber acerca de sus aventuras sexuales?

“Yo no quería, lo juro. La mayoría de las veces . . . se sentía como si fuera yo, como si estuviera fuera de mi, y simplemente lo hice. No lo planee, lo juro.”

Respiras hondo y exhalas.

“No pasa nada,” dices (pese a que no estés seguro de si lo dices en serio). “Ya no importa, pasó hace años.” Parece aliviado de repente. “¿Así que eso fue durante los meses previos a que te marcharas?”

Asiente.

“Empecé a alejarte de mi. No quería, pero no pude remediarlo, hice todo lo que pude para enfurecerte, tenía esta horrible necesidad de hacerte daño.” Se pasa la mano por el pelo alborotado por el viento. “También lo hice con Yunho. Con todos los que me han importado. Excepto que vosotros dos nunca me abandonasteis.”

“Yo lo hice,” admites. “Esta última vez, te quería fuera de mi vida.” Un destello de dolor le cruza su cara. Dios, no se merece esto. “Lo siento, no debería de haber dicho eso . . . .” Sin embargo, el sólo niega con la cabeza.

“No, está bien. Sé que lo hiciste y sé por qué lo hiciste. Yo también habría dejado a mi patética persona.” El te da una media sonrisa de disculpa. “Te he tratado tan horriblemente.”

Por alguna razón, odias que esté tan lucido y racional. ¿Alguna vez habíais tenido antes una conversación así? Ahora parece tan cansado, tan triste. ¿Y puede que sea hora de volver al hotel Estás a punto de sugerir eso cuando abre su boca.

“La cosa es que mis padres me estaban presionando mucho sobre el colegio, mi comportamiento e incluso tu.” Observa el cielo una vez más; le miras, admirándole, como siempre has hecho, “Ni siquiera sé como pasó. Una noche después de una pelea, simplemente lo hice. Me corté las venas y esperé a morir Mis padres tenían una llave de mi habitación, sin embargo, así que me encontraron. Después de eso supe que tenía que marcharme, quería morir de verdad, así que me tenía que escapar.” Jaejoong te mira a los ojos. “Pensé que también sería lo mejor para ti. No tendrías que tratar conmigo nunca más.”

Te muerdes el labio inferior, mirándole a el. No importa lo que te cuente, no crees que puedas entenderle a el ni por lo que está pasando. Solo puedes ser paciente, piensas, mientras agarras su mano.

“No saber donde estabas fue peor,” admites. Él frunce el cejo, pareciendo tan triste. No quieres herirle más. Le besas suavemente. “Aunque eso fue hace tanto que creo que de algún modo lo he superado.” Sigue doliendo pero ¿de qué sirve cuando está ahora mismo sentado a tu lado? “¿Podemos empezar de nuevo? Sugieres, retirando el flequillo negro de su cara. “¿Un nuevo comienzo para nosotros?”

Te da una sonrisa radiante, el cansancio en sus ojos desaparecen, y aprieta los labios con los tuyos.

“Un nuevo comienzo” asiente. Eres incapaz de esconder una sonrisa cuando apoya su cabeza en tu hombro y veis como el sol se pone finalmente.
PM
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rinsp91
 Posted: Jun 24 2012, 09:52 AM
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CAPÍTULO 19



Título: Robada

“¡Es tan gracioso!” Y ella se ríe para que todo el mundo que este cerca la oiga.

Está sonriendo alegremente mientras habla con el, ese tipo que te la ha robado. No estas celoso (o eso te dices a ti mismo), ella ahora no es mas que un recuerdo. Lo que sugiere la pregunta: ¿Por que estas ahí plantado mirándoles?

Frunces el ceño, mirando otro lado y abriéndote paso fuera del instituto. Piensas que ya lo habrías superado, pero, la verdad es, que solo ha pasado una semana desde que rompiera contigo y ya esta con un nuevo novio?! Al menos podría haber esperado un par de semanas. Pero no, ahora tus compañeros te miran con lastima. ¡Que les den! ¿Qué demonios saben ellos?

De todos modos, es hora de irse a casa.

Miras el suelo mientras caminas, intentando sacarte su imagen y el sonido de su voz de tu cabeza. ¿Por que tiene ella que seguir afectándote tanto? Porque creíste que era algo mas que un amor de cachorro. Idiota, piensas para ti mismo. Deseas que hubiera algo a lo que darle una patada, con lo que liberar tus frustraciones, pero no, no hay nada. ¿Como se supone que vas a olvidar cuando van profesando su amor delante tuyo todos los malditos días? Olvídalo, te dices, tratando de concentrarte en las cosas que tienes que hacer cuando llegues a casa.

No han pasado ni cinco minuto cuando sientes a alguien caminando detrás tuyo. No dudas de que pueda ser un compañero del instituto cualquiera, excepto que los dos últimos días han pasado de lo extraño y temes . . . . Mierda. ¡Te está siguiendo otra vez! Tu negativa de reconocerle estos dos últimos días, ¿no le ha convencido de que quieres que se mantenga alejado de ti? A lo mejor está loco, como dice la gente del instituto, razón de mas por la que no lo quieres cerca de ti. Te dio un cigarrillo una vez ¿y qué? ¿Eso os hace amigos así de repente?

Niegas con la cabeza y sigues caminando, esforzándote en ignorarle. Esto es lo ultimo que necesitas: el intento de un acosador loco de captar tu atención a toda costa. Así que andas más rápido, esperando perderle por el camino, pero no, ahí esta, con las manos en los bolsillos, sonriendo como el idiota que es.

En cuanto llegas a casa, te preparas para hacer lo que hiciste las dos veces anteriores: abrir la puerta, cerrarla con llave, y olvidarte de el. En ambas ocasiones se quedo mirando la casa por unos minutos antes de volver por donde había venido. Sin embargo, esta vez ya estas harto.

Te das la vuelta para mirarlo de frente. Él se detiene bruscamente, levantando la ceja―en sorpresa, es tu mejor suposición―prestándote toda su atención. Bien.

“¿Por qué diablos me estás siguiendo?” preguntas, a punto ya de volverte loco. Se encoge los hombros.

“Porque quiero”, contesta, sonriendo alegremente. Tu suspiras impaciente.

“Mira, no quiero hacerme amigo tuyo. Así que manténte alejado de mi.” Te giras hacia la puerta, creyendo que eso será suficiente.

 “Te sientes solo” dice de repente. Tu te paras, digiriendo sus palabras. ¿Qué le importa?

“¿Y?” preguntas. Cuando vuelves la vista hacia el, esta sonriendo. ¿Por qué tiene que actuar tan arrogante, tan condenadamente seguro? El es un don nadie en el instituto, un completo marginado. Ni las chicas coladas por el quieren acercarse lo suficiente para descubrir si todos los rumores son ciertos. Y aun así, aquí esta, observándote como si supiera todas las respuestas del universo―actuando como si te conociera joder. ¿Quien demonios se cree que es?

“Me gustas” dice, encogiendo los hombros. No hay nada de sugerente en su tono, es una simple declaración. ¿Qué se supone que significa eso?

“¿Así que se supone que debo hablar contigo y prestarte atención, porque has decidido de repente que te gusto?”

Hace una pausa para pensar, antes de encogerse de nuevo.

“Si.”

Suspiras impaciente, alejándote de el. Tiene razón: tu novia rompió contigo, a tus amigos del instituto parece no importarles más; tu familia . . . Pero ¿el? Está bien, puede que Kim Jaejoong este un poco ido pero no es tan malo después de todo, ¿no?

Maldita sea .

Pones los ojos en blanco, te giras y le miras a la cara.

“¡Está bien! Entra. Pero no toques nada.”

El sonríe, caminando hacia ti y siguiéndote hasta dentro de la casa. Con suerte, no te arrepentirás de esto.

En la época de instituto, es el segundo encuentro de Yoochun con Jaejoong, después de que Yoochun cortase con su novia)


Título: Descanso

“Es casi como si volviéramos al principio.”

Miras al salón. Sigue tumbado allí, viendo la tele sin inmutarse. Suspiras, pasándote la mano por el pelo , frustrado, y vuelves a tu cuarto con el teléfono aun en la oreja.

“No está comiendo, le he obligado a comer. se ducha porque se lo recuerdo, si no sé que no lo haría en días.” Te sientas en la cama a punto de llorar. “No se que hacer.”

Al otro lado de la línea, oyes a Junsu suspirar. Ha estado llamando todos los días desde que volvisteis de la ciudad hace cuatro días. Sigue preguntando si puede visiratos, que le gustaría veros a ti y a Jaejoong, pero cada vez que se lo dices a tu amante, el niega con la cabeza y mira a otro lado. Te estás cansando de inventar excusas que sabes que Junsu no se creerá, pero no obligaras a Jaejoong a hacer algo que no quiera por mucho que el doctor del hospital insistiera.

“No debería de estar solo”, dijo el doctor. “Manténle ocupado y que tenga tanta interacción social como pueda.”

Hasta el momento, eres un fracaso. Por lo menos está tomando su medicación, y puede que algún día salga de esta terrible depresión y que de alguna manera vuelva a su estado normal (sin las desapariciones, el abusa de sustancias y la locura, claro). Es doloroso verle así y tienes miedo de dejarle solo. Incluso cuando vas al super te mueres de preocupación.

“Los dos deberíais de venir pronto” dice Junsu. “Puede que estar rodeado de otras personas le haga sentir mejor. Y el nos conoce, así que por eso no te preocupes.”

“Trataré de convencerle. Está tan cansado todo el rato.” Cierras los ojos. “Creí de verdad que estaba mejorando. Ese día en la playa . . . Lo juraría, Junsu. Creí que estaba bien.”

“¿Has encontrado ya a un doctor ?”

“Tiene una cita la semana que viene.” Nunca antes has ido a un psiquiatra. ¿Cómo debe de ser? Lo más probable es que tengas que ir a hablar con el doctor ya que ahora tu eres el cuidador de Jaejoong. “No pareció importarle mucho cuando se lo conté. Siento como si todo lo que me contó hubieran sido mentiras.”

“Yoochun, tienes que ser paciente. ¿No es eso lo que Yunho te dijo?”

“Si:” Lo había hecho, más de una vez.

“¿Has hablado con el desde que volvisteis?” Muy de Junsu preguntártelo ahora que no estas de humor.

“Una vez, para decirle que ya habíamos vuelto. No hemos vuelto a hablar desde entonces. Changmin dijo que estos días tiene un horario de locos en el trabajo.” Hablar con Changmin sienta muy bien, relajante casi. El joven solo pregunta y da consejos, por lo menos cuando se trata de cosas que son de sentido común (que por desgracia es lo que ti un poco te falta). ¿Que has hecho para merecer estos amigos tan maravillosos?

“Oh. Pues deberías llamarle y decirle lo que está pasando. A lo mejor te puede ayudar.” Te tumbas, escuchando con atención. Pero, ¿no sería irrespetuoso llamar a Yunho cuando está trabajando tan duro?”

“No quiero molestarle . . . .”

“Es por Jaejoong”, dice Junsu impaciente. “Y Yunho te mataría si no se lo contaras. ¿A estas alturas no lo sabes ya?”

Por desgracia, sí.

“De acuerdo, lo llamaré. Hoy, incluso,” accedes.

“Prométemelo”
“ Junsu . . . .”
“¡Solo prométemelo, Yoochun! O nunca te lo perdonaré.”

“¡Está bien, de acuerdo , lo prometo!” Dios, ¿qué le ha dado ahora? Mierda, ahora tienes que llamar de verdad. Pones los ojos en blanco, pero sigues hablando. Cuanto mas lo entretengas ahora, mejor.

(En el presente después de haber sacado a Jaejoong del hospital y haber vuelto al apartamento)


Título: Sensación

“El hombre seguía insistiendo en que tenía que aparcar afuera a pesar de haberle enseñado mi D.N.I.” decía Yunho molesto. “Así que tuve que llamar a mi jefe y el regañó al tipo y le dijo que yo era un empleado importante en la compañía, ¿como osa negarme la entrada cuanto tengo acceso completo? Pero fue un tanto gracioso. ¡El tipo era un idiota!”

Jaejoong se ríe, tapándose la boca como acostumbra a hacer. Ahora mismo parece contento, sentado en el sofá, con el pelo aun húmedo después de una ducha muy necesaria. Han pasado días desde que llamaste a Yunho y te ofreciera venir y hablar con Jaejoong, ver que tal le iba. Sin embargo, Jaejoong no quería oír hablar de ello, se negaba a ver a su antiguo amante.

“Creo que es por ti y Changmin” le dijiste a Yunho la tercera vez. “No lo admitirá, pero no le ha hecho mucha gracia que últimamente hablara con Changmin.”

“Oh.” El bailarín sonó tan sorprendido como tu lo habías estado cuando finalmente hiciste la conexión.

Hoy vino sin avisar, Jaejoong se negó a verle con esas pintas, así que corrió a la ducha a prepararse. No podías entenderle entonces y sigues sin hacerlo ahora. Está sonriendo por primera vez desde que volvierais, riéndose con como le va a Yunho en el trabajo. Contigo, por el otro lado...

No puedes remediarlo : estás celoso. Verles juntos te vuelve loco. Pero está claro que Jaejoong le necesita.

“¿Por qué estas cosas siempre te pasan a ti?” pregunta Jaejoong, con los ojos brillantes y riendo. Yunho se encoge de hombros, sonriendo.

“No lo sé. Puede que porque parezca un arrogante o algo así.” Jaejoong niega con la cabeza, observando con afecto al otro hombre. “Nunca.”
Vale , hora de que salgas de allí.

“Voy a subir un rato a donde Junsu,” les dices. Yunho te sonríe.

“Di hola por mi. No he podido llamar. Lo haré”
Jaejoong solo te mira. Oh, bueno.

Coges el ascensor y vas directo a la puerta de Junsu, llamando con quizás mas fuerza de la necesaria. El abre la puerta segundos más tarde, con las gafas colgadas por la nariz. Mierda, ¿estaba trabajando?

“¿Yoochun?” No dejas que diga nada más, solo le abrazas. El te atrapa, sosteniéndote con duda. “¿Yoochun qué pasa?”

Cierras los ojos, necesitas esto ahora mismo.

“Estoy siendo un idiota” admites. “Estoy celoso.”

Junsu cambia su peso para sostenerte menos torpemente.

“¿Celoso? ¿Por qué?” Parece tan confundido y, maldita sea, te sientes como un estúpido.

“¡Está abajo y está sonriendo y riéndose y siendo todo afectuoso con el y lo odio1” La idea te hace miserable. “¿Por qué puede hacer eso con Yunho y no conmigo? ¿No soy lo suficientemente bueno? ¿Está ya harto de mi?”

“Yoochun”, Junsu suena impaciente, como si fuera a hablarte como a un niño pequeño―que para ser sinceros siempre te ha molestado, pero le perdonas esta vez. “Estás siendo un idiota.”

Pones los ojos en blanco.

“Creí que eso ya lo habíamos dejado claro” respondes. “Y aun así no puedo remediarlo.”

El suspira, acariciando tu espalda.

“También estás siendo un crío” añade. “Creí que te estabas sintiendo seguro en tu relación.”

Niegas con la cabeza.

“No desde hace unos día” admites. “Sigue alejándose.. Y cuando dije que venía a verte ni se inmutó, ni si quiera dijo un 'Hasta luego' ni nada. Pero con Yunho. . . .”

“Necesitas hablar con Jaejoong. No creo que haya algo más que puedas hacer. Además de soltarme. Por favor.” Haces lo que se te pide, pero entonces ve las lagrimas que caen ―estúpidas , lagrimas estúpidas―mientras te agarras a el. El las limpia, mientras su mirada se suaviza. “Esto te esta afectando demasiado, ¿verdad?”
Te coge la mano y hace que te sientes en la mesa de la cocina. Esperas con paciencia, preguntándote de que están hablando ellos, que están haciendo. Sabes que estas siendo completamente irracional, pero crees que estas perdiendo la cabeza, todo te está finalmente volviendo loco.

Junsu vuelve pronto con te y te obliga a beber un poco. El liquido calma y ayuda a que te relajes un poco. Finalmente paras de pensar en lo que está pasando abajo, algo por lo menos. Pero ahora te sientes tan cansado.

“¿Mejor?” Junsu pregunta minutos más tarde, dando sorbos a su propia taza mientras te mira. Tu asientes. Sintiéndote algo dormido. “Por cierto ¿que tal la búsqueda de trabajo?”

La pregunta hace que pongas los ojos en blanco, pero estás lo suficientemente relajado que ya no te importa.

“He enviado currículos y recibido un par de llamadas. Aún así tengo miedo de dejar a Jaejoong solo .” Suspiras. “Me sigo preguntando qué me encontrare cuando llegue a casa.”

“Consíguele una enfermera” sugiere Junsu, “Para vigilarle, asegurarte de que toma la medicación. Tus ahorros no duraran para siempre . . .”

“¡Lo sé!” interrumpes. Cierras los ojos, deseado que la frustración se vaya. “Lo sé Junsu. Por eso estoy buscando un trabajo. Tengo dos entrevistas la semana que viene.”

“Oh. Eso es bueno” dice, sonriendo otra vez. Tu solo bebes mas te. “Sobre Jaejoong, yo podría quedarme con el después de clase, dependiendo de tus horas.”

“Oh, Dios, Junsu, no quiero que hagas algo . . .”

“Estoy ofreciéndome”, te detiene. “No sería una molestia. Estoy preocupado por él, también, lo sabes.”

Suspiras, sonriéndole y le coges la mano, agarrándola fuerte.

“¿Qué es lo que hice para merecerte?” dices, preguntándotelo una y otra vez, como has estado haciendo los últimos años.

El hace una mueca, te agarra la mano fuerte. ¿Por qué parece tan triste?

“Ser tu mismo supongo” dice. “O quizás yo sea un idiota ¿quien sabe?” Sonríe.

Le miras a los ojos. De repente la atmósfera cambia y ves como te vas moviéndote hacia el, cada vez más cerca, tan cerca . . .

Junsu se gira justo cuando tus labios están a punto de tocar los suyos.

“Te arrepentirás” dice suavemente. Parpadeas, petrificado . ¿Qué diablos estás haciendo?

“Oh, dios mío” susurras, con el corazón latiendo más rápido, “Junsu . . “.

“No ha pasado nada” dice. “Dejémoslo así” Su mirada es tan intensa, pese a eso . . .
Por un momento lo consideras, abrazarle y besarle profundamente, con rudeza. Ahora mismo estás tan hambriento de afecto, tan confundido, que quieres hacerlo. Sabes que aún te quiere (no tienes ni idea de por qué), lo haría si insistes. Hyuk jae y Jaejoong malditos seáis.

Sin embargo, alejas ese impulso. Niegas con la cabeza, sintiéndote como un completo bastardo. ¿Qué te pasa?

“Lo siento” te disculpas de una vez, y en su ligar le alcanzas para abrazarle. El te devuelve el abrazo, con sus manos cerrándose en tu camiseta. “No sé qué demonios estoy haciendo.”

“No pasa nada” insiste. “Olvidémoslo. Por favor.”

Asientes en acuerdo y lo dejas ir. De todas formas es hora de volver. Dices adiós dudoso, con esperanzas de que vuestra amistad n este arruinada. Si no tuvieras a Junsu . . . no estarías vivo ahora mismo, piensas. Es el amigo mas puro e increíble que has tenido jamas..

Y tu debes de ser el ser humano más horrible de la tierra.


Título: Celos

“Bueno, es mejor que morir alcoholizado, ¿no?”

El comentario te parece totalmente insensible pero Changmin tiene razón. ¿Qué prefieres: un Jaejoong que intenta matarse con acciones sin pensar o un Jaejoong que . . . ?

“Eso no lo sé” interrumpes el hilo de tus ideas. “Para ser sincero no me alegra y dudo que a el cualquiera de los estados le haga feliz.” Te acuerdas de lo perdido que parecía cada vez que te lo encontraste a lo largo de los años, y sus lágrimas . . .

“Supongo” , Changmin contesta mirando su comida. “Si tan solo supieras cómo funciona su mente, cómo se siente ahora mismo. Com dijiste, dudo que sea feliz de este modo, estando cansado todo el rato, perdiendo el tiempo en frente de la TV.”

Estás a punto de contestas, cuando de repente te acuerdas de un hecho (que te sigue molestando a horrores pese a que trates de convencerte a ti mismo de que es estúpido e irracional ).

“Bueno no del todo, quiero decir, parece muy feliz cuando Yunho viene de visita.” No querías que tu tono sonara tan resentido, pero, eh, lo que está hecho, está hecho.

Changmin te observa, te mira a los ojos, ¿qué está buscando?

“¿Estás celoso de Yunho?” ¿Por qué tiene que ser tan condenadamente directo? Te encoges de hombros, miras a otro lado.
“Es una tontería. Lo superaré” Esperas.

El joven sigue mirándote, con la barbilla apoyada en su mano y una ceja levantada. Vale esto me esta empezando a molestar.

“¿Quieres parar de hacer eso ?” le gritas. Ni parpadea, con sus ojos marrones clavados en ti.

“Bueno, eh, ¿qué crees que pasará? ¿Crees que volverán juntos o algo?” pregunta Changmin. Niegas con la cabeza.

“No.” te detienes. “No lo creo. ¿Por qué?”

“¡Deja de ser tan idiota!” te gritas. Sinceramente, te estas empezando a cansar de que te llamen todo el rato con esa palabra . ¿No hay insultos mejores? “¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¡Y a mi!”

“Lo que dije fue que Jaejoong solo es feliz cuando Yunho está cerca. No estoy insinuando que Jaejoong está . . . enamorado de él o algo así.”

Pone los ojos en blanco.

“Yunho quiere a Jaejoong, no hay duda al respecto pero sabe que Jaejoong te quiere. ¿Por qué crees que el . . . ?” Changmin traga con fuerza. “¿Por qué crees que él me buscó?”

Le miras, negando con la cabeza.

“No quiero hablar de esto.” Haces todo lo que está en tus manos por no alzar la voz. “¡Y menos aún aquí!”

“Tu sacaste el tema” te devuelve Changmin. Bueno no puedes discutir eso. “Supo que tu y Jaejoong estabais juntos por un par de meses antes de que decidiera contármelo. Le tomo ese tiempo el darse cuenta que Jaejoong no volvería con el, no importa cuanto lo deseara. Creyó que debería saberlo y nosotros . . . se creo un vínculo entre nosotros por eso, supongo. Luché contra la atracción que sentía por él, porque seguía esperando a que tu volverías conmigo y que Jaejoong se fuera como siempre había hecho.”.

Mierda, de verdad que no quieres escuchar nada de esto. ¿Por qué te esta torturando Changmin ?

“Changmin . . .”

“¿De verdad piensas que después de todo el dolor que ha sufrido con el, Yunho quiera volver con Jaejoong? ¿Especialmente cuando sabe que no es amado?”

Oh. Bueno, eso hace que te sientas como un completo idiota. Suspiras.

“Mira no es solo el estar celoso. Si tan solo vieras como es él en un día normal y el contraste con cuando Yunho viene de visita.” Niegas con la cabeza, más frustrado con cada segundo que pasa. “Es como si yo ya no importara.” 
“¿Y Yunho si?” Changmin pregunta, desviando finalmente la mirada.

“No lo sé” Debe de serlo, si puede cambiar el estado de animo de Jaejoong al completo con tan solo entrar por la puerta. “Mira, sé que ahora mismo esto puede sonar muy egoísta, debería de estar concentrándome en que mejorase en lugar de . . . estar quejándome de este modo. Yo solo . . .” Cierras los ojos, odias que te sientas así. “Le echo de menos. Está justo ahí, al lado mío pero al mismo tiempo es como si no estuviera ahí para nada. Hablamos tan poco, por mucho que me esfuerce apenas nos relacionamos. Yo sólo le quiero de vuelta.”

Changmin suspira.

“No va a volver, Yoochun, no de la manera que tu quieres. Eso significaría sacarle del tratamiento, sin aprender nunca a controlar su condición. ¿Y que es lo que te quedaría? Lo mismo que tuviste la última vez: nada.”

Tiene razón y lo sabes, pero no lo odias menos.

“Sé paciente” dice Changmin, sosteniéndote la mirada. ¿Qué más puedes hacer?


Título: Libre

“¡Hay un rincón increíble al lado de la orilla! Es hermoso y oscuro y aterrador . . .”

El sigue y sigue con este discurso de adjetivos que no te podían importar menos. ¡Son las puñeteras 2 de la mañana! ¿Por qué demonios te iba importar un rincón de la playa? Solo quieres volverte a dormir, y no paras de dar cabezaditas, excepto cuando el alza su voz y no te queda de otra mas que escucharle.

“¿Yoochunnie, me estás escuchando?” se queja. El tono te sorprende. ¿Te había hablado alguna vez así? Por otra parte, lleváis siendo amigos ¿cuanto?¿dos, tres semanas? Eso no es tiempo suficiente para conocer a alguien (especialmente este chico).

No hace más de veinte minutos que te despertaste por los sonidos de alguien golpeando la ventana de tu habitación. Lo mínimo te sorprendiste, saltaste de tu cama y te dirigiste a la ventana de una vez. Y ahí estaba, sonriendo como si despertarte casi a las dos de la mañana fuese la cosa más normal del mundo.

“¿Qué estas haciendo ahí?” Dios, estabas enfadado, casi deseas que no hubiera una ventana entre los dos para poder estrangularle. “¿Sabes que hora es? ”

“¡Vístete, tengo un coche! ¡Podemos ir a dar una vuelta!” fue su tan pertinente respuesta. ¿Acaso no le importaba que mañana hubiera clase?

“Hyung . . .”

“Vamos, solo será por un rato. ¿Por favor?” e hizo un puchero. ¡El tipo hizo un puchero! Por alguna razón inexplicable eso te llegó.

Le dijiste que fuera al coche y que parara de hacer ruido antes de que despertase a tu padre. Entonces te cambiaste y te fuiste de la casa, con las llaves en el bolsillo. Y entonces viste el coche.

Era . . . viejo y . . . oscuro, y . . . ¡Joder no podías ni ver de que marca era!

“¡Vamos!” te llama. Le tuviste que callar antes de que por fin entrara en el coche. Vale, estaba limpio lo suficiente, no grasiento y sucio como esperabas. De hecho estaba bastante bien . . .

Hasta que empezó a conducir.

A lo largo de todo el camino no paras de preguntarte por qué un chico que ni si quiera tiene los dieciocho ( ¿o ya tiene dieciocho? No tienes ni idea) está conduciendo. ¿No os meteréis en problemas si os para la policía?

“Nah, hago esto todo el tiempo” te asegura cuando preguntas. “Solo me pararon una vez y el tipo me dejo ir.” Hay algo en su sonrisa, pero no tienes ganas de preguntar. Aún si por un instante te preguntas cómo es eso posible si conduce como un maniaco. Ah, no importa. Te pones más cómodo en tu asiento y desconectas mientras el sigue y sigue.

Parece que ha pasado una eternidad cuando por fin llegáis a donde quiera que el quería ir. Casi te empuja fuera del coche, tan determinado a compartir esto contigo. Sin embargo, cuando finalmente sales del coche. . . Ah, la playa de noche: el viento soplando fuerte, el cielo oscuro y estrellado. Hay una sensación de paz allí. Por primera vez en mucho tiempo, piensas que a lo mejor las cosas irán bien.

Te habrías quedado de buena gana ahí fuer a de no ser porque Jaejoong te empujó de vuelta al coche. Te ofrece un cigarrillo―que tu aceptas sin rechistar―y entonces saca unas botellas de lo que parece soju. Toma un buen sorbo directo de la botella y te ofrece también. Tu lo rechazas.

“¿Nunca has tomado?” pregunta, con la curiosidad asomando por su cara. Tu niegas con la cabeza.

“No quiero” te mira con incredulidad, pero no te podría importar menos lo que el piensa.

Suena música en la radio, mientras tu fumas y el bebe. Piensas que es hasta relajante, teniendo en cuenta que estas fuera a unas horas insanas con un amigo del infierno, lejos de casa y de tu padre (y de todos los recuerdos que dejaron tu madre y tu hermano detrás). ¿No sería maravilloso si nunca tuvieras que volver?

“¿Por qué no quieres beber?” Jaejoong te mira con curiosidad. Tu te encoges de hombros.

“Simplemente no quiero.” Quieres contarle que tus padres solían pelear por los hábitos de beber de tu padre o que tu madre estaba completamente en contra de ello. Puede que ya no esté en casa, que sientas curiosidad por el contenido de la botella de jaejoong, a qué sabe, como te sientes cuando se te sube a la cabeza; pero a pesar de todo eso, no quieres.
Te preguntas por los efectos que estos tienen en tu amigo. Jaejoong está tan hiperactivo últimamente. ¿El alcohol le calma? ¿O le altera aún más? Has oído de gente que empieza a reírse y no puede parar; otros lloran; otros se vuelven . . . ¿más amorosos? Con sinceridad, no quieres tener que lidiar con Jaejoong en cualquiera de estos estados.

“Eres raro” declara Jaejoong. Huh, dijo la sartén al . . .

“Cállate” dices resentido . “Tu eres raro de por si y estás bebiendo. No veo la conexión.”

El sonríe antes de llevarse la botella a los labios de nuevo. ¿Por qué diablos le parece tan divertido?

“Eres mono” dice después de tragar. Estás seguro de que has hecho alguna mueca graciosa porque al instante se echa a reír. “Cálmate. No te estoy tirando los tejos”

Pones los ojos en blanco y te bajas del coche. Al menos no tendrás que mirarle más.

No han pasado ni diez minutos cuando está afuera contigo cantando al compás de la radio. Estás apoyado en el parabrisas y el hace lo mismo excepto que echa la cabeza hacia tras de manera dramática antes de finalmente apoyarse. Por el amor de dios.

“¿No es preciosa? Pregunta, mirando a las estrellas. Tu asientes y lo próximo que sabes es que te está contando historias sobre las estrellas y constelaciones y un montón de información que nunca habías pensado que poseía. Habla demasiado rápido pero animado y un poco alto y llega un punto en el que no entiendes de qué demonios está hablando. Piensas que debe de ser por el alcohol, pues llega un momento en el que deja de tener sentido lo que dice.

Casi quieres decirle que pare, que se calle, pero parece tan contento y sabe que tiene tu atención, así que sigue y sigue, una idea tras otra, algunas ridículas, otras interesantes y otras completamente fuera su alcance (o eso crees).

Una eternidad después, se calla, sonriendo mientras observa el cielo.

“Desearía que todas las noches fueran así” dice con nostalgia. Tu suspiras, asumiendo sus palabras, observando las estrellas. “Yo también.”


Título: Confianza

“Ey, ¿cómo estás?”

Estás sorprendido de verle por aquí hoy, sin embargo, no estás seguro de que te sorprendes. Viene a casa al menos una vez cada pocos días, normalmente después del trabajo en sus días libres. No puedes evitar preguntarte como se siente Changmin sobre ello, pero tu ex amante se mantiene reservado sobre ello. No es que importe.

Abres más la puerta .

“Ey, Yunho. Pasa.” No sirve de nada luchar por una causa perdida.

El sonido de la ducha llega hasta la entrada del hall . Oh, así que lo escuchó. Tratas de no poner los ojos en blanco mientras vuelves al salón.

“¿Te apetece algo de beber?” ofreces. Yunho sonríe, negando con la cabeza.

“Estoy bien, gracias.” se muerde, sin embargo, su labio y parece a punto de decir algo pero entonces cambia de idea (te das cuenta cuando niega un poco con la cabeza). “Junsu dijo que tenías una entrevista ¿hoy?”

Asientes, no fue tan mal como una entrevista puede ir. Tu currículo pareció impresionarles.

“Se supone que tienen que llamarme para una segunda entrevista” contestas, encogiendo los hombros. “Horas de trabajo normales, un buen sueldo. Estoy cruzando los dedos.”

“Espero que lo consigas” dice con sinceridad (y te recuerda exactamente por que nunca podrías odiarle).

Sale pronto de la ducha y ves como le sonríe a Yunho (y sólo a Yunho). Una parte de ti está contenta. Está reaccionando a algo y a alguien, ¿no? Sabes que no deberías quejarte. Y aún así . . .

Te disculpas y sales al balcón a fumar. Hoy ha sido desesperante, no importa cuanto trates de razonarle. La entrevista fue sin problemas, pero estas seguro de que se debe de haber mostrado algo de tu ansiedad―después de todo le habías dejado solo, aunque solo fuera por unas horas. El temor es demasiado fuerte, a veces es demasiado y no puedes dormir ni comer, hasta que te contienes a tiempo. No puedes dejarte llevar, su terapeuta dijo que tienes que ser fuerte y querer realmente hacerte cargo de el. Eso no va a cambiar. A no ser que el cambie de opinión.

Pronto tendrás un trabajo de nuevo, una fuente de ingresos. Necesitas volver a empezar a horrar, no paras de pensar en todas las emergencias que puedan surgir, necesitas recordarte que cualquier cosa puede pasar. Además necesitas conseguir a alguien que se haga cargo de él cuando tu estés en el trabajo.

El cenicero está lleno, e das cuenta de repente. ¿Cuánto tiempo has estado aquí, fumando sin parar y de forma automática? Mierda, y ya es hora de cenar. Una vez más te preguntas si comerá cualquier cosa que tu elijas para cocinar o si quizás deberías simplemente calentar las sobras de ayer, hay suficientes para ambos e incluso para Yunho si quiere.

Con eso en mente, vuelves a dentro. Siguen hablando pero Yunho está guardando su móvil. ¿Ya se va?

“Hasta luego, ¿vale?” dice con dulzura, antes de besar la cara de Jaejoong. Tu amante parece tan agradecido. ¿Por qué . . . ?

“Ey, Yoochun, ¿puedo hablar un momento contigo?” pregunta Yunho y es sólo entonces cuando te das cuenta de que habías quedado mirando.

“Si, claro” hace gestos hacia la puerta principal así que le sigues . Una vez allí, no estás seguro de como tomarte su expresión. “¿Qué pasa?”

Desvía la mirada, como si estuviera pensando en como empezar.

“No te lo voy a quitar” dice sin rodeos. Le miras a los ojos, sorprendido por sus palabras, pero entonces lo ves. Mierda.

“Changmin te lo dijo” cierras los ojos un momento, sintiéndote avergonzado. El asiente..

“Si lo hizo. No quiero que sientas que soy una amenaza, porque no lo soy. Pero si quieres que deje de venir . . .”

Niegas con la cabeza.

“No, no quiero que dejes de venir, solo estoy . . . siendo mezquino” suspiras. “Le haces feliz, nunca le quitaría eso.”

El te sostiene la mirada, serio.

“Sé que las cosas siempre serán . . . raras entre tu yo y no sin razón. Pero sabes que puedes hablar conmigo si lo necesitas. He estado donde tu estás. Sé lo duro que puede ser. También sé que si no hablas de ello, te comerá por dentro.”

Sonríes un poco. Ese es Yunho, siempre lleno de sorpresas y aún así no. Sin embargo, piensas en todo lo que te acaba de decir. El lo entendería, ¿no?

“A veces . . . me pregunto si odia nuestra vida juntos” dices con sinceridad, volviendo con fuerza toda la frustración. “Me pregunto si odia tener que depender de mi, pese a que estuviera de acuerdo con ello. Odio sentir que le estoy reteniendo, y aún así . . . no sé. A lo mejor debería de hacer más.”

Yunho niega con la cabeza.

“Yo me sentí así” dice. Él resopla, sonriendo con ironía. “Como si yo no fuera suficiente, no le daba lo que necesitaba. Hice todo lo que pude por hacerle feliz. Le acogí de nuevo incluso cuando sabía que no era fiel. Y cuando finalmente se colapsó y tuvo que comenzar el tratamiento, yo estaba ahí. ¿Y sabes qué? No me arrepiento de ello.” Respira hondo y exhala. “Lo intentó por mi y por el, se esforzó tanto. Cuando volviste a su vida . . .” Oh dios, ¿por qué está sacando esto ahora?

“Por favor, no . . .”
“Quería ser el Jaejoong que tu amaste. Se cansó de todo. Suele pasar. Pero no creo que tengas que preocuparte de eso.”

“¿Qué hace que estés tan seguro?” Si lo hizo con Yunho, ¿quien es el para decir que no lo hará contigo?

“Porque te ama. El no me amaba ni la mitad de lo que te ama a ti.” Te mira con incredulidad. “¿Sabes cuánto tiempo ha querido esto? ¿Estar contigo y vivir contigo? Cuando nos conocimos por primera vez, tu eras todo de lo que hablaba.” Mueve la cabeza de un lado para otro como tratando de disipar los recuerdos. “Por favor ten un poco de fe en él. Sé que es duro pero . . . Él está aquí ¿no?”

¿Lo está?


Título: Fingir

“Vamos, inténtalo” te dijo Junsu antes esta mañana. Frunces el ceño, considerando su petición. “Es solo cenar y luego salir un rato. Yunho y Changmin también estarán aquí.”

“No sé . . .”

“¡Sólo inténtalo!” Estaba empezando a ser frustrante; no podías culparle. “Pregunta, insiste un poco. Necesita salir del apartamento. No es sano.”

Tenía razón, por supuesto ―Junsu siempre tiene razón piensas, poniendo los ojos en blanco―así que cediste. Le tiendes una emboscada a Jaejoong mientras ve la TV, apagas el aparato y te sientas en la mesa del café, frente a el.

“Junsu quiere que vayamos a cenar esta noche y no tomará un no por respuesta” dices de manera directa. “Nunca se dejará de insistir si no vamos. Así por favor, ¿sólo por esta vez?”

Estaba preparado para quejarse, lo notaste de inmediato por su suspiro de cansancio.

“No quiero ir. Ve tu.” La misma respuesta de siempre.

“Necesitas salir del apartamento alguna vez” le recuerdas. El desvía la mirada. Suspiras. ¿Así que tendrás que usarle a él para que te acompañe? “Yunho estará allí.”

Su rostro se ilumina ante la idea. ¡Oh, así que eso es todo lo que se necesita para conseguir que haga algo?

Sabes que estás con el ceño fruncido, sentado al lado suyo en el sofá de Junsu mientras él y Yunho hablan y hablan, como siempre hacen. Todos están metidos en la conversación, como siempre, inmersos en temas que siguen sin importarte. Algunas cosas nunca cambian.

Sin embargo, te centras en las cosas positivas. Jaejoong se comió más de la mitad de su cena, por primera vez desde que regresó a la ciudad. Ha estado hablando muy animado con todos, contestando a preguntas, expresando su opinión. Es un completo contraste con como es normalmente en casa y, mientras una parte de ti se pregunta si es todo una farsa, tu te alegras por ello.

Junsu se sienta de repente al lado tuyo, sonriendo con aire de suficiencia.

“Parece que ha sido una buena idea después de idea” eso es todo lo que dice. Tienes que asentir al estar de acuerdo.

“Gracias” dices. “No creo que hubiera venido si Yunho no hubiese estado aquí”. “Lo sé.” Les mira. “Si que parece feliz con él.” Encoges los hombros. Mientras sigues estando celoso, Yunho te tranquilizó y le creíste. A parte, nunca le perdonarías si hiciese daño a Changmin (eliges olvidar que tu le hiciste daño primero, pero qué más da).

“Por lo menos algo le hace sonreír,” contestas. Junsu sonríe suavemente.

“Las cosas mejorarán” te promete en un susurro. Decides no decirle que no puede estar seguro de eso. En su lugar le das las gracias.

No es ni medianoche cuando Jaejoong de repente te dice que quiere irse a casa. Tu estás sorprendido―había parecido feliz por horas, incluso pensaste que estaba contento de haber dejado el apartamento por una vez. ¿A lo mejor sólo está cansado?

Los dos os despedís y cogéis el ascensor para bajar. Está callado los minutos que tu estás plantado ahí, esperando, pero está inquieto. ¿Qué le preocupa? Las puertas se abren cuando estás a punto de preguntar. Así que no lo haces.

Te sigue adentro del apartamento tan pronto como abres la puerta. No te sorprendes cuando va directo a la habitación, seguramente quiera cambiarse y ponerse ropa más cómoda. ¿Cuánto hace desde que llevara algo más que un pijama? Bueno, salvo cuando viene Yunho, pero incluso entonces se vuelve a cambiar tan pronto como su ex amante se marcha.

Le sigues, pero apartas la mirada de él pese a que le escuchas moverse detrás tuyo, al otro lado de la cama. ¿Así que esto es entonces? Otra noche así como todas las anteriores: te pones el pijama y te vas a la cama e intentas dormir. De nada sirve quedarse en el salón o encender el ordenador, sólo te obsesionaras más con él y con todo en tu vida y seguirás despierto cuando amanezca. No, es mejor irse a la cama justo después de él, de este modo no invades su espacio (seguía rechazándote después de que volvierais a tu apartamento de tu ciudad natal ; sigues respetando eso) y el puede fingir que duerme cuando te acuestas al su lado.

Paras cuando vas a quitarte la camiseta. ¿Por qué cambió cuando volvisteis? ¿Qué cambió? ¿Le molesta este sitio? ¿Le recuerda de su intento de suicidio? ¿Le provoca sentimientos de querer escapar de aquí? Y tienes tantas ganas de preguntarle pero no puedes, se cerrará a ti como lo hace con todo lo demás.

De repente sientes sus manos en tu piel y entonces luego desliza los brazos alrededor de tu cintura. Está tan cerca, puedes sentir el calor de su cuerpo cuando su pecho desnudo entra en contacto con tu espalda. ¿Que está haciendo?

Se te queda la voz en la garganta cuando se sitúa en frente de ti con los brazos aún alrededor tuyo; te sostiene con fuerza, casi aferrándose a ti. Quieres preguntar si ¿pasa algo ? ¿Quiere hablar? Sin embargo no puedes obligarte a hablar, sólo puedes esperar y ver, y deslizas tus brazos alrededor suyo (porque le necesitas, le echas de menos, y dios tomarás cualquier cosa que él te dé). No se encuentra con tu mirada, sólo cierra los ojos, aguantando.

El primer beso te pilla desprevenido, pero entonces hay otro y otro, hasta que ya no puedes contarlos más. Se siente tan bien apoyado contra ti, sus labios saben a cielo y tienes que ceder. Dejas que te tire sobre la cama, dejas que te empuje mientras te besa apasionadamente, hay tanto sentimiento en ello, no sabes qué pensar (¿acaso quieres?). Él toma el control (como hace normalmente), y le haces saber que le quieres, le darías cualquier cosa que el quisiera y tomarías cualquier cosa que el quiera darte . Su mano se desliza por debajo de tu ropa interior; sin embargo susurra “Quiero esto en tus labios.” Es todo lo que tiene que decir.

Te aferras a él y cambias de posición de manera que él está debajo. Pero apenas deja que te muevas, con los brazos alrededor de tus hombros (no queriendo dejarte ir ). Cuando agarras su dura longitud, él sisea, se mueve contra tu mano, pidiendo más. No habéis tenido sexo en lo que parece una eternidad, así que tratas de ir despacio; sin embargo, el no te deja, “Fóllame”gruñe en tus labios. Y lo haces.

Se tensa cuando le penetras por primera vez; deja libres tus labios, jadeando suavemente. A medida que empiezas a moverte, alcanzando lentamente un ritmo, el jadea, gime, pero más de una vez se oye extraño, como si le doliera y quieres parar pero el se niega, empujando sus caderas hacia arriba, cogiéndote tan profundo como puede. A continuación, te está besando de nuevo, te empuja hacia abajo y tu obedeces hasta que no puedes hacer otra cosa mas que dejarte llevar; se siente tan bien, tan caliente y real apoyado en él; has echado de menos esto, le has echado de menos a él, su tacto y sus besos y el mero hecho de estar con él. ¿Por qué pararías si es esto lo que quiere? ¿Lo que ambos queréis?

Estás tan concentrado en sus labios y en como él se siente su interior que no lo esperas cuando su cuerpo se tensa de repente; entonces se está corriendo en su mano, con movimiento erráticos en un intento de prolongarlo lo máximo que pueda. Es todo lo que necesitas para llegar al límite; le penetras una vez, dos y entonces llegas. Cierras los ojos; parece que dure para siempre, no puedes parar de moverte dentro de él, no quieres que esto termine pero lo hace.

Te desplomas al lado suyo cuando todo ha acabado . Aún no puedes creértelo. ¿De verdad acabáis los dos de haber tenido sexo? ¿Es esto un sueño? ¿Hace cuantos meses desde la última vez que te tocó así?

Un sonido te aleja de tus pensamientos. Cuando le miras, te alarmas de inmediato: está llorando, con la respiración acelerada mientras intenta estar callado. ¿Por qué . . .?

“Jaejoong” dices suavemente, inclinándote sobre el, tocando suavemente el lado de su cara con el dorso de tu mano. “¿Qué ocurre? ¿Por qué lloras?”

El sólo niega con la cabeza cuando parece que va a derrumbarse, llorando en alto, cada sollozo haciendo temblar su cuerpo de manera incontrolada. Le abrazas fuerte, desconcertado, preguntándote ¿que pasó? ¿Hiciste algo? ¿Es esto tu culpa? ¿O es algo más?

No hay palabras que contesten a tus preguntas. Sólo puedes abrazarle y dejar que llore apoyado en ti, con su corazón latiendo fuerte contra tu pecho.
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*olganhv
 Posted: Jul 5 2012, 04:55 PM
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NOOO!... dios tenia rato que no me pasaba por aqui por el tiempo.. vaya que si la escuela estorba ¬¬...
PERO OMG! T_T no dios termine sufriendo mas que la ultima vez!, por que pobre chuniee!! no sabe ya ni que onda con su vida!, no WOW GRACIAS POR LA TRADUCCION TE AMO ...
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*olganhv
 Posted: Jan 11 2013, 06:08 AM
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aaaaaaaaw alguien me podria pasar el fanfic en ingles minimo ;____; es demaciado bueno para quedarme con la duda XD!! please :D!
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rinsp91
 Posted: Jul 24 2013, 08:26 AM
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CAPÍTULO 20



Título: Abajo

“No necesito una jodida niñera.”

Tu cubículo en la oficina está bien, pequeño, pero privado, y puedes trabajar cómodamente. Algunos de tus nuevos compañeros de trabajo te han dado la bienvenido a la compañía cuando llegaste hace casi dos semanas y sigues encontrándote con gente de este y otro departamento. Intentas ser educado, incluso amigable, pero no puedes hacer más de eso—tu mente está muy lejos de todos ellos, centrada, como siempre, en Kim Jaejoong.

“No es una niñera,” tratas de razones con él, con la cama como única barrera entre los dos. “Sólo es alguien que se asegurará de que comas y tomes la medicación . . . .”

Se burló, negando con la cabeza molesto e incrédulo.

“No confías en mi,” dijo mirándote directamente. “Crees que al segundo que salgas por la puerta voy a hacer algo estúpido.”

Te tomo todo lo que tenías el no decirle que no, que no confías en él, y sí, estas muerto de miedo de lo que pueda hacer cuando esté solo. “¡Tengo miedo de perderte! ¿No es esa razón suficiente?” quisiste decirle. ¿Lo entendería? ¿Acaso le importaría?

“Por favor ¿No podemos intentarlo?” ¿Era eso mucho pedir? “Mira, es sólo por mi tranquilidad. Vamos a probar un par de semanas. ¿Por favor?”

Hizo una pausa, exhaló, mirando al suelo.

“¿Un par de semanas? ¿Lo prometes?”

Asientes, dispuesto a decir lo que sea con tal de lograr un acuerdo. Él gime de frustración, dándote la espalda y mirando por la ventana.

“Está bien, aceptaré la niñera . . . .”

“Enfermera . . . .”

“¿Acaso hay diferencia?”

Una mirada a tu reloj te permite saber que solo quedan un par de horas más para que te puedas ir a casa. El día no va tan rápido como desearías, pero te aseguras de completar tu trabajo a tiempo —tus superiores te estarían vigilando el próximo par de meses, como periodo de prueba, dijo uno de ellos. Ahora mismo no puedes permitirte perder esto.

La mayoría de los días, puedes centrarte en el trabajo con facilidad, dejando que tire de ti hasta que no veas otra cosa más que documentos, números y gráficos enfrente de ti. Otros días . . . .

“¿Sigue enfadado contigo?” Te preguntó Changmin anoche. Estabas solo en tu cuarto (como estas últimamente), tumbado en la cama, con el móvil en la oreja. Su llamada te alivió más de lo que crees que hubiese debido. Tuviste que admitir, sin embargo, que el sonido de su voz calmó tus nervios, la conversación fue un respiro del silencio insoportable.

“Sigue durmiendo en el sofá,” confirmas tus sospechas. “Me sigue castigando con silencio, me ignora a cada oportunidad. Si no está viendo la TV, está escribiendo en su cuaderno o en el ordenador.”

Changmin suspira.

“Con el tiempo cederá,” dijo claramente tratando de hacerte sentir mejor. Frunces el ceño, deseando que tenga razón.

“No es tan diferente a antes.” Eso sonaba horriblemente patético, pero no podía ser más cierto.

Suspiras, intentando sacarte esas ideas de los últimos días. Así que te ignora, pretendiendo que no existes, sin ser diferente a antes de vuestra pelea por la enfermera. Ella es buena, Lee Heeyoung, de unos treinta y pocos años, piensas. Pese a todo lo que dijo antes, a Jaejoong le gusta, ambos Yunho y Heeyoung te lo han dicho.

“Él se apega a la gente con facilidad, lo creas o no,” te dijo Yunho una noche que vino de visita. Entonces se rió en voz baja, mirando a otro lado. Jaejoong simplemente está siendo un idiota testarudo. Lo superará. Y luego no querrá que ella se vaya.”

Al menos, eso es de alguna manera reconfortante. Piensas.

Alguien se acerca a tu cubículo y te entrega un montón de carpetas y algunos CDs de datos.

“Quieren que revises estos,” te dice antes de irse corriendo.

Eso es lo que te están ofreciendo: que les hagas perfiles de empresas y estudios de mercado. Se supone que tienes que revisarlos con ojo crítico, hacer informes de lo que puede mejorarse en los cuestionarios, centrarse en grupos de edades, estrategias publicitarias y demás.

Para ser sincero, no estas aburrido. Esto no es tan diferente del trabajo que solías hacer para la otra empresa, pero aquí se siente como si tuvieras un propósito, como si importases. Sabes que solo es un sentimiento falso de seguro y que, en algún momento, todo se vendrá abajo. Quizás aquí serás igual de miserable que en tu anterior trabajo quizás, más, y la vida será un infierno de nuevo. ¿O quien sabe? A lo mejor te encantará esto, harás amigos; quizás tu trabajo no te golpeará hasta casi la muerte como hizo el otro.

Tu móvil vibra encima de tu escritorio y te das prisas para comprobar la pantalle. Ah, un mensaje de texto. ¿De Yunho?

“Heeyoungsshi tuvo que marcharse temprano, una emergencia familiar. Jaejoong me llamó, estoy en tu casa. Sólo para que lo sepas.”

. . . Oh.

Suspiras, dejando el aparato y volviendo al trabajo. En esos momentos no hay tiempo para detenerse en estúpidas inseguridades.


Título: Significado

“Ojalá tuviera más dinero. ¡Mira estas botas! ¿No se verían geniales en mi?”

Estás tumbado boca abajo, en tu cama, mirando a tu mejor amigo. Hoy ha estado más hablador de lo normal. Tan pronto como llegas a casa te enseña un folleto. Zapatos a la venta. En una tienda de chicas. No que esté mirando zapatos de mujer, está admirando unas botas muy chulas que a ti te gustaría tener si pudieras. Mmm, no es lo que hace o dice lo que te molesta, es la manera. Jaejoong no es afeminado, para nada, es más un niño, actúa de manera linda con demasiada frecuencia.

“Yoochunnie”, gimotea de manera infantil y poniendo morritos—te das cuenta de que no puedes apartar la mirada, fija en sus labios, en lo rosados que son y besables incluso . . . .

Paras. Parpadeas. ¿Qué coño. . .? ¡No acabas de pensar eso!

Te da un codazo pero tu te apartas, sintiendo tu cara caliente de repente. Jaejoong es bonito para un hombre, eso es raro. ¡No puedes evitar admirarle! ¡Eso es todo!

“¿No crees que son geniales para mi?” pregunta, sonando como un niño pequeño. Le miras otra vez, sin poder ni querer ocultar tu molestia.

“¿Por qué te importa lo que yo piense? ¿Tu eres el que está interesado en la moda? Le fulminas con la mirada pero entonces te mira fijamente a los ojos, una pequeña sonrisa formándose en sus labios. “¿Qué?”

El bastardo insufrible no te contesta, sonriendo vuelve a centrar su atención en el folleto.

“De verdad que quiero estas,” dice, suspirando.

“Entonces ahorra. Consigue un trabajo.”

Jaejoong frunce el ceño, tirando el folleto a un lado. Se sienta de brazos cruzados con la espalda en la cabecera de la cama.

“Mis estúpidos padres no me dejan. La última vez que conseguí una idiotez de pequeño trabajo después de clase . . . .” Se calla, con el ceño fruncido.

“Pero eres lo suficientemente mayor como para tener un trabajo.” Tu mismo has trabajado durante las vacaciones. No es difícil y menos con tu padre ayudándote. Jaejoong, sin embargo, ¿cuantos años tiene de todos modos?

“Dicen que si consigo un trabajo dejarán de pagarme la escuela.” Se mueve hasta estar tumbado al lado tuyo, tan cerca. Te obligas a tumbarte de lado para darle más espacio. “Sólo quiero terminar el instituto, nada más.”

Suspira, visiblemente molesto y frustrado. ¿Por qué son sus padres tan controladores? Lo normal sería que quisieran deshacerse de su hijo si tanto le odian.

“¿No podría irme a vivir contigo?” pregunta de repente. Te has quedado sin habla, el te mira sonriendo. “¿Y bien?”

“¡Solo si quieres que mi padre me mate! A tu padre no le gusta Jaejoong de por sí, no hay necesidad de añadir más motivos a la lista. Se ríe (no puedes apartar la mirada, observando todos y cada uno de sus movimientos, sus ojos cerrados, sus pestañas cosquilleando su piel pálida, la mano sobre su boca). Te mira otra vez, sonriendo aún, los ojos radiantes de algo.

“No, no, no puedo dejar que mi novio muera por mi culpa.”

Sabe que pones una cara—llena de enojo y vergüenza, ira incluso—porque se está riendo a carcajadas, bajándose de la cama en cuanto ve que agarras la almohada. Le persigues y le das tres veces antes de volver a la cama, sentarte y mirarle fijamente.

“¡Deja de decir cosas como esa”” Dios, si dice que eres su novio una vez más . . . . “Oh, Dios mío, ¿ y si mi padre escucha algún rumor por culpa tuya y de tus estúpidas bromas?” No te haría mucha gracia, mucha gracia en absoluto.

Jaejoong se recuesta contra la pared, justo al lado de la ventana, con los brazos cruzados y la mirada sobre ti. Sigue sonriendo, maldita sea, como te encantaría encontrar la manera de hacerle parar.

“¿Qué?” preguntas al fin, tragando con fuerza. Su mirada hace sentirte raro y vulnerable de repente, y lo odias.

“Nada,” contesta finalmente, moviéndose para encender la radio y recoger el folleto. Se sienta al lado tuyo, enseñándote las fotos. Pones los ojos en blanco pero escuchas, como siempre hacer, tanto a sus estupideces sobre las botas como a sus pausas abruptas para cantar al compás de la radio.


Título: Despacio

“Lo superará.”

La TV está encendida, y tu estas sentado en el sofá, intentando relajarte. Intentando es la palabra clave. Podrías estar inmerso fácilmente en el programa de humor que están poniendo (uno de los programas favoritos de Jaejoong), en pensamientos sobre el trabajo y en un mundo lejano. En su lugar no puedes dejar de mirar a Jaejoong.

Está sentado en el balcón, fumando y mirando a la nada. Desearías saber en lo que está pensando ahora mismo—ahora y todo el tiempo, maldita sea. Ya no te habla, apenas reconoce tu existencia. Su comportamiento infantil y mezquino, pero . . . . ¿De qué te sorprendes? ¿Pensabas que porque esté medicado y actuando de manera diferente al hombre de no hace mucho, su personalidad se desvanecería de alguna manera? Siempre ha sido infantil, siempre vengativo, propenso a pequeñas rabietas ridículas. Jaejoong haría lo que fuera para conseguir lo que quiere. Hace seis meses, ¿habrías pensado que esta actitud es extraña?

Pones los ojos en blanco. ¿Por qué eres tan idiota? ¿Y por qué le sigues tratando como si fuera otro que no es él? Siempre será el hermoso, obstinado y terrible Jaejoong que conociste en el instituto.

La puerta del balcón está abierta, sales afuera, te apoyas en la pared, mirándole. Él te ignora (como siempre), pero tu no apartas la mirada.

“¿Va a ser así a partir de ahora?” peguntas suavemente, pero lo suficientemente alto para que te oiga. “¿Compartiremos el mismo espacio y fingiremos que el otro no existe?”

Acerca el cigarro a sus labios e inhala, entonces exhala, hilillos de humo volando con el viento. Bueno, tampoco esperas que conteste.

“Sé que estoy siendo sobreprotector.” Tu declaración llama su atención, lo notas cuando se sobresalta ligeramente. “¿Pero puedes culparme?” Tragas, intentas encontrar las palabras apropiadas. “Cuando me acuerdo de todos lo años en los que me pregunte donde estabas, cuando temí que pudieras estar muerto . . . . Y entonces volviste, y aún tenía miedo, porque sabía que te irías cuando menos lo esperaba.” Tu corazón se duele con los recuerdos. ¿Cuantas noches te fuiste a dormir pensando en él? Mueves la cabeza de un lado al otro, frustrado a más no poder. “Joder, Jaejoong, te quiero. ¿Significa eso algo para ti?”

Por primera vez en días, te mira. No puedes leer su mirada (al menos no hay enfado esta vez), pero es algo, cualquier reacción es buena, aunque te mira mal o frunza el ceño o algo. No habla, sin embargo, solo te mira.

“Eres tan irritante como siempre,” las palabras se te escapan antes de poder detenerlas. “Y tan malditamente testarudo. Cuando estábamos en el colegio solías lloriquear hasta conseguir lo que querías, o me dejabas de hablar hasta que cediera..” ¿Es eso una sonrisa lo que ves? La esconde tomando otra calada. “Maldita sea, siempre has sido así, ni siquiera sé de que me sorprende tu comportamiento.”

Suspiras, te sientes cansado de repente. Ha sido un largo día de trabaja y mañana promete ser igual. Te sigue mirando, y le devuelves la mirada. Las noches son tan frías sin el tumbado a tu lado, los días ta vacíos sin el sonido de su voz. Cierras los ojos, reprimiendo un quejido, la frustración comiéndote.

Cuando abres los ojos, te das cuenta de que te sigue mirando, con el ceño fruncido. Y, dios como desearías poder ir con él ahora mismo y abrazarle o besarle. Maldita sea.

Te giras a la puerta.

“Me voy a la cama.” Tampoco es que haya motivo para anuncialo. Le miras una vez más y te detienes (estar tan cerca pero sin embargo tan lejos duele horriblemente). “Te echo de menos.”

No esperas a ver su reacción, te alejas, hacia tu habitación. El agotamiento se apodera de ti y cedes.

Te despiertas sobresaltado por el sonido de algo que golpea el suelo. Un suspiro impaciente, antes de sentir como la cama se hunde. No piensas nada de ello, sin embargo, cierras los ojos y te duermes otra vez.


Título: Consuelo

“Siento hacer esto en el último minuto. Mi jefe decidió tener una reunión ahora mismo. . . .”

“No importa” dice suavemente, “¿A que hora se va la enfermera?”

“A las seis. Yunho viene cuando puede, se asegura de que no esté solo.”

Junsu suspira. Deseas saber en que está pensando, pero estas casi seguro de que no dirá nada. Apenas lo ha hecho desde el día en que tu casi. . . .

“No te culpo por estar preocupado;” dice, de repente. Esperabas que se despidiera y colgase (vuestras conversaciones ya no duran mucho). “Al mismo tiempo, no le culpo por estar enfadado contigo.”

Maldita sea. ¿Por qué esto ahora? Tienes que estar en la sala de conferencias en quince minutos y aún tienes que imprimir unos documentos. ¡No hay tiempo para esto!

“¿No crees que te estas pasando un poco?” Sus palabras tocan una vena sensible, lo hacen, y eso te enfurece.

“¡Tu estabas allí el día que volvió, lleno de sangre, enfermo y medio comatoso!” El recuerdo todavía aún te revuelve el estómago. “E intentó suicidarse hace tan solo unos meses, en mi apartamento, donde está viviendo ahora mismo. Me muero de miedo de volver a casa un día y . . . .”

Tienes que parar, el dolor se apodera de ti. ¿Por qué nadie lo puede entender?

“Si lo hace otra vez y consigue lo que quiere. . . .” Respiras profundamente, “Moriré con él, Junsu.”

No ha pasado ni un segundo y escuchas un suspiro de resignación.

“Estaré allí a las seis. Traeré la cena,” dice Junsu, suavizando el tono. “Y ¿Yoochun?”

Suspiras, aliviado.

“¿Qué?”

“Vuelve a decir eso de nuevo y te mataré yo mismo.” Cuelga sin decir adiós. No te sorprendes, por supuesto; siempre ha odiado tus fiestas de autocompasión- No era tu culpa que todo doliera tanto que quisieses morir de verdad.

No lo hice, eso debe de contar para algo, piensas para ti, antes de volver al trabajo.

La reunión termina antes de lo que pensabas que haría. Tu jefe te pide sobre unas compañías y productos específicos y parece impresionado de que puedas contestar todas y cada una, e incluso mostrarle los documentos que trajiste contigo. Eres bueno en lo que haces, esto es para lo que tes has estado matando a trabajar en la universidad y mas tarde en tu trabajo. Dejas la oficina sintiéndote bastante satisfecho por primera vez en lo que parecen siglos.

Hace tiempo que ha pasado la hora punta, así que llegas a casa relativamente rápido. Ya son las nueve y Junsu debe de estar cansado, sin mencionar Hyukjae que quizá esté molesto. Junsu es demasiado bueno para ti, siempre lo ha sigo. Bastardo con suerte.

La TV está encendida y puedes escucharla nada más abrir la puerta a tu apartamento. También puedes escuchar voces y risas. Con curiosidad te asomas al salón y ves a Junsu y Jaejoong hablando y riendo, sentados uno al lado de otro como si fueran mejores amigos. Parece que están disfrutando de verdad.

Es una pena que debas interrumpirles.

“Ey, estoy en casa”, anuncias un tanto tenso. Ambos se giran al sonido de tu voz, Junsu sonríe al verte, pero no Jaejoong—sus labios se tensan y desvía la mirada.

“Ey” te saluda Junsu, “¿Todo salió bien?”

Tu asientes.

“Por lo que yo se.” Desvías la mirada de ellos. “¿Todo bien?”

“Si” y Junsu sonríe tan feliz que solo te puedes quedar mirando. ¿Por qué está tan feliz? Se dirige a Jaejoong. “Debería de ir subiendo. ¿Te importa que venga a molestarte algun otro día?”

Jaejoong se ríe bajito.

“Cuando tu quieras,” contesta.

Se despiden con un amistoso apretón de manos (¿cuando se hicieron tan amigos?), y entonces Junsu se gira hacia ti, caminando hacia la puerta, pasando delante tuyo. Tu le sigues y le paras antes de que abra la puerta.

“Gracias por hacer esto,” le dices suavemente, el exhala, te mira.

“Lo hice por él. Le considero un amigo lo creas o no.” Mierda ¿tu que sabías?

“Estas enfadado conmigo.” No hay razón para no ser franco, Junsu pone los ojos en blanco. “¿Qué hice o dejé de hacer?”

“No quiero hablar de ello” te contesta. “Hyukjae me está esperando.

Agarra el pomo de la puerta pero le detienes, empujando la puerta y cerrándola.

“No, dime lo que me tengas que decir.” Puede sonar egoísta pero ahora mismo no necesitas más silencio. “Se que las cosas han estado tensas entre nosotros desde que . . . .”

“¡No lo digas!” te para, “No tiene nada que ver con eso. No estoy . . . enfadado contigo, ¿vale? Solo. . . molesto. Lo superaré. Dejé cena en el microondas, si lo quieres.” Su mirada se suaviza y te coge la mano. “Duerme, te ves horrible.”

Te ríes, aprietas su mano.

“Gracias.” Te sonríe ante el sarcasmo, y entonces sale por la puerta y se dirige al ascensor. No sabes por qué pero te apoyas en el marco de la puerta y le miras, notando que no para de mirar su reloj, balanceándose de un pie al otro.

La puerta del ascensor se abre. Se ha ido.

Suspiras, cierras la puerta detrás de ti. La TV sigue encendida, puedes escuchar las voces y la música. Sigue sentado en frente de ella. Parece perdido en sus pensamientos. ¿En qué está pensando?

Ha estado una semana más o menos durmiendo en tu cama otra vez pero sigue sin hablarte. Te sigues diciendo que es un progreso. Sigue enfadado contigo pero ¿cuanto va a pasar hasta que alguno de los dos ceda?

Ahora mismo estas cansado, solo quieres ducharte e irte a la cama. Pones la cena en la nevera y te vas derecho al cuarto de baño. Te duchas rápido y de repente te sientes exhausto, las extremidades te pesan, los ojos se te cierran. Apenas te pones el pijama antes de caer en la cama, la tierra de los sueños reclamándote al segundo que cierras los ojos.


Título: Culpa

“Me ha pedido que me mude con él. Otra vez.”

Le da otro mordisco y mastica, despacio con calma. Al mismo tiempo se da cuenta de que hay algo de impaciencia en el, como si no estuviera cómodo del todo contigo. Así que ahora le observas, curioso, consciente de como juega ocasionalmente con su comido (que poco característico de él).

Changmin parecía calmado, contento incluso, cuando antes le invitaste a comer. Quedasteis afuera de la pequeña tienda a la que vais normalmente, y os sentasteis juntos, otra comida más entre amigos (términos como ex amantes o ex pareja nunca se dicen).

Estas a medio camino de acabar tu comida—habéis estado hablando de todo y de nada: noticias, política, vuestros amigos—cuando lo dice. Otra frase mas que tira sobre la mesa como otras tantas antes de esa.

No te mira, no para de comer (pero sus mordiscos son mas pequeños), fingiendo que no le importa, no es nada del otro mundo, ¿por qué deberías de hablar de ello? Y es eso lo que le quieres preguntar. ¿Por qué te está diciendo esto, así de repente? ¿Y por qué así?

Te aclaras la garganta, observando cada movimiento.

“¿Que le dijiste?”

“Que me lo pensaría.”

Su respuesta te hace gemir de frustración. ¿Changmin va en serio?

“¿No es esta la quinta vez que te lo pide?” preguntas, mirándole (aunque el sigue mirando a su comida): “¿Crees que esperará por siempre hasta que te decidas?”

Sigue sin contestar, jugando con la comida.

“No pareces muy feliz con eso,” no hay razón para no ser directo (no es que el te ahorre de sus propias observaciones y opiniones directas). “Pensaba que todo iba bien entre vosotros dos.”

Él asiente, finalmente.

“La cuarta vez. Y si, todo está bien. Incluso decidimos algunas cosas. Como..,” encoge los hombros. “Su apartamento es mayor. Tres habitaciones. La tercera habitación será la mía, ya que el hace ejercicio y practica en el edificio de la compañía. Mi propia oficina. Hay espacio para la mayoría de mis cosas.” Suspira. No le entiendes. ¿Has estado tan inmerso en tu propio drama que te has pedido algo?

“Suena bien,” dices con cautela. “Parece preparado para ir a por ello. Como si . . . no fuera a tomar un no por respuesta esta vez.”

Changmin asiente.

“Voy a decir que si.” Quieres sonreír y felicitarle, e invitarle a el y a Yunho a celebrar que finalmente estarán juntos como Yunho había esperado por tanto tiempo.

“¡Eso es genial!” No puedes evitar mostrar felicidad (porque eso es todo lo que quieres, que Changmin sea amado y feliz.) “¿Cuando se lo dirás?”

“Esta noche probablemente.” Suspira. ¿Por qué está tan jodidamente triste?

Uh, Changmin . . . .

“Sabes, su apartamento . . . se parece mucho al nuestro, al que solíamos tener, quiero decir. Hay algo en el. . . que hace sentirme nostálgico.” Changmin te mira con una sonrisa triste. He guardado un montón de nuestras cosas. ¿Creo que debería deshacerme de ellas? Cosas que compramos juntos, sabes, objetos decorativos, utensilios de cocina.” Se encoge de hombros. “Oh y aún tengo tus posters enmarcados. Deberías venir a recogerlos.”

No tienes ni idea de que decir a eso, ¿Changmin aún tiene los posters de tus días de universidad? ¿Por qué los conservará? No lo preguntas, sin embargo. En su lugar asientes.

“Uh, claro, iré a por ellos este fin de semana.” Maldita sea ahora las cosas están tensas (por lo menos por esta parte). “Me desharé de las cosas, si quieres. ¿Podríamos . . . dárselas a amigos?”

Él sonríe.

“Algunas cosas, si. Otras, voy a tirarlas.”

“¿Como cuales. . . ?”

Niega con la cabeza, sin embargo, sonriendo. ¿Está avergonzado?

“Nada. Esto no es de lo que quería hablar contigo, de todos modos.”

No protestas cuando cambia de tema, pese a que te come la curiosidad.

“En cualquier caso, quería que fueses el primero en saberlo.” Se encoge de hombros. “No preguntes por qué. Solo sentí que lo deberías saber.”

Sonríes ante sus palabras.

“Está tan enamorado de ti.” El comportamiento de Yunho hacia Changmin lo hace tan evidente. Parecen ser tan buenos el uno para el otro. Se ríen juntos, se comunican sin palabras (tal como tu y Changmin solíais hacer). “De verdad te deseo lo mejor,”

Sonríe pero sus ojos, ¿por qué parecen tan tristes?

“Yo también le quiero,” te asegura. “Me hace sentir. . . seguro. Querido. Pese a que admito que su relación con Jaejoong me molesta a veces.” Intenta bromear con ello, pero no lo consigue (no puedes dejar de preguntarte que se esconde detrás de esos ojos oscuros). Le sigues el juego, por supuesto. (no es que sea muy difícil).

“Si, bueno, bienvenido al club.” Le sonríes. “Aunque no tienes nada de que preocuparte.” ('Y yo tampoco,' te recuerdas a ti mismo)

“Supongo. . . que es natural. Es difícil dejar a alguien marchar.” Changmin se encoge de hombros, alejando su comida. “Nosotros . . . somos recordatorios del uno al otro de lo que alguna vez fue. Habla de Jaejoong a menudo.”

Vale. Esto no es bueno.

“¿Qué? ¿Por qué?” ¿Por qué haría Yunho una cosa así?

“Lo hace sin más. No me molesta realmente, para serte sincero. Los dos nos estamos deshaciendo de cosas de nuestras pasadas relaciones. No queremos empezar con todo el equipaje colgando de nosotros.” Esta vez su sonrisa parece más genuina. “Es algo bueno, incluso. Me ayuda a comprenderle mejor, y a Jaejoong también.” Hace una pausa. “Yo hablo de ti a veces.”

Esto no suena nada bien.

“¿Por qué?” Preguntas, algo dubitativo. Se encoge de hombros otra vez, como si no fuera nada.

“La mayoría de las veces, me pregunta. Solía resentirte mucho. Yunho dice que Jaejoong tenía periodos en los que hablaba solo de ti, especialmente de cuando estabais en el instituto.” Changmin sonríe. “Ahora, después de todo lo que ha pasado, lo entiende. Sabe que Jaejoong no amaría a otra persona más que a ti.” Frunce los labios pensativo. “ Y bueno, ahora sé que tu nunca amarías a nadie más que a Jaejoong.”

Quieres seguir preguntando, pero Changmin se da cuenta de que queda poco tiempo y los dos tenéis que volver al trabajo.

Está lloviendo cuando finalmente dejáis la pequeña tienda. Maldices tu suerte: todos estos días y se se te tenía que olvidar el paraguas hoy . . . . Changmin se da cuenta enseguida.

“Yo estoy más cerca de mi edificio. Puedes llevarte el mío,” ofrece con una ligera sonrisa. Tu le devuelves la sonrisa.

“No, está bien, no quiero que pilles un resfriado.” Suena a algo que una pareja diría, pero te sale natural, no puedes evitarlo. Haces una mueca interna, esperando que no se ofenda..

“Está bien,” dice tan pronto como te das cuenta de que tu no tomaras un no por respuesta. “Hasta pronto, entonces.”

“Muy pronto;” le aseguras, alejándote bajo la lluvia. Caminas apenas unos pasos cuando escuchas tu nombre. Changmin esta a unos pasos tuyos con el paraguas aún cerrado, gotas de agua cayendo por su cara. Te mira directamente , con una expresión de miseria y dolor.

Estas a punto de contestar, preocupado, cuando te para.

“Ojalá no te amase más.”

Sus palabras se sienten como un puñetazo repentino en el pecho. Tu solo puedes tratar de respirar de nuevo, sin poder desviar la mirada de él.


Título: Defectuoso

“Ya estoy de vuelta.”

Dices las palabras aunque sabes que a él realmente no le importa. No, está sentado en el salón, escribiendo en su cuaderno (deberías de comprarle otro, a este le quedan pocas hojas). La TV está encendida, pese a que no la esté viendo. Estas tentado de apagarla (está gastando energía, de todos modos), pero finalmente decides que lo mejor es no molestarle.

Levanta la mirada al oír tu saludo, ojos oscuros con la mirada perdida (¿pensando, quizás? ¿en esa tierra lejana en la vivirá para siempre?) Sin embargo, tan pronto como te mira, vuelve a su cuaderno y a ignorarte otra vez.

Estas cansado, no más de lo normal, solo que . . . te sientes agotado. Otra vez, no es un sentimiento raro en ti pero por alguna razón, hoy importa. Y lo odias.

Te duchas y te pones los pantalones del pijama y una camiseta vieja (piensas que quizá sea de cuando tu y Changmin aún estabáis juntos, incluso puede que fuese suya, a juzgar por el tamaño). Una vez que has terminado te sientas en la cama y miras al suelo. ¿Ahora qué? ¿Irte a dormir? ¿Conectarte un rato al ordenador, mirar tus emails y leer chistes estúpidos que Junsu te manda casi todos los días? (La idea te hace sonreír: aunque esas bromas estúpidas es el único poquito de felicidad en tu día.)

Ah, la cena. ¿Qué has comido en todo el día? ¿Comiste un desayuno minúsculo, te obligaste a almorzar para que no te desmayases este mediodía. ¿Quizás te comiste un tentempié? Una vez en la cocina, abres la nevera. Hay sobras de anoche— Heeyoung hizo cena y te obligó a sentarte y comértela.

“Estas demasiado delgado,” te dijo, “Necesitas una buena esposa que te cuide.” Consigues no reírte. ¿No ha notado que solo hay una cama? Un armario, la ropa de Jaejoong y la tuya casi se confunden (sois de la misma estatura y usáis la misma talla y el sigue poniéndose tu ropa). Ah, bueno, los hombres son conocidos por compartir apartamentos. Y ella conoce la situación de Jaejoong.

Por desgracia para ti, sin embargo, Jaejoong se echa a reir. Querías fulminarle con la mirada, pero Heeyoung parecía confundida.

“Es gracioso, Yoochun casándose,” dijo (y por el amor de dios que le odiaste por unos segundos). “No, el matrimonio no es para él. El sería una mejor esposa, de todos modos.”

Heeyoung parecía confundida pero pronto logras cambiar de tema, hasta que finalmente se va a casa. Y él vuelve a ignorarte.

Nada en la nevera parece apetecible, así que te bebes un vaso de zumo (entonces lavas el vaso, porque odias que haya cosas sucias en el fregadero). Vueles al salón. Bueno no está viendo la TV, no le importará si cambias de canal, ¿verdad? Sin decir una palabra, agarras el mando a distancia y te sientas en el sofá. ¿Hace cuanto que no hacías esto? Sentarte y disfrutar unos momentos de la libertad que tenías? Se siente como mucho tiempo. Mmm, probablemente durante esos días locos en los que Jaejoong iba y venía. Esas horas en las que estabais juntos, sus besos, sus caricias, alguna vez significaron todo para ti. Era todo lo que tu podías poseer, así que lo hiciste, lo tomaste tan libremente como el lo dio.

¿Alguna vez se dará cuenta de a lo mucho que tuviste que renunciar para estar con él?

Suspiras, sintiendo como te llega la depresión. No, no deberías sentirte así. Yunho y Junsu ambos lo dijeron: puede que seas un poco idiota pero eres fuerte. Si alguien puede ayudar a Jaejoong ese eres tu.

Es difícil agarrarse a ese sentimiento, pero lo haces, de alguna manera. Muy pronto encuentras un programa de juegos. Ah. Nada mejor que ver a la gente actuar como idiotas (te niegas a admitir que hacen que te sientas menos patético).

Aunque encuentras complicado concentrarte, no cuando Jaejoong está sentado tan cerca, el flequillo negro y largo que cae sobre sus ojos (deberías de programar pronto una visita al peluquero), la mano moviéndose con furia, las palabras apareciendo rápido en el papel. No has intentado leerlo, pero te preguntas si sus pensamientos son así de desorganizados como aquella vez que te atreviste a leer su cuaderno. Jaejoong siempre será un enigma ( y piensas que tu parte egoísta quiere que siempre sea así).

De algún modo te concentras en el programa de juegos, ¡la verdad es que te estas riendo! El sonido en si te sorprende, pero te olvidas pronto de ello, adorando que sientas un poco de felicidad (ya sea o no efímera, un respiro temporal de una vida que estas empezando a odiar).

Estas concentrado en la pantalla de la TV que casi no oyes el suspiro de impaciencia. Cuando te giras ves a Jaejoong poner su cuaderno en su sitio habitual (en la mesa de café, el boli justo encima). Oh, ¿así que ya se va a dormir? Maldita sea, ¿por qué tiene que doler tanto? Está siendo infantil, pero tu también, lo estas siendo, solo que te da tanto miedo perderle que no te atreves a hacer nada en contra de lo que el haga, diga o decida. ¿Qué bien está haciendo eso en él?

La idea de quedarte solo hace que te desanimes de inmediato. Necesita pasar por delante de la TV para ir al hall, de todos modos, así no te queda otra mas que verle marchar. Los segundo pasas, sin embargo, y el no se mueve, no en la dirección que tu esperabas. En su lugar, se sienta al lado tuyo en el sofá, más cerca de lo que había estado en lo que parece una eternidad. Sus acciones te ponen nervioso, ¿por qué se sienta contigo de repente, después de semanas y semanas de silencio? 'Limítate a ver el estúpido programa', te dices a ti mismo, y casi logras concentrarte otra vez en el.

Sin embargo, no esperas que coja tu brazo y se lo ponga alrededor de sus hombros, a la vez que se acurruca junto a ti.

Oh

“Ese tío de la camisa azul hace una cantidad de locuras” dice bajito, “Esta gente están como cabras.”

Sus palabras te hacen sonreír. Y yo también piensas, igual (si no más). Pero no te podría importar lo más mínimo.


Título: Resistencia

“Esta noche estas callado.”

La radio está encendida, como normalmente, mientras te sientas en el asiento de atrás del coche; puedes escuchar las olas chocar no muy lejos(que maravilla, piensas, poder tener esto ahora mismo.) Para ahora, te has acostumbrado a las visitas nocturnas de Jaejoong que siempre acaban en el mismo sitio y de la misma manera. Tomó algún tiempo acostumbrarse pero siendo sincero, nunca has sido más feliz.

Sin embargo, la mayoría de las noches el es un charlatán insufrible, hablando sin parar hasta que tu quieres estrangularlo para hacerle parar, aunque sea por un minuto. Esta noche está callado, bebe y fuma en silencio, canta suavemente a compás de la radio. Hablas un poco aquí y allá, un poco sobre el colegio, o un rumor , o algún detalle sobre uno de los muchos cantantes que él tanto adora (aún recuerdas lo desconsolado que estaba al descubrir que su cantante favorito tenía novia).

El paquete de cigarrillos se está vaciando rápidamente y el silencio está empezando a volverte loco. ¿Por qués está tan callado? La sola observación hace que te sientas muy cansada, ansioso (estas seguro de que el hecho de que tu madre llamara anoche y tu hermana se negase otra vez a hablar contigo no tienen nada que ver). ¡Necesitas que actúe como es él! ¡Como siempre hace!

“¿Qué coño pasa contigo?” dices con brusquedad, alzando un poco la voz, incapaz de detenerte (no estas seguro de si acaso quieres). “¿Por qué no me hablas?”

Él te ignora, sigue cantando, bebiendo de su botella, mirando a nada en particular. En ese segundo, le odias, tanto que te gustaría pegarle, tan solo hacer. . . algo. Te das cuenta, tristemente, de que no tienes otra arma mas que las palabras (jamás podrías golpearle, ¡es ridículo!).

“¡Estoy harto de que vengas, me arrastres contigo, me hagas hacer lo que sea que tu quieras! Normalmente no callas, pero ahora. . . .”

“¡Entonces lárgate!” Jaejoong te grita, haciéndote callar con efectividad. Te mira fijamente con los ojos rojos y bien abiertos y puedes ver algo allí, pero no sabes que es. Por primera vez piensas que te da un poco de miedo.

De repente, te lanza la botella. No te da tiempo a cubrirte la cara, te da de lleno fuerte en la mandíbula. ¿Que pasaría si se hubiese roto? te preguntas aún atontado por el dolor. Sin embargo no termina ahí: agarra todo lo que tiene cerca y te lo lanza: papeles, botellas (algunos chocan en el limpiaparabrisas de atrás), latas de refrescos, envoltorios de chocolatinas, otras cosas que no alcanzas a ver mientras te tapas la cara para evitar más daños. Entonces para y ves: está tan enfadado, el pecho agitado; comienza a mecerse adelante y atrás, tirándose del pelo, hablando consigo mismo(aunque no entiendes ni una palabra).

Lo siguiente que te encuentras es a un Jaejoong que sale furioso del coche, dejando la puerta abierta. Tu respiras, finalmente, miras a tu alrededor, al lío que ha montado en su intento de hacerte daño. Dios, ¿tu hiciste esto? ¿es esto tu culpa? Quizás deberías de haberte quedado callado, dejar que tuviera su silencio. Pero no, querías normalidad, querías locura, al Jaejoong volátil (porque le necesitas tanto—aunque nunca se lo reconocerás). Pero no es tu culpa, ¿qué demonios le pasa?

Sales del coche, frotándote aún la mandíbula. Hace mucho frío afuera. Jaejoong no lleva su chaqueta y quieres volver al coche para ir a por ella.

“¡Hyung!” le llamas, pero él te ignora, andando de aquí para allá con los ojos salvajes, bien abiertos. Quieres preguntar, quieres disculparte; incluso quieres abrazarle y decirle que estas aquí, que por favor te diga que le pasa.

Se para, mirando al mar. Tu observas desde no muy lejos, preguntándote qué hará después. Pero entonces lo oyes.

Deja escapar un largo y fuerte grito. Parece no tener fin; piensas que notas ira y frustración y dolor, incluso cuando se ve obligado a parar y coger aire antes de volver a hacerlo una y otra vez, hasta sonar ronco y cuando empieza a perder la voz. Estas confundido, no sabes que está pasando. Nunca te mira, los hombros temblándole un poco. ¿Está llorando? Kim Jaejoong nunca llora, es de lo primero que aprendiste en vuestra amistad.

Pero eso no importa ahora mismo, corres a coger y traer su chaqueta, preparado para llamarle y pedirle que se la ponga (probablemente bromee de esto luego, ¿Preocupado por mi, Yoochunnie? con esa pequeña sonrisa molesta).

Nunca tienes la oportunidad de preguntar: le miras preocupado y con sorpresa cuando empieza a quitarse la camiseta (¡¿quiere ponerse enfermo?!) y corre al agua, sumergiéndose de manera abrupta, perdiéndose en las heladas olas.
PM
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rinsp91
 Posted: Jul 26 2013, 06:55 AM
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CAPÍTULO 21


Título: Vista

“Lo superarás.”

Está sentado solo otra vez (¿que hay de nuevo en eso?) escribiendo, siempre escribiendo. Tu estás sentado, solo también—es la hora de comer pero no tienes hambre, y tus amigos, ya no quieres estar con ellos. Así que eliges una esquina tranquila y descansas hasta que es hora de volver a clase.

Hoy por casualidad, acabas eligiendo un sitio justo en frente de Kim Jaejoong.

No habéis hablado desde aquel día en el que tu y tu novia lo dejasteis, y por alguna razón que no entiendes, verle te pone de mal humor. Otra cosa es que no has pensado en él desde entonces, has ignorado su existencia tal como hacías antes.

Hoy sin embargo, está sentado justo en frente tuyo. No puedes ignorarle esta vez—no crees que pudieras irte ahora mismo si quisieras.

“Lo superarás,” te dijo esa tarde. Aún puedes escuchar su voz, suave y casi de ensueño . . . Ah, no puedes explicarlo realmente, no hay razón por la que deberías, de todos modos, Se sienta ahí, lejos de ti, en su mundo, un mundo en el que parece esconderse y nadie más existe en el. ¿Ha dejado a alguien entrar alguna vez? No puedes evitar preguntártelo. Seguramente haya tenido amigos en algún momento. A lo mejor los tiene, y van a escuelas diferentes o algo, eso debe de ser.

¿Por qué estas pensando tanto en esto?

Agarras tu libro de texto y te pones a estudiar (es mejor hacer algo productivo que no hacer nada), te obligas a concentrarte lo mejor que puedas. Hay rumores sobre un examen sorpresa hoy de matemáticas, de todos los temas. ¿Por qué no puede ser de Lengua? ¿o Historia? ¿O cualquier cosa menos matemáticas?

Dios, como odias el colegio. No ves la hora en poder graduarte y escapar de este lugar, de casa incluso, si tienes suerte. Tus padres tienen todo tu futuro planeado: la universidad a la que irás, lo que estudiarás allí, el apartamento en el que vivirás (pertenece a algún familiar, no estas seguro). Te asombra que no hallan elegido ya una futura esposa y decidido cuantos nietos les tienes que dar. La sola idea te enfurece y te frustra (porque sabes que aunque dejes este lugar alejado de la mano de dios, probablemente acabarás haciendo lo que ellos quieran).

Suspiras, deprimiéndote aún mas. No, no tienes que rendirte, puedes escapar de esto. Ya no quieres estar aquí, de alguna manera, quieres estar lo mas lejos posible de tu familia (en algún lugar en el que no duela recordar que tu única familia está destrozada ). Si, saldrás de aquí y encontrarás la felicidad por tu cuenta.

El hijo desagradecido, piensas. Tus padres y tu hermano están tan orgullosos de ti, no estas seguro de por que. Vale, tienes buenas notas, tus profesores no tienen nada negativo que decir de ti. Eso es todo. ¿Cómo se sentirán cuando hullas de ellos? ¿Te seguirán queriendo? ¿Elegirán olvidar tu existencia? Una parte de ti se siente culpable de que esperes que se olviden de ti. Quieres ser el hijo que nunca tuvieron.

Suspiras, bajas la vista a tu cuaderno.. Se supone que deberías estar estudiando.

“Me rindo”, murmuras para ti, metiendo los libros en la mochila. ¿Alguna vez podrás deshacerte de esta depresión que no tiene fin?

Niegas con la cabeza, decides olvidar todo lo que te molesta. Una vez que miras tu relok, te levantas y caminas a clase, dejando tus pensamientos atrás.


Título: Seguro

“Ey, Yoochun.”

Es tan temprano, demasiado temprano. Estas tan cansado y ¿seguro que no es ya la hora de ir al trabajo?

“Yoochun, ¡vamos! ¡Llegarás tarde!”

Te despiertas sobresaltado, sentándote de inmediato. Es verdad, te quedaste dormido, necesitas diez minutos para una ducha rápida y vestirte y maldita sea no tendrás tiempo para desayunar, ¡y necesitas una comida! El almuerzo es una molestia, es mas fácil comprar algo en un bar y seguir con el trabajo hasta que sea hora de irse a casa.

Pero siendo sinceros, solo quieres volverte a dormir . . .

“¡Yoochun!”

“¡¿Qué?!”

Te despejas por completo y encuentras a Jaejoong de pie al lado tuyo, mirándote. ¿Qué demonios? ¿Se ha despertado antes que tu? Es casi increíble que esté despierto—su pelo está un poco alborotado y parece un poco dormido, ¿pero a quien le importa?—y de pie allí, ¡justo al lado tuyo!?al lado de la cama!¡Nunca antes ha estado aquí! ¿O quizás ha estado pero tu no te acuerdas . . . o a lo mejor esto sea un sueño?

“Levántate y dúchate, por favor, yo haré el desayuno” ¿Qué? Te da una mirada cansada y de irritación. “La última vez que hago esto si no te levantas ahora mismo.”

Otra rápida ojeada al a la alarma del despertador y ya te has olvidado de ello. Ya estas vestido unos diez minutos antes de que te tengas que marchar, un milagro en si, considerando la hora en que te despertaste.

Sin embargo, cuando te diriges a la mesa del comedor, te tienes que parar otra vez.

Esta allí sentado, jugando con su desayuno, parece que se fuera a quedar dormido allí mismo. Han pasado semanas y nunca se había levantado tan pronto. ¿Qué diablos está pasando?¿Deberías estar feliz?¿Asustado?

“¿Vas a comer o no?” su voz, que suena dormida y molesta (sin mencionar maravillosa después de su silencio constante de no hace mucho), te despierta de tus pensamientos y te das prisa a tu asiento. Desearías poder hablar, aunque fuesen cinco minutos, preguntarle que tal está, si está menos cansado, ¿se siente un poco mejor? Pero el reloj te recuerda que no puedes, tienes que irte en menos de cinco minutos.

En cuanto terminas, le das las gracias, besas su mejilla y agarras tu maletín para salir corriendo a por el ascensor.

Una vez en la oficina la gente te mira incluso cuando te dan los buenos días, con los ojos como platos y llenos de curiosidad. No puedes evitarlo, estas tan feliz, demasiado feliz. ¡Estaba despierto a las cuatro y media de la mañana!¡Ha hecho el desayuno para los dos!

Lo más importante: te vuelve a dirigir la palabra.

“Alguien está hoy de buen humor,” observa uno de tus compañeros, que se para en tu cabina. Tu te encoges de hombros.

“Lo estoy. ¿De qué te sorprendes?”

Se va después de hablar unos segundos contigo. Después de eso, todo es sobre trabajo.

Llamas una vez durante el mediodía y la enfermera de Jaejoong te dice que ha estado de mejor ánimo todo el día. Sigue escribiendo y viendo la televisión, como es habitual, pero hoy se ofreció a ayudar con la comida. Tuvo una conversación con ella más larga de lo normal, he incluso se tomó su medicación sin ninguna queja.

Cuando por fin se ha marchado el jefe y tu estas de camino a casa, se te ocurre que todo es demasiado bueno para ser verdad.

Es cierto, hace dos noches se sentó contigo, la primera vez en mucho tiempo que se acurrucó junto a ti. Aún puedes sentir lo cálido que estaba su cuerpo apoyado en el tuyo, el sonido hermoso de su voz. No paraba de hablar del programa de TV, pero ya no lo estabas mirando, en el segundo que se sentó al lado tuyo, ya no había nada mas. Cuando se trata de él, no hay nada mas.

La preocupación te persigue durante todo el camino a casa. Estas casi desesperado por llegar allí, para ver si está allí, y bien, y dios, '¿algún día se acabará esto?'

“¿Hyung?” le llamas tan pronto como cierras la puerta. El sitio está tan callado, casi en paz, piensas (a excepción de las ideas que te están volviendo loco ahora mismo). Eliges seguir adelante. Está aquí, lo sabes, te estas preocupando por nada.

Le encuentras en el salón, dormido en el sofá. La TV está encendida, casi inaudible. Solo con verle allí tendido, parece tan tranquilo . . . El dolor en el pecho finalmente desaparece, tienes que sentarte, te sientes exhausto de repente. Y respiras.

No significa nada, tratas de convencerte, tu voz alta en tu cabeza. Unos pocos cambios en su comportamiento no significa nada, excepto que está mejor. No se va a marchar de nuevo, se quedará, aquí conmigo. Como prometió.

Te sientas ahí y le observas, hasta que no puedes mas.


Título: Completo

“No sé como lo hacéis.”

Hace unos días, tu y Junsu estabais sentados juntos en el salón, pasando el rato, mientras que Jaejoong dormía en la habitación. Habías esperado que se sintiera lo suficientemente bien para salir en tu día libre pero no, estaba demasiado cansado—eso fue evidente en el minuto en el que se quedó dormido al lado tuyo mientras veíais la TV.

“¿Como hacemos qué?” le preguntas, mirándole a los ojos.

Como aguantáis estar en la misma habitación, para empezar.” Frunció el ceño “Changmin y tu, ¿como podéis pasar tanto tiempo juntos?¿Hablar por teléfono?¿Salir a comer?”

Le miraste, te encogiste de hombros.

“Del mismo modo en que lo hacemos tu y yo.”

Pero negó con la cabeza mientras dejaba el vaso de zumo en la mesa.

“No. Tu yo no vivimos juntos, no fuimos pareja por años,” declaró. Le miras mientras habla, con sus ojos oscuros acusadores e incluso enfadados. “No nos comprometimos de por vida y nuestra relación no terminó así . . .”

“¡Lo entiendo, lo entiendo”” Y lo entendías, hasta la última palabra.

Por supuesto que Junsu tenía razón (como siempre). Tu y Changmin lo dejasteis debido a una serie de dolorosas y terribles razones, de buenas, si, pero . . . ¿Como podéis seguir siendo amigos? Parece tan natural, tan normal, hablar con él y pasar tiempo juntos, nunca te lo has cuestionado seriamente. Aunque deberías, al menos sobre Changmin. La lógica te dice que debería haberte odiado, apartado de él y cortado de su vida completamente. Pero no lo hizo. No lo ha hecho,

Ahora mismo, en el salón (si se puede llamar así) del (minúsculo) apartamento de Changmin y sentado en una mesa del comedor que alguna vez perteneció a los dos, no puedes evitar recordar las palabras de Junsu. Y preguntártelo a ti mismo.

Aun puedes recordar como te miró aquel día, bajo la lluvia, y como tu corazón se dolió cuando habló, su voz mezclada con tanto dólar al decirte algo que ya sabías (aunque te negases a reconocerlo). Te sentiste culpable, como una basura (igual que aquella vez que besaste a Jaejoong justo después de que volviera con Yunho), y dolía, joder, dolía tanto verle así. Tan patético como pueda parecer, tuviste que esconderte en el baño nada mas volver a la oficina, no podías parar de llorar. Cuando piensas en la cantidad de veces que le has hecho llorar, ahora incluso, ¿por qué te sigue queriendo aquí?

Estabas seguro que después de eso las cosas serían horriblemente tensas entre vosotros, pero Changmin no cambió su actitud contigo. No, en su lugar, te llamó unos días mas tarde, como si no hubiera pasado nada, y te preguntó si podás pasarte, que quería deshacerse de unas cosas de vuestro antiguo apartamento y que a lo mejor había algo que querías conservar. Mas tarde añadió que si podrías ayudarle a meter sus cosas en las cajas. Sorprendido sería un eufemismo. Sin embargo dijiste que sí.

El hecho de que Yunho y Changmin hablen de sus ex parejas como si no fuera nada te sigue molestando. ¿Quien diablos hace eso? Tiene sentido que quieran compartir historias y entenderse mejor el uno al otro, pero obviamente las heridas están aun abiertas (las tuyas siguen sangrando.)

Tus pensamientos hacia Yunho cambian. ¿Se siente igual con Jaejoong? Dios, si es así, y están pasando tanto tiempo juntos, Yunho esta de visita todo el tiempo . . . No, te dices a ti mismo, negando con la cabeza, ¡Deja de torturarte!

Afortunadamente, Changmin vuelve a la habitación con otra caja, tu atención se centra en él. La caja cae al suelo con un ruido sordo—como las anteriores—y Changmin arrodilla para abrirla.

“Esta pesa un poco,” dice, frunciendo el ceño con curiosidad. “Ni siquiera recuerdo que era.”

En cuanto la abre, ninguno de los dos puede evitar quedarse mirando.

Oh. Así que ahí estaban, los CDs que pensabas que habías perdido con la mudanza. Lo mucho que lamentaste su perdida, toda la música que habías comprado. Bueno, que los dos habíais comprado. Los dos compartíais el mismo gusto por la música, y la mayoría de estos los conseguisteis juntos; son tan suyos como tuyos. De algún modo, son un símbolo de vuestra relación, una de esas cosas que la gente hace cuando sabe que compartirán sus vidas y pertenencias mundanas para siempre.

“Deberías llevártelos.” Sus palabras te pillan por sorpresa. Le miras a la cara y tratas de mirarle a los ojos, pero el desvía la mirada, y comienza a cerrar la caja. “Deberías ponerlos en tu montón.”

Es solo entonces que reaccionas finalmente.

“No, tu deberías quedártelos. Son tuyos.”

“No. Son tuyos. Tu compraste la mayoría . . .”

“Son nuestros.” Cierra los ojos cuando escucha tus palabras. “Y quiero que tu te los quedes.”

Algunos de esos discos, los habíais escuchado juntos, en silencio ('Todo cursi y romántico. Bobos' había bromeado Hyukjae una vez). Eran especiales, 'vuestros'. ¿Es por eso que no los quiere?¿Son un recordatorio?

Changmin finalmente te mira a los ojos y tu 'lo ves'. ¿Alguna vez dejarás de causarle dolor?

“Llévatelos, por favor.” te pide, casi implorando. Suspiras, asientes. Él sonríe un poco, parece algo aliviado. Se levanta y vuelve a la habitación; tu pones la caja en tu montos, junto a otras cosas que aun tenía, como los posters. Ah, esos estúpidos posters. ¡Cuántos años tendrán ya?

Changmin vulve, llevando mas libros. Te levantas y le ayudas, pero tu espalda te duele de haber estado moviendo cosas, incluido los muebles. Estas seguro que Changmin también está un poco cansado, pero no quiere descansar. No, quiere acabar todo esta noche, al menos las cosas importantes—ya está viviendo con Yunho, pero esto lo hará oficial. Es comprensible, ¿no?

Te da la mayoría de los libros, el resto los pone en la silla al lado tuyo.

“Explícame otra vez por qué demonios tengo tantos libros tuyos” pregunta un poco irritado. No puedes evitar que te haga gracia, y agarras un libro.

“Un viejo libro de texto,” dices antes de echarlo a la bolsa de basura. Algunos libros de ficción, algún que otro de negocios. Oh, un libro para aprende a tocar la guitarra. Se lo das a Changmin. “Este es tuyo”

Lo mira y te lo devuelve.
“No, no lo es. Es tuyo.” ¿Mío?¿Cuando lo compré? Te encoges de hombros y sigues trabajando.


Algún tiempo después—¿un par de horas, tal vez?—estás sentado en el sofá de dos plazas (otro objeto más de tu antigua casa) tragando agua como un loco. Los dos estáis sudando y finalmente habéis terminado de ordenarlo todo para llevarlo a casa de Yunho. Solo quedan los muebles (Yunho dijo que tiene u amigo que ayudará con eso).

Está sudando considerablemente—suda con tanta facilidad (siempre pensaste que eso era increíblemente atractivo)—la camisa pegada a su piel. Le falta la respiración, con el pecho agitado. Haces lo que puedes para no mirarle, no escucharle, pero no puedes evitar echar un vistazo una y otra vez; tu cerebro suministrándote imágenes y sonidos del pasado. Tienes que cerrar los ojos y respirar, recordarte que ahora estas con Jaejoong. Ha pasado tanto tiempo desde que tu y Jaejoong tuvisteis relaciones, eso es todo. Este ridículo impulso de saltar sobre el se irá en un momento ('por favor').

“Esto parece surrealista,” dice, interrumpiendo tus pensamientos (gracias a Dios). “Me estoy preparando para mudarme con mi nueva pareja. Y mi primera pareja es quien me esta ayudando a mudarme.” Se ríe bajito (con cierta amargura,¿tal vez?), a la vez que se gira hacia ti. “Gracias por ayudarme.”

Asientes, sosteniéndole la mirada por un momento, pero miras a otro lado. En no lo hace, sin embargo—puedes verle desde el rabillo de tu ojo.

“¿Cómo van las cosas con Jaejoong hyung?” Changmin ya no suena amargado cuando dice su nombre. Fortuito, piensas, pero tan bienvenido; tienes que pensar en otra cosa, y en tu amante, ¿que es mejor que eso?

“Mejor,” admites, sin poder reprimir una sonrisa de satisfacción. “Me habla de nuevo. Duerme menos, hace otras cosas a parte de escribir y ver la TV.”

“¿Que es lo que escribe siempre, de todos modos? Parece obsesionado.” Solo puedes encoger los hombros ante la pregunta de Changmin.

“Solían ser garabatos, nada tenía sentido,” admites. “Ahora es una historia, o algo así. Sigue sin ser sobre un tema en concreto.” No paras de desear saber que es lo que se le pasa por la cabeza. “¿Tal vez lo sepamos algún día?”

Él asiente.

“Tal vez.”

Te sientas en silencio unos minutos, cuando se te ocurre que no has preguntado por Yunho en toda la tarde. Cuando le miras, sin embargo, te das cuenta de que te sigue mirando con ese 'algo' en los ojos. No sabes que hacer con eso. ¿Quizás deberías de preguntárselo?¿Tiene algo de lo que hablar contigo?
Su móvil suena de repente, sorprendiendo a los dos. Te sostiene la mirada un momento, los ojos llenos de algo parecido al remordimiento (¿y culpa?).

Changmin suspira y coge el teléfono. Sonríe, de repente, bajando la mirada.

“Ey Yunho.” Oh. Suspiras, casi aliviado de que Yunho llamase cuando lo hizo. Está claro que pasar tanto tiempo con Changmin no es sano, para nada. “Sí, está aquí. Acabamos de terminar, hace cinco minutos.” Hace una pausa. “Vale. Aquí estaremos.” Se ríe y tienes que mirarle, que escena tan bonita.

Suspiras, preguntándote como irán las cosas por casa. Jaejoong ha estado solo todo el día, Junsu dijo que se pasaría a visitar y tu esperas que lo hiciera. El peso en tu bolsillo izquierdo te recuerda que tu teléfono está ahí. Si, deberías de llamar casa, averiguar que tal está.

“Yunho estará aquí en un rato. Nos trae comida.” Changmin sonríe y tu le sonríes

No se vuelve a sentar al lado tuyo, coge una caja y mira dentro, murmurando sobre algo que vio antes.

Coges tu teléfono y llamas a casa.


Título: Excusas

“¿Puedo invitarte a una copa? Pago yo.”

El bar estaba callado, casi vacío. Te gusta mucho este sitio, es muy agradable, sientes que podrías pasarte horas aquí pensando. O no pensando.

“Lo descubrí hace unos años,” te dijo la primera vez que te invitó aquí. “Me gusta. Es tranquilo, ¿verdad?”

Esta noche, sentado aquí con él, no sientes otra cosa mas que paz. Te sientes extraño, culpable pero ¿por qué? No has hecho nada por lo que debas sentirte culpable, nada que se refiera a Yunho, y aún así no puedes dejar de sentir que le has hecho daño de alguna manera.

“Gracias por ayudar a recoger y eso,” dice, sonriendo, con la mano en su botellín de cerveza. Le sonríes, mirándolo a los ojos. “Changmin estaba muy contento de que accedieras a hacerlo. Dijo que había muchas cosas de cuando vivíais juntos y que no quería tirar nada sin hablar contigo primero.”

Adviertes su mirada y miras al suelo. Fue difícil, estar ahí con tu antigua pareja, tirando cosas que te recordaban de días que ahora son pasado, cuando erais felices y los fantasmas dejaron de perseguirte por primera vez en años.

“Siempre está tan feliz cuando tu estas.” Yunho suspira, mirando a la mesa. “Tan malditamente feliz.” No sabes que hacer o decir, así que solo te quedas ahí sentado, con el corazón latiendo rápido. “No te odio, sin embargo. Debería de estar agradecido de alguna manera, que las cosas sucedieran del modo en que lo hicieron.”

Él resopla bajito, pero niega con la cabeza. “Lo siento, no te invité aquí para hablar de cosas pasadas.” Yunho sonríe con tristeza.

Das sorbos a tu bebida, aún desviando la mirada. Las cosas han ido bien entre vosotros, siendo Jaejoong la principal unión entre los dos. Sois amigos, habláis por teléfono, salís a tomar algo de vez en cuando, discutís sobre mas cosas ademas de Jaejoong. Aunque rara vez mencionáis a Changmin, y tu sabes por que. Tu opinas que eso nunca debería cambiar.

“En fin,” se aclara la garganta. “Ya se ha mudado del todo conmigo. Creí que nunca diría que sí.” Afirma sonriendo.

“Tu persistencia dio sus frutos,” dices sonriendo.” Él te quiere.”

Yunho te mira a los ojos y asiente.

“Me quiere, lo se.” Asiente para si, como tratando de convencerse a si mismo de que es verdad. Yunho mira de nuevo al suelo. “Sobre si todavía te quiere o no, se que sí.”

Exhalas. Dios, ¿esto no acabará nunca?

“Yunho . . .”

Pero niega con la cabeza y te mira.

“Se que lo hizo, y se que todavía lo hace y seguí apostando por él. No tengo derecho a quejarme.” Mueve la cabeza de un lado a otro y resopla. “Sé que debe sonar horrible y egoísta de algún modo pero le quiero, quiero . . . pasar el resto de mi vida con él. Y eso es todo.” Alza su botellín de cerveza. “Salud.”

Tintineo de vidrio contra vidrio y bebéis. ¿Como está Jaejoong? Te preguntas de repente. Iba a salir con Junsu, al cine o algo así.

“¡Déjale respirar por el amor de Dios!” Se queja Junsu cuando le has preguntado ya cinco veces quizás. Dijo algo rápido justo cuando Jaejoong entró en el salón con su chaqueta puesta. Le diste un abrazo y un beso y les visteis marchar, tu corazón latiendo a gran velocidad. Preocupándote, como siempre.

“Changmin estaba furioso, sabes, cuando le conté a Jaejoong sobre nosotros.” Le miras, con los ojos abiertos de sorpresa. ¿Habíais hablado alguna vez de esto? “Se lo conté la misma noche en que tu lo . . . descubriste.”

Te aclaras la garganta, no quieres ni imaginar lo enfadado que debió de estar Changmin, no solo por su personalidad, pero por lo molesto que estaba con todo.

“¿Como reaccionó?¿Jaejoong?” La pregunta nunca había sido contestada; te lo habías estado preguntado por tanto tiempo. Yunho se encoge de hombros.

“Como siempre hacía. Estaba enfadado, tan enfadado.” Suspira, frunciendo el ceño ante el recuerdo doloroso. “Montó en cólera, gritó, chilló, me tiró a la cara todo lo que tenía a mano. Yo por supuesto que no me quedé callado. Era su culpa tanto como la mía. Él me fue infiel y yo me lo tomé como un idiota, no dije nada. Y me fui con otra persona antes que enfrentarme a él.

Yunho respira hondo, tratando de mantener la calma.

“Nos peleamos, nos dimos puñetazos incluso. Nunca antes habíamos llegado a las manos pero estábamos tan enfadados.” Cierra su mano en un puño. “Entonces paró. Se quedó ahí parado, como si le doliera respirar. Puso sus manos automáticamente sobre su corazón. Parecía dolido, enfadado, loco, porque entonces ya estaba loco, igual que cuando le conocí. Al segundo, se había marchado con nada mas que la ropa que llevaba.” Yunho suspira. “Esperé un rato y me obligué a calmarme. Una vez que lo hice, le llamé. Entonces es cuando me dijo que te buscaría y se quedaría contigo, una mentira, obvio. Miente y siempre le creemos.”

“Como idiotas,” coincides con amargura. Das sorbos a tu bebida. “No me sorprendió que desapareciera, siempre lo hizo. Escapando, siempre escapando. Olvidando que le queremos y haríamos lo que fuera por él.”

Él asiente.

“Te odié tanto, durante años,” dice riendo un poco. El reconocimiento te duele, aunque sabes que no debería—tiene todo el derecho del mundo. “Te quería tanto y quería estar contigo tanto que esta dispuesto a dejar todo atrás.” Yunho exhala, frunciendo el ceño. “Lo que no entiendo es ¿por qué no se quedó contigo? Pregunta, mirándote a los ojos, como si pudiera encontrar la respuesta que necesita ahí.

Te encoges de hombros, recordando aquellos días de hace tanto tiempo, cuando eráis jóvenes, casi niños; aquella primera vez que le encontraste por fin en una cafetería cerca de la universidad; esos días justo antes de conocer a Changmin; los meses antes de que él decidiera no valía la pena vivir más.

“Tu suposición es tan buena como la mía,” contestas. Frunces el ceño, “Estaba contento por vosotros dos,” sonríes con un poco de culpabilidad. “Estaba contento de que hubiese encontrado a alguien que le quería y que quería estar con él.” Él sonríe como si tus palabras significasen algo. “Pero te resentía con locura, no lo negaré. Nunca quiso quedarse conmigo, no hasta ahora. Y ahí estabas tu, un tipo que no conocía, sujetando su mano y besándole y recibiendo todo ese amor y afecto que yo ansiaba desesperadamente.” Pones los ojos en blanco, molesto contigo mismo. “Es estúpido e inmaduro y de verdad que deseo que las cosas hubiesen sucedido de manera diferente.”

“Pero no lo hicieron,” Yunho te mira a los ojos. “No es estúpido o inmaduro, La manera en que siempre hablaba de ti . . .” Suspira, “se arrepentía de haberte dejado cuando erais unos críos, Jaejoong dice que sintió que no le quedaba otra, pero desea que se hubiese parado y por lo menos habértelo explicado. Aún le mata pensar en todo el daño que te ha causado. Olvida que no siempre era su culpa.”

Asientes.

“Ojala lo hubiese sabido.” Suspiras. “En realidad ya no importa, ¿verdad? Con tal de que esté aquí con la gente que le quiere.”

Yunho asiente concordando contigo. Los dos os sentáis en silencio, escuchando apenas los ruidos de alrededor, conversaciones ininteligibles, música sonando de fondo.

“¿Otra ronda” te pregunta, rompiendo por fin el silencio. Asientes, Se levanta para ir a la barra y tu le ves marchar.

Suspiras, echas un vistazo alrededor al bar casi vacío. 'Tranquilo' lo llamó Yunho una vez. Por primera vez coincides con él.


Título: Cura

Nunca va a volver.

¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Diez meses? ¿Un año entero casi? Nunca marcaste la fecha en el calendario, ¿para qué? ¿Para qué recordar la fecha del día mas doloroso de tu vida?

Se ha ido, quizás esté muerto en alguna parte, piensas mientras te sientas en tu cama, con las rodillas apoyadas contra el pecho. Miras a la nada, pensando (como siempre) en el pasado. Es difícil olvidar pese a tus mejores esfuerzos; su imagen, su voz, sus caricias, recuerdas todo tan vivamente, como si hubiera estado aquí ayer y no hace casi un año. No puedes evitar recordarlo ahora mismo, a las dos de la mañana.

Hace menos de una hora estabas soñando., estabas subiendo por unas escaleras, subiendo cada escalón. No podías llegar a la cima, estaba tan lejos, pero seguías intentándolo, corriendo casi, desesperado por llegar ahí arriba. Pero nunca lo hiciste. Cuando te despertaste con el corazón a mil—como si hubieses estado corriendo de verdad—solo podías pensar en uno coas: Por lo menos no has soñado con él.

Es patético, lo sabes. ¿Por que sigues pensando en él, de todos modos? Quieres borrar cada recuerdo que tienes de él: en el colegio, en el parque, afuera en su coche, conduciendo a la playa a las dos de la mañana, con la radio encendida, siempre la radio. Odias este cuarto este sitio en el que pasasteis tantos días juntos, su voz tan suave y hermoso mientras habla o canta o . . . No no quieres recordar.

Nunca va a volver, te recuerdas una y otra vez, cerrando los ojos con fuerza. Es lo único que puedes hacer ahora (antes pensabas que la vida no valía la pena sin él, ahora desearíais que todo terminase), te convences de que esta vez le dejarán finalmente marchar. Sin importar lo mucho que duela.

Coges un cuaderno y escribes, escribes y escribes, cada sentimiento que te ha estado persiguiendo por meses, todo lo que no has podido decir o expresar de ninguna manera en meses — porque no tienes a nadie, él era tu único amigo, tu todo. ¿Para qué necesitabas a alguien mas?—palabras y mas palabras aparecen en el papel, un lío de todo y nada.

Cuatro páginas mas tarde, te detienes. Las observas, observas tu escritura. ¿Acabas de escribir tu todo eso?¿Por que no te acuerdas de haberlo puesto ahí?

Insignificante, decides, arrancando las hojas del cuaderno. Las miras otra vez, pero no lo lees. En su lugar las doblas por la mitad, y luego otra vez hasta tener un cuadrado perfecto. Te levantas y coges una vela que tienes en el cuarto (en caso de que se vaya la luz, no se pierde nada por estar preparado) y agarras un mechero (adicción a la nicotina, al menos te dejó algo con que recordarle). Es tan bonito, piensas, mirando a la llama mientras dejas la vela en el candelabro. El fuego casi te hipnotiza y tu le das la bienvenida, excepto que tienes algo que hacer.

Miras a las páginas dobladas de nuevo, el dolor en tu pecho remite de algún modo y casi por completo cuando las sostienes sobre la llama.. Pero algo te detiene, sostienes las páginas contra tu pecho, es tan doloroso, ¡no puedes hacerlo!

Tan patético, piensas, enfadado contigo mismo mientras las lágrimas caen por tu cara. Amortiguas de alguna manera cada sollozo, hasta que las lágrimas parece que terminan de caer, tu pecho agitado y dolorido.

“Puedo hacer esto” te dices a ti mismo, tu voz ronca en el silencio de tu habitación.

Coges las páginas dobladas y las sostienes sobre la llama. No dudas esta vez, observas mientras el fuego quema con intensidad, empezando por la esquina primero. Dejas que las páginas se cagan sobre la base del candelabro y observas, tu corazón latiendo dolorosamente en tu pecho.

Se supone que esto te curaría, ¿cuantas veces lo has leído? Ahora mismo te preguntas cuándo y cómo.

Apagas la vela y la pones en su sitio. Entonces te vuelves a la cama, y abrazas tu almohada.

El amanecer te pilla mirando al techo, incapaz de conciliar el sueño.

(Esto es en sus días de instituto, justo después de que Jaejoong se fuera y dejara a Yoochun por primera vez)


Título: Caja

. . . nos gustaría invitarle a la boda de su hija Kim Saemi con Park
Yoohwan . . .


Miras la blanca y lila, delicada invitación de boda, con la elegante negra escritura y acentos plateados llamándote. Es preciosa, la tarjeta que sostienes, tan apropiado para Kim Saemi—parecía tan guapa y delicada sentada al lado de tu hermano aquella noche. Lo observas, tu corazón se resiente, como siempre hace cada vez que piensas en tu hermano.

“¿Que es eso?” Levantas la vista y encuentras a Jaejoong entrando en la habitación. Se sienta al lado tuyo en la cama, echando un vistazo curioso a la tarjeta.

“Una invitación para la boda de mi hermano.” La dejas encima de la cama.

“Oh. ¿Cuando es?” La coge, escaneando con sus ojos oscuros la tarjeta.

“Dentro de dos meses o así. No pasa nada. No voy a ir.” Te levantas de la cama, empiezas a quitarte la ropa (acababas de volver a casa del trabajo cuando te encontraste el sobre esperando por ti), sin molestarte siquiera en echarla al cesto.

“¿Qué?¿Por qué no?” Jaejoong suena incrédulo. “¡Es tu único hermano!”

Tu te encoges de hombros.

“¿Y?” Él resopla con incredulidad.

“¡Y que le adoras, joder! Me acuerdo cuando en el colegio no parabas de hablar de él.” Crees que suena un poco celoso, pero decides permanecer callado. “Así que, ¿Yoochun? Irás ¿verdad?”

“¡No! “ Te giras y le miras. “¡No me quiere allí!” La idea te hace llorar; te odias por ello. ¿Que hiciste para merecer tu desprecio?

“Oh, vamos, lo dudo.” Jaejoong está tan seguro, pero no lo sabe, no lo entiende.

“No estabas allí la última vez que le vi, Hyung.” Te sientas en la cama, suspirando. “No puedo fingir que las cosas no son como están.”

El resopla, acercándose para darte un abrazo. Le devuelves el abrazo, necesitando el consuelo. Es tan maravilloso sentirle así, tan cálido y cercano, sin ninguna distancia de ningún tipo entre vosotros. Sosteniéndole así, casi podrías pretender que todo está bien en el mundo.

“Yoochun . . .” Suspira. “Mira, tan solo preséntate allí. Puedes irte después. Eso es lo que hice para las bodas de mis hermanas y de todas formas ellas no me querían allí.” Se burla. “Pero piensa en tu madre. ¿No se pondría triste si no vas?”

Suspiras, odiando que tenga razón. Tu madre estará tan dolida y decepcionada si no vas.

“Tienes razón.” Dolorosamente así es. “Mamá es razón suficiente.”

No te suelta; tampoco tu. La habitación está tan callado, excepto por el sonido de vuestra respiración. ¿Cuanto tiempo ha pasado desde que estuvisteis así, en los brazos del otro, pecho contra pecho? No te puedes cansar de su olor, su calidez, como se siente en tus brazos. Está muy delgado pero añun así está mejor, mas fete. Y está aquí, contigo.

Suspira. Empezando a soltarte.

“¿Tienes hambre?”

Le dejas ir y asientes, tu estómago ruge con tan solo pensar en comida. Sonríe y se levanta.

“¡Dúchate y luego podemos cenar y ver la TV o hacer algo!” Te mira tan . . . feliz. Le observas, sorprendido. “¿A qué esperas?”

Notas su tono de incredulidad pero te centras en coger ropa limpia y abarras tu toalla. Él tararea una canción mientras se va alejando pero no piensas en nada mas. Jaejoong está feliz, eso es lo que importa.


Él asume como su responsabilidad tener tus cosas listas para la boda. Convence a Heeyoung para salir juntos y comprar diversas cosas, entre ellas una tarjeta para el regalo de bodas. Descubres que tienes un nuevo traje, elegante y caro para ti, piensas —y todo este tiempo no dejas de preguntarte de donde demonios viene este dinero, Jaejoong no tiene acceso a tus cuentas, hace un tiempo te pidió que le dieras una paga. ¿De donde consiguió el dinero para pagar todo esto?

“¡También vimos unos zapatos increíbles! Tenemos que volver a esa tienda, pronto.” Suena tanto como su antiguo yo, el Jaejoong adolescente al que le encantaba irse de escaparates y babear sobre cosas que no podía tener. “Por cierto,¿ cuanto planeas darles como regalo? Estoy haciendo una lista de todo lo que tienes o necesitas.”

Te encoges de hombros, intentando alejar cualquier pensamiento negativo. Hay un cuaderno en tu regazo, lleno de lo que parecen garabatos (te duelen los ojos de leer todo el día, duele ver la TV incluso, de ningún modo puedes leer de lejos). La TV está en silencio—¿es un drama? No estas viendo nada en especifico últimamente—y estáis sentados juntos en el sofá con tu brazo alrededor de sus hombros, luchando por mantenerte despierto.

“¿Yoochun?” Te mira de manera inquisitiva. “¿Un número?¿Tu hermano?¿La boda?”

“Oh, cierto. Uh.” Piensas y acabas sugiriendo una cierta alta suma de dinero.
Jaejoong alza una ceja sorprendido.

“Guau, ojalá tuviera un hermano tan generoso como tu.” Anota la cantidad y es la última vez que habláis de ello.

Su pregunta no hace mas que recordarte tus dudas sobre su situación económica. ¿Deberías preguntar?

“Hyung, ¿cómo pagaste el traje?” Levanta la mirada bruscamente, y baja la mirada igual de rápido, haciendo que comprueba los artículos otra vez. “Costó bastante, ¿no?”

“¿Qué importa?” Se encoge de hombros. “Quería darte el traje. Lo compré, ahí está, brillante y reluciente.” Jaejoong se ríe, mirándote. “Deja de preocuparte.” Pasa al siguiente artículo.

Asientes, intentando sonreír en acuerdo. Por dentro, sin embargo, tu corazón late rápido, apenas puedes respirar y estas lleno de miedo y temor.

No es nada, piensas para ti. Está mejor, por eso está . . . siendo como es, su verdadera personalidad. No hay nada de malo en eso.

Sin embargo, mientras le escuchas a él, al sonido de su voz, mientras miras lo absurdamente feliz que parece, no haces otra cosa mas que preguntártelo una y otra vez Respiras hondo y te obligas a calmarte.

Todo esta bien. Todo . . .
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 Posted: Jul 28 2013, 12:26 AM
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CAPÍTULO 22



Título: Realidad

“Debería estudiar para el examen de mañana.”

Te vuelves hacia él tan rápido que te haces daño en el cuello. Estáis sentados en vuestro sitio habitual en el patio del colegio, los restos del almuerzo—sandwiches—a tu lado, las hormigas trepando por la servilleta. Está garabateando de nuevo en su cuaderno especial (ese que ni siquiera te deja ver), palabras, lineas y curvas brotan de su bolígrafo azul.

“Quieres estudiar,” Jaejoong asiente y no puedes dejar de preguntarse si finalmente te estás volviendo loco, Jaejoong no estudia, lo odia, ¡ni pagándole te haría los deberes!

“No puedo esperar a salir de esa prisión,” dice a menudo, con los ojos ardientes de un odio que nunca entenderás. Hoy, sin embargo . . .

Llegó pronto a vuestro lugar de encuentro, con el uniforme tan limpio. Te sonrió al verte, y entabló conversación mientras caminabas al colegio, como siempre hace. Una vez en clase, no se durmió, no; prestó atención a la clase, hasta participó algunas veces. 'Una locura,' pensaste mas de una vez, pero hiciste lo que pudiste por ignorarlo. Hasta ahora.

“Hyung, nunca estudias para los exámenes.” Te mira con incredulidad.

“Y ahora quiero. ¿No estás siempre insistiendo en que lo haga?”

Te encoges de hombros. Su voz, parece tan . . . normal. Bueno, no normal para él. Siempre sonó como un lunático, con la voz loca, salvaje y alegre la mayoría del tiempo. Hoy, solo esta tranquilo. Hoy podrías confundirle con cualquier otra persona menos él.

“Ha hecho un buen día, creo,” dice, sonriendo. “¿Oíste a nuestro profesor de inglés? Me dijo Buen trabajo. ¿Te lo puedes creer?”

No pudiste, cuando salieron las palabras salieron de la boca del profesor, pero no se lo dices.

“¿Quieres ir a comer algo después del colegio?” Te pregunta de repente. “Pago yo.”

¿Oh? Pero nunca tiene dinero. Siempre acabáis usando toda tu paga para comprar chocolatinas y cosas para picar para vuestras escapadas nocturnas.

“Pero, Hyung . . .”

Jaejoong suspira con impaciencia.

“¿Qué? ¿Qué estoy diciendo?¿Haciendo? Pareces un . . . un idiota, mirándome así.” ¡Un idiota! “Basta. Si no quieres salir conmigo, dilo.”

Casi dices, Pero si te encanta que te mire así, pero suena ridículo. Por lo general le encanta fastidiarte y adora cuando te quejas de eso. ¿Qué es lo que ve en tus ojos que le molesta tanto? ¿Puede ver tu preocupación? Tal vez no vea nada en absoluto . . .

“¿Y bien?¿Vamos?” te pregunta otra vez. Tu asientes, suspirando.

“Si.”


Título: Carga

Quería renunciar a todo. No valía la pena seguir adelante, no estaba llegando a ninguna parte, yendo en círculos, buscando algo que nunca obtendría . . .

Su letra ahora es tan clara, las palabras están escritas correctamente, cada frase es coherente. Desearías poder decir lo mismo de las diez páginas anteriores, pero no puedes—esas so casi ininteligibles.

El cuaderno estaba en el suelo cuando llegaste a case hace un momento, el lápiz a unos pocos metros. Extraño, pensaste. Jaejoong siempre se aseguraba de dejar todo en el mismo sitio cuando no estaba escribiendo, con el lápiz encima del cuaderno, casi siempre en la misma posición. ¿Por qué se había caído? Ah, no importa. Iba a salir con Junsu así que probablemente no se dio cuenta. Se han hecho muy buenos amigos, han pasado mucho tiempo juntos; te odias por ello pero te estas empezando a poner celoso.

Estaba abierto por una página, la lees, por accidente . . . Bueno, no podías resistirte, ¿no? Quieres saber que se le pasa a Jaejoong por la cabeza cuando escribe esto. ¿No es normal ceder a la curiosidad?

Y traicionar su confianza, piensas con un suspira, lo cierras y lo pones de nuevo en la mesa del café. No te ha dado permiso para leerlo, probablemente nunca lo haga. Esto, no, no puedes leer mas.

En su lugar decides ducharte. Te duelen el cuello y los hombros por el estrés del trabajo, demasiado trabajo, demasiadas responsabilidades, por lo menos ahora mismo. Estás seguro que las cosas se calmarán pronto. No, deberías ser honesto contigo mismo: todo este estrés, este dolor, o la mayoría, es tu casa, Jaejoong, todo lo que le rodea.

Esta mejor puedes ver que sigue mejorando cada día. Sonríe, se ríe, parece feliz. Y, Dios, tu corazón salta cada vez que escuchas su voz, ya sea cuando habla o se ríe. Le quieres y eres feliz, tienes todo lo que siempre pediste.

Tus pensamientos se remontan a unos días atrás cuando Jaejoong te compró el traje para la boda de tu hermano. La pregunta te sigue crispando los nervios: ¿de donde sacó el dinero?¿Por qué no te lo dirá? Odias que te esconda secretos. Al mismo tiempo sabes que necesita privacidad, no necesitas saber lo que hace las 24 horas todos los días de la semana, ni a toda la gente que conoce; no necesitas saber cada detalle de su pasado, por mucho que lo desees.

Suspiras, te secas el pelo con la toalla antes de entrar en tu cuarto. Deberías comer, lo sabes, tienes hambre. Te ha estado cocinando últimamente y has ganado algo de peso— eres delgado por naturaleza, pero hasta tienes que admitir que tu perdida de peso había llegado a un límite. Ahora, toca ir a por algo de comer.

El móvil esta sonando cuando vuelves al salón. Sonríes cuando ves su nombre en la pantalla y coges el teléfono.

“Ey”

“¡Yoochun!” dice, sonando feliz. “¿Que tal estas?¿Estas en casa?”

“Estoy bien, volví hace poco:” Tu corazón late con fuerza al escuchar su voz (sientes que tienes diecisiete años otra vez). “¿Dónde estas? Nosotros ya vamos de camino a casa. ¿Has comido ya?”

“No.”

“Llevaré algo de comer. ¿Alguna preferencia en especial?”

“Yo puedo hacerme algo para m . . .”

“Yo te llevo comida,” insiste. Te ríes—puede ser tan mandón.

“Esta bien, esta bien. Cualquier cosa que elijas esta bien.”

“Vale.” Puedes escuchar la alegría en su voz. Oh Dios, ¿como puedes quererle tanto?. “Ahora nos vemos.”

“Nos vemos.”

Cuelga y te sientes en el sofá, sonriendo como un idiota (estas seguro de ello).


Título: Consuelo

“Y mi Yoochunnie pelea con un dragón y atraviesa su corazón. Otro obstáculo más para llegar con su amado Jaejoong.”

El cielo está cubierto de estrellas y hace fresco afuera, pero él insistió en que os sentarais en en el parabrisas del coche en donde procedió a hablar y hablar sin parar (como siempre hace.) Anoche vino pronto, sobre la una. Tan raro en él—le gusta recogerte mas tarde solo por molestar. ¿Acaso duerme? Te preguntas a veces. Probablemente lo haga, cuando no está contigo. Tal vez.

Escuchas (como siempre haces) y tienes que reírte. Ha estado hablando de esta historia sin parar, pero sigue añadiendo y añadiendo cosas hasta que es realmente una historia fantástica llena de magia y dragones y unicornios voladores, y tantas cosas, que ya has perdiddo la cuenta. Hasta ahora, tu—o mas bien Yoochunnie el héroe trágico—has sido un guerrero, un mago; has cabalgado con un caballo parlante, conocido criaturas mágicas (algunas se las ha inventado él); has peleado con un par de monstruos y casi muerto unas cinco veces; y ahora has matado a tu segundo dragón de la noche, salvo que el primero no escupía fuego.

“Eso son solo algunas ideas,” dice, sonriendo, con los ojos salvajes. “¿Qué te parece?¿No es una historia increíble?”

No sabes que decir, por lo que respondes con una pregunta.

“¿Y que pasa con Jaejoong?¡Todo va sobre Yoochun! Quiero saber a donde fue Jaejoong.”.

Sonríe, encogiendo los hombros.

“Esta en alguna parte. Yoochunnie tiene que encontrarle. De eso se trata.” Jaejoong pone los ojos en blanco. “¿Yoochunnie que tendría de divertido si te contara el final?”

“¿Yoochun morirá?” preguntas, bromeando.

“¡No!” Y nunca le habías visto tan disgustado por algo tan pequeña. “¿Cómo puedes sugerir siquiera que le mate?¿Entonces que haría Jaejoong?”

Suspiras, intentando ponerte mas cómodo. Deberías de haberlo sabido cuando vino a recogerte tan pronto. Su mente no paraba, llena de ideas e información innecesaria, y necesita desahogarse. Es bueno que lo haga, si no se lo guardaría todo y explotaría, cada palabra mezclada con ira y frustración. Te gusta así, en un ambiente cómodo en donde solo estáis los dos, juntos, sin nadie en medio de lo que compartís.

“Quiero que tenga un final feliz,” dice sonando muy triste de repente. ¿Es esto tu culpa? Cuando finalmente te vuelves hacia él, está a punto de llorar. Dios, ¿por que tiene que ser tan complicado?

Pones tu brazo alrededor de los hombros y le acercas mas, besando su pelo.

“Solo estaba bromeando,” le aseguras. “Lo siento. ¿de acuerdo?”

Jaejoong lloriquea y se acurruca junto a ti.

“¿Lo prometes?”

“Por supuesto,” ¿En que estará pensando para que sintiera necesario hacértelo prometer?

Suspira—crees que suena aliviado—con el brazo alrededor de tu cintura.

“¿Tu nunca, nunca me abandonarás?¿Verdad?” Esa pegunta otra vez. ¿Por qué?

“Nunca, jamás. No podrás deshacerte de mi.”

Besa tu mejilla y se recuesta contra ti, cálido y maravilloso.


Título: Obedece

“Sólo quiero saber de dónde salió el dinero.”

Queda menos de una semana para la boda de tu hermano. La sola idea te acecha, proyectando una sombra de incertidumbre, miedo incluso, sobre ti. Odias como se siente; odias que también te sientas así en casa últimamente. Es una estupidez, lo sabes, esta preocupación por Jaejoong y lo que pueda estar ocultando. Probablemente sea nada; por lo que tu sabes, tiene una cuenta de ahorros en alguna parte. O tarjeta de crédito. O algo.

Aunque no esperabas que Junsu moviese la cabeza de un lado al otro con impaciencia. Estas sentado en la mesa de su cocina después de haber cenado juntos. Hyukjae hoy trabaja hasta tarde, Jaejoong ha salido a cenar con Yunho (la mera idea te vuelve loco de celos), así que los dos pensasteis que lo lógico sería pasar la noche juntos.

Ahora te mira con recelo. ¡Dios, por que siempre esta tan molesto contigo! ¿Qué hiciste esta vez?

“No confías en él,” dice sin mas. Quieres negarlo, pero no encuentras las palabras para ello. “Todo este tiempo, te ha demostrado que está dispuesto a hacer todo funcionar ¿y tu no confías en él?”

Frunces el ceño, fulminándole con la mirada.

“¿Bromeas?¿Desde cuando me ha dado una razón para confiar incondicionalmente en él?” Todo esos años, yendo y viniendo de tu vida, volviendo tus días miserables con dolor y pesar. ¿Podrás olvidar todo algún día?

“Desde que puso su vida en tus manos” Habla Junsu bajito, la mirada acorde con su tono. “Se necesita una gran confianza para hacer lo que el hizo contigo. Te confía con su vida.” Suspira “No me malinterpretes, fue un bastardo en el pasado, algunas cosas no se las he podido perdonar, el hacerte daño. Pero al mismo tiempo, ya no es ese hombre. Jaejoong es plenamente consciente de todo lo que hace y ha hecho, y quiere arreglarlo. No le quites ninguna oportunidad, aún.”

Estas confundido, no puedes evitar enseñarlo.

“Eres la última persona que esperaba que me dijera esto.”

Resopla, sonriendo un poco.

“Entonces supongo que no me conoces tan bien como creíamos.”


Título: Música

“No sabía que supieras tocar.”

La puerta de su cuarto de trabajo estaba abierta cuando pasaste para ir al baño. Una vez que volviste no te pudiste resistir—encendiste la luz y te sentaste en el piano. Es un teclado electrónico, gris. No es nada atractivo, si eres sincero pero te sigue llamando. Las teclas están tan suaves, demasiado suaves, se necesita el mínimo de fuerza y el piano canta. Es extraño, la verdad es que no te gusta, y odias como estar sentado aquí te hace sentir. Aún así te quedas.

Suspiras, mirando a tus manos posicionadas en las teclas blancas. Y tocas. Ni un minuto mas tarde, paras.

“¿Que coño estoy haciendo?” Suena feo, brusco, mal tan mal ¿y por que no debería? No deberías estar sentado aquí, como un idiota, intentando recuperar algo que . . .

“No sabía que supieras tocar.”

Miras hacia la puerta al escuchar su voz. Junsu te mira a los ojos, de pie afuera del cuarto. Parece sorprendido pero de alguna manera dolido. No es que fuese un secreto, ni que estés avergonzado de ello, pero no te gusta hablar de ello. Nunca quisiste compartir esto con nadie mas. Ahora mismo, sin embargo, y de la manera en la que te esta ¿vas a ser un idiota y despreciar su pregunta no formulada? Te encoges de hombros, con los ojos fijos en las teclas del piano.

“Aprendí cuando era un niño. Mamá insistió.” Te encoges de hombros. “Me sacaron de las claes después del divorcio.”

Gruñes, sabes que tienes el remordimiento pintado en tu cara. Junsu te sigue mirando inmovil. ¿Es eso tristeza lo que ves en sus ojos?

“¿Y que hay de cuando te hiciste mayor? Tenías mi piano a tu disposición, y el de Changmin . . .”

Niegas con la cabeza.

“Por entonces no quería saber nada de la música. Después . . . después de que se fuera la primera vez, no quería hacer nada que me recordara a él.” Sonríes con tristeza, perdido en tus recuerdos de cuando te saltabas las clases con Jaejoong para colaros en la sala de música del colegio y usar el piano. Que cliché. “Solía decirme que debería estudiar música y mandar a la mierda los deseos de mis padres. Le encantaba oírme cantas, ¿sabes? Y a mi me gustaba escucharle a él. Ahora lo echo de menos, su voz, cantando cualquier canción que sonaba por la radio.” La idea te hace sonreír. ¿Cuantas horas pasaste sentado callado junto a él, cautivado por su hermosa voz?

Junsu sonríe un poco.

“ ¿Por que no se lo pides?” sugiere. Tu lo consideras por un momento pero descartas rápido la idea.

“No sé.” Es una buena pregunta. “No sé si podría soportarlo si se negara. Tengo miedo de recordarle cosas que no quiere recordar.” Son preguntas para las que no tienes respuesta. El miedo te lleva, es tan estúpido y patético.

Te sorprendes cuando Junsu pone los ojos en blanco.

“No puedo vivir así, contigo poniéndome de los nervios cada maldito día.” Te fulmina con la mirada y tu tienes que morderte el labio para no reírte. “Es obvio que todavía te encanta. La música, quiero decir.” Te encoges de hombros. “¿Puedo enseñarte?¿O intentarlo?”

Su oferta te coge desprevenido. ¿Va en serio?

“¡No toco desde los diecisiete años!” Protestas. “Además, ¿para qué? Esa parte de mi vida está acabada . . .”

Tu voz se va apagando cuando le miras otra vez a los ojos. Junsu parece triste ¿por qué?¿Por qué siquiera se procupa por esto”

“Sólo di que sí.”


Título: Nieve

“¿Tienes hambre?”

Son las cinco de la tarde, un domingo, has estado en casa todo el día, relajándote, viendo la TV. O más bien intentando relajarte. Toda la paz abandona tu mente en cuanto recuerdas que estas en el salón solo, no has hablado con nadie en todo el día; no has escuchado 'su' voz en todo el día.

“¿Hyung?” Jaejoong no contesta. Esta tumbado de lado, de espaldas a la puerta (y a ti), sigue en silencio, como ha estado todo el día. Estas seguro de que está despierto; como desearías que al menos te mirase. Con un suspira sales del cuarto y vuelves al salón.

Hoy es uno de esos días. Hace dos días no paraba de hablar, mientras cenabais, mientras veíais la TV, incluso antes de que ambos os quedaseis por fin dormidos (tu actuación en el trabajo fue bastante penosa por unos días). Sin embargo, nunca dura mucho, el mañana siempre debe llegar; el silencio siempre llegará.

“Pensaba que eso se suponía que acabaría con la medicación,” te quejaste ayer a Yunho. La enfermera de Jaejoong se había dado cuenta de que apenas hablaba, no pudiste evitar contárselo a Yunho cuando llamó a la hora de comer.

“Vamos Yoochun, deberías saberlo.” Es siempre tan razonable (y te hace sentir horriblemente inadecuado). Conoce a Jaejoong mejor que tu; eso te crispa los nervios, aunque sabes que deberías estar agradecido de que alguien le entienda. “Nunca termina. Es solo que ni se acerca a lo mal que estaba cuando no se medicaba.”

Lo sabes pero aún así guardas esperanzas.

No hay nada en la TV que quieras ver (no puedes concentrarte en nada). No te apetece leer o limpiar. ¿Quizás deberías salir? Excepto que eso significaría dejarle solo y te niegas, ni siquiera por un paseo de diez minutos por el vecindario. ¿Que hacer? Te sientes tan patético sentado ahí, incapaz de pensar en otra cosa que en el hombre tumbado en la cama del cuarto de al lado. No saldrá de la cama, cierto, no pasará ningún rato contigo aquí fuera, como hace normalmente. ¿Pero por qué debería?

Con la mente resuelta, te vas a la cama y te tumbas detrás suyo, sosteniéndolo cerca con un brazo alrededor de su cintura. No hay ninguna razón por la que no puedas estar aquí.
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CAPÍTULO 23



Título: Carga

“Ha sido una ceremonia preciosa, ¿verdad?”

Saemi está preciosa con su vestido blanco de novia estilo occidental, feliz, radiante. A su lado, Yoohwan apenas puede contener su propia felicidad y emoción. Se ven felices en el altar—se van a casar en la misma iglesia en la que se conocieron—cogidos de la mano mientras prometen amarse y cuidar del uno al otro por el resto de sus vidas. Debería hacerte feliz ver como la vida de tu querido hermano se pone en su sitio. Sin embargo, cuando miras desde un segundo plano, no puedes apartar esta amargura casi insoportable mientras observas como se desarrollan los acontecimientos del día.

“¡Yoochun!” Te llama tu madre después de que la ceremonia haya acabado, acercándose a ti. Estas afuera de la iglesia, fumando un cigarro, cuando viene buscándote. Una sonrisa ilumina su cara tan pronto como te encuentra. “Ven, vamos a hacernos una foto familiar.”

Genial, piensas sarcásticamente mientras te coge de la mano y la sigues a donde están la pareja de recién casados y tu padre esperando.

Tu mal humor disminuye considerablemente, sin embargo, cuando Yoohwan te sonríe, cogiéndote de la mano y dándole un pequeño apretón. “Gracias por estar aquí en el día mas feliz de mi vida.” Su acción hace que te sientas culpable. Le has estado odiando durante todo el día, dirigiendo mentalmente todas tus frustraciones hacia él cuando él no ha hecho nada malo.

En ese mismo momento, te prometes no aguarle la fiesta a nadie, incluso si tiene que apretar los dientes durante lo que promete ser una noche larga.

Una vez en la recepción, te unes a tus padres (tu padre no se aparta de tu lado en ningún momento excepto cuando tiene que saludar a algún que otro amigo o familiar) y mas tarde tienes que sufrir a tu madre presentándote a mujeres solteras, todo el rato insistiendo que es hora de casarte. Le sigues el juego hasta que ya no puedes mas.

“Me casaré cuando encuentre a alguien que quiera,” insistes después de que te regañase por ignoran a las candidatas que había elegido. Para tu sorpresa tu padre sale en tu defensa.

“Déjale,” le dice a tu madre. “Creo que ya es mayorcito para tomar sus propias decisiones, ¿no crees?”

Ni tu madre ni tu esperabais esta respuesta. Ella resopla con impaciencia pero se va. Ibas a darle las gracias a tu padre cuando te da una palmada en el brazo y te indica que vayáis afuera.

Enciende un cigarro tan pronto como salís de la sala. Te das cuenta de como sus hombros se relajan con cada calada, cerrando los ojos brevemente. ¿Puede ser que se sienta tan estresado y tenso como tu dentro de la sala? Nunca ha sido muy expresivo, pero pensaste que parecía realmente feliz durante la boda y después.

“No escuches a tu madre,” sus palabras te pillan por sorpresa una vez mas. La última vez que fuiste a casa, pensaste que había algún acuerdo no hablado de no mencionar tu vida amorosa nunca mas. Para ser sincero preferirías que se quedase así.

“No lo hago,” le aseguras, intentando de alguna manera transmitirle lo incómodo que estas con el tema. Quieres decir algo mas pero no puedes.

Tu padre te ofrece un cigarro—que aceptas sin dudarlo—y te guía mas lejos de la puerta, lejos de la gente. Hay un espacio tranquilo cerca, y os sentáis juntos, fumando en completo silencio. De alguna manera puedes notar que esta inquieto, al menos en cuanto a sus pensamientos se refiere. De todas formas decides esperar—hablará cuando lo haga.

“Ha sido una ceremonia preciosa, ¿verdad?”

Asientes, eliges ignorar esa sensación que transmite.

“Lo ha sido,” dices. “Se veían muy felices.”

Tu padre asiente, exhalando algo de humo, hilillos de humo bailando a su alrededor antes de irse volando. La escena te lleva a años atrás cuando no había nadie mas importante que el hombre que tenías delante. Era fuerte y guay y se sentaba todos los días en el sofá y fumaba en la casi oscuridad.

“¿Alguna vez trajiste a ese muchacho a casa contigo?” Te pregunta de repente. Agradeces que acabases de exhalar si no probablemente te hubieses ahogado con el humo del cigarrillo.

“Lo hice,” decides responder con honestidad. “Está viviendo ahora conmigo.”

Tararea bajito y se acerca el cilindro blanco a sus labios. De todas las cosas de las que podía hablar, ¿por que tenía que ser esta?

“¿Y tu trabajo? Tu madre dijo que habías cambiado de trabajo hace algún tiempo.”

Oh, cierto. Tuviste que dejar tu antiguo trabajo antes de volver a tu ciudad natal, pero nunca se lo contaste a tu padre. Hace tiempo que dejo de formar parte de rutina el llamarle con regularidad, hay tantas cosas importantes que tienes que hacer o de las que preocuparte. Pese a eso, sus preguntas te hacen sentir un poco culpable.

“Si,” respondes. “Me cambié a una mejor compañía. Con mejor salario y condiciones laborales.”.

“Eso es bueno,” dice, mirándote. “Me alegro. Te ves mejor que la última vez que te vi.”

No eres capaz de reprimir una sonrisa ante eso. La última vez que os visteis estabas horrible. No solo el trabajo que te estaba dejando en los huesos, el intento de suicidio de Jaejoong y los consecuentes acontecimientos te estaban consumiendo emocionalmente. Fue un milagro que no te desmayases (una preocupación desesperada por el bienestar de tu amado es probablemente lo que lo evitó).

“¿Y que hay de ti?” preguntas, sintiéndote . . . un poco obligado. “Te ves bien.”

Una sonrisa breve aparece en la cara de su padre.

“Tan bien como siempre.” Su respuesta habitual. ¿Que otra cosa esperabas?

Te ofrece otro cigarro. Lo aceptas, reconociendo su silencio como una petición de quedaros aquí fuera juntos.


Título: Conectados

“Dice que podemos mudarnos cuando queramos,” dice, su voz una extraña mezcla de euforia y desesperación. Su oscura mirada esta llena de confusión y hasta pena estos días, pero no le das importancia, ¿o deberías? Jaejoong es normalmente un caos de emociones, no es nada nuevo.

Esta noche es la primera vez que le ves en toda la semana. Ha estado desaparecido por tres días, algo frecuente, últimamente (la última vez fueron cuatro días, estabas muerto de la preocupación pero entonces volvió y se comporto como si nada hubiera pasado). Cuando vino unos minutos mas tarde de la medianoche le recibiste como siempre haces, con el corazón latiéndote dolorosamente al verle (mientras le das las gracias a Dios porque esté bien). No te sorprendió su petición de ir a alguna parte—cualquier parte—y te subiste a su coche, ya prediciendo donde acabaríais.

La playa estaba oscura y mas hermosa que nunca, el también, anotaste, mientras te tiraba hacia el asiento de atrás y tomaba lo que quería (mientras te daba lo que tu necesitabas). Nunca te cansarías de sus besos, ni del tacto de su piel, ni del sonido que hace cuando estáis juntos. Tres días parecían una eternidad, te merecías todo lo que te estaba dando. No le dejaste ir, no hasta el final.

No había pasado un minuto cuando empezó con su tema favorito: planear una vida futura juntos. Ya tenía todo planeado, desde el apartamento que un amigo (un tipo que tu no conocías) había prometido alquilaros, a la tienda en donde él conseguiría un trabajo, de salario bajo acaso pero decente. Es de lo único que habla últimamente, es lo único que le preocupa, no pasa nada aun tenéis meses antes de que puedas siquiera soñar con irte de casa, no si quieres sacar ventaja de la educación universitaria que te han prometido tus padres. Después de todo alguno de los dos debería tener un trabajo en condiciones, ¿como entonces si no, sobreviviríais en una gran ciudad como Seúl?.

Sabe que tus padres han asegurado un apartamento para ti cerca de tu universidad te preferencia. Pero prefiere ignorarlo.

“¡Entonces podrán venir cuando quieran!” razona, sonando asombrado ante tu sugerencia de que os aprovechéis de eso. “Además tu padre me odia.” No había nada que pudieras decir en contra de eso. De todos modos, es mas fácil ceder ante el. Quien sabe, a lo mejor puedas convencerle mas adelante para que os mudéis al apartamento de tu familiar.

A decir verdad, desearías poder coger tus cosas y escaparte con él ahora mismo. Es terriblemente tentador, y tiene mas sentido cuanto mas a menudo desaparece por días. Estas harto de preocuparte por el, harto de su obstinada negativa a contarte a donde va. Se enfada tanto que has dejado de preguntar.

Por lo menos siempre vuelve contigo y te recuerda que le importas. Esa confirmación funciona de maravilla—pone fin (si bien brevemente) a lo que parece una vida de inseguridades.

Ahora mismo, te está mirando a los ojos y tu sientes como si estuviera intentando mandarte un mensaje, o hacerte comprenderalgo. ¿Pero el que? Quieres preguntarle, casi lo haces, pero seguramente sea alguna idiotez, habitual (mentiroso te dices; es solo que estas asustado, siempre lo estas).

“Aunque todavía faltan unos meses para podamos ir,” dices. “El apartamento no puede estar vacío, ¿verdad?”

“¡Pero por eso es tan perfecto!” dice, animándose. “El contrato con los inquilinos actuales termina justo unas semanas antes de que lleguemos. ¿No es perfecto?”

No, no lo es. Al menos piensas tu. Te niegas a destruir su fantasía, sin embargo. Deja que sea feliz, déjale soñar. Ya habrá´tiempo para pensar de manera racional y tomar decisiones de verdad. Por ahora tratas de no pensar en las dificultades que sin duda surgirán. Vivir con alguien tan descabellado e irresponsable como Jaejoong no será fácil, y, sin embargo. . . la sola idea debería aterrorizarte, pero no lo hace; te preocupa, pero nada mas.

Debo de estar loco para siquiera considerarlo, piensas. Ah, que demonios. Estas loco. El chico que está ahora en tus brazos, soñando con vuestro futuro juntos es prueba suficiente.


Título: Trivial

“Se niega a comer hoy,” dice ella en un susurro, con los ojos oscuros llenos de preocupación.

Le has estado dando vueltas todo el día, a la imagen de Jaejoong durmiendo en la cama. Parecía tan débil, levantándose solo para ir al baño o para ver la TV si le apetecía. De lo contrario, se queda ahí tumbado, ajeno al mundo (¿o intentándolo?).

Cuando llegas a casa después de un duro día de trabajo (no pudiste concentrarte en nada en absoluto), Heeyoung corre hasta tenerte cerca de la puerta principal. Está preocupada, dice, Jaejoong parece estar consumiéndose. Eso no tiene sentido.

“Pensaba que la medicación tenía que lidiar con eso.” Pasa una y otra vez pero ¿por qué? No puedes aceptar la lógica de Yunho.

Se encoge de hombros, niega con la cabeza.

“Ha estado mejorando,” responde. “Y entonces tiene estas etapas. Pero necesita comer.” Se gira con ojos suplicantes fijos en ti. “Por favor intenta obligarle. Un aperitivo por lo menos.”

Se va a casa unos minutos mas tarde, y tu estas ahí pensando que hacer. Su observación no es nada nuevo para ti. ¿Por cuanto tiempo ha sido así?¿Cuantos días? No has llevado la cuenta—no piensas empezar ahora—esperando, solo esperando.

“No he oído de él en un tiempo,” te contó Junsu hace un par de días. Yunho destacó hace poco que Jaejoong se negaba a hablar con él por teléfono, que siempre estaba ocupado o cansado. Tu amante nunca ignora a Yunho, no si puede evitarlo. ¿Entonces que está pasando?¿Y qué puedes hacer al respecto?

Suspiras, caminando mas hacia el interior del apartamento. Una ducha es lo que manda, y también la cena y quizás algo de TV después. Si, simplemente . . . haz lo que tengas que hacer; puedes preocuparte de todo lo demás una vez que hayas terminado.

Parece estar durmiendo cuando entras en el cuarto. Eliges dejarle solo, y te diriges al baño a darte una ducha—estas seguro de que te dormirías si tomas un baño, ¿que pasaría si te ahogases? (Una idea atractiva . . . no, acaba con ese razonamiento. No lo hiciste antes y no lo harás ahora.) Ramen instantáneo se convierte en tu cena. Una vez que has terminado estas de pie en frente de la puerta de tu cuarto y preguntándote qué demonios se supone que tienes que hacer. Con un suspiro, te metes dentro del cuarto oscuro.

“¿Ey, hyung, quieres comer?” Una mirada y puedes ver que está despierto. “Te haré cualquier cosa que tu quieras.” No hay respuesta, ni una jodida respuesta. Es agotador, este ciclo horrible.

Te tumbas al lado de él, decepcionado.

“¿. . . Cualquier cosa?” pregunta después de lo que parece una eternidad. Suspiras, aliviado con los labios ensanchándose en una sonrisa.

“Cualquier cosa.”


Título: Huesos

“No, no, no. Así.” Toca el piano lentamente, lo suficiente para que tu puedas ver claramente lo que está haciendo. Observas sus manos pequeñas mientras se mueven sobre las teclas, de manera fluida y con gracia. Cuando termina te mira expectante. “Hazlo otra vez.” Obedeces un suspiro de resignación mas tarde.

No pensaste que fuese en serio cuando se ofreció a enseñarte a tocar el piano. Días después de vuestra pequeña conversación, aparece en tu apartamento y te exige, en unos términos no muy claros, que subas a su apartamento a comenzar con tus lecciones.

“Nada de excusas,” te dijo justo cuando ibas a abrir la boca para protestar. Maldita sea, ¿por qué te tenía que conocer tan bien?

“Te quiso,” te recuerdas a ti mismo (¿te quiso?¿te quiere?). Un año y dos meses, quizás mas quizás menos, tu le quisiste, también. Junsu puede haber pensado lo contrario, probablemente aun lo piense, especialmente después de que él volviera a tu vida y reabriera heridas sin cicatrizar. De cualquier forma, tus sentimientos por el hombre que ahora llamas tu mejor amigo fueron reales, hasta la noche en que te dijo que quería terminar con vuestra relación—no, le quisiste por mucho más tiempo que eso.

“Quiero romper,” aun puedes escuchar las palabras, como si las hubiese pronunciado ahora mismo. Se había sentido tan cálido al lado tuyo, tan perfecto y seguro, y entonces, esas palabras. Sí, lo esperabas, desde que Jaejoong desapareciera. Pero aun así te pilló desprevenido.

“¡Oh, dios mío, Yoochun!” chilla consternado cuando lo jodes con el piano una vez mas. No está tan frustrado como parece—es fácil darse cuenta después de tantos años—aunque tiene que poner de los nervios que puedas hacer que cualquier niño toque en unos días y que contigo esté tomando una eternidad enseñarte. “¡Otra vez!

¿Cómo sería la vida ahora si tu primer amor nunca hubiese vuelto? Te lo has preguntado tantas veces durante los años. Mierda de momento mas oportuno piensas a veces. La vida no era perfecta pero eras feliz, mas feliz de lo que fuiste desde que te abandonó. Está bien, ahora conoces sus razones, pero, a pesar de todos tus esfuerzos, a veces piensas que nunca podrás perdonarle.

Hay veces que casi le preguntas a Junsu por su opinión. Afortunadamente, te detienes antes de que vayas y te conviertas en un idiota mayor de lo que ya eres. Puede que sea tu amigo, puede que seáis cercanos, pero . . . bueno, en realidad nunca te ha hecho gracia las pocas veces que ha sacado el tema, ¿verdad?

Jaejoong estaba despierto y arreglado cuando te despertaste esta mañana. Te causó una gran alegría verle fuera de la cama, fresco de la ducha, se veía cansado, pero estaba despierto, ¡maldita sea! Esta puñetera montaña rusa que es Kim Jaejoong acabará contigo, estas casi seguro.

Si no me mato yo primero, piensas con amargura.

“Ah, mucho mejor,” dice Junsu sonriéndote. Tu le sonríes, viendo como se vuelve al piano e intenta enseñarte. Es tan paciente, tan especial. Esa parte horrible y egoísta de ti desea, a veces, que las cosas hubiesen ocurrido de forma diferente. La culpa se apodera de ti casi de inmediato, y te pateas mentalmente por ello. Aun así, piensas en ello otra vez, la próxima vez que tu amante tenga uno de esos episodios silenciosos. Como ahora . . .

Ugh, ¿qué demonios estas haciendo? Quieres a Jaejoong, has hecho innumerables sacrificios por el. ¿Como puedes si quiera pensar en mandarlo todo a la mierda? ¡Sé feliz con lo que tienes, maldita sea! Tienes que repetirte esto una y otra vez, hasta que finalmente te llega y piensas en todos esos momentos en los que te habla, como esta mañana.

“Ey, ¿habéis terminado?” Hablando del rey de Roma. Insistió en venir contigo, menos mal; de lo contrario estarías temiendo el haber tenido que dejarle solo. (¿Aunque a lo mejor esa fue la intención de Junsu todo el tiempo?¿Forzar a Jaejoong a salir del apartamento?) Hyukjae estaba viendo una película, así que Jaejoong se unió a él (mientras en todo momento te miraba por el rabillo del ojo). Tu profesor paciente te secuestró por una buena hora de tortura.

Junsu sonríe cuando le ve.

“Sí,” responde de inmediato. ¡Oh, gracias a Dios! No tienes la paciencia que solías tener, ni tampoco las ganas, realmente. (Sospechas de alguna manera que Junsu se da cuenta de ello, pero por alguna misteriosa razón se niega a dejarlo estar.) “Este tío es lento, es casi imposible enseñarle.”

“¡Ey!” protestas. “Si justo iba a alabar a mi maravilloso maestro.”

Junsu pone los ojos en blanco pero se ríe. Por otro lado, Jaejoong os mira, yendo su mirada de Junsu hacia a ti y vice versa. Quieres preguntarle en que está pensando pero ahora no es el momento. No, sabes que dirá antes de que lo diga.

“¿Podemos irnos a casa? Estoy cansado,” dice. Tu asientes. El sonríe y se va de la habitación.

“Parece mejor,” destaca Junsu, Puedes sentir su mirada en ti, esos ojos oscuros llenos de preguntas y hasta compasión tal vez.

“Si.” Y es todo lo que dirás al respecto. Por ahora.


Título: Caza

“¡Se te va a congelar y caer la polla!” Se ríe mientras te enseña el dedo, antes de ignorar por completo tu advertencia y meterte en el gélido mar. Hace eso a menudo: bañarse desnudo, hasta cansarse y que le castañeen los dientes, el frío viento nocturno envolviendo su cuerpo desnudo. Sigue intentando que te unas a él, pero mientras que el nunca se pone malo tu con tu ahora controlada asma no puedes permitirte acabar en el hospital (sin mencionar que tu eres un montón de cosas pero masoquista no es una de ellas).

En su lugar, te sientas de manera cómoda en el parabrisas del viejo coche de Jaejoong y le observas. Se ve natural en el mar, hasta cuando el líquido oscuro le traga por unos segundos cada vez. A Jaejoong le encanta, ese cuerpo volátil e impredecible como es el. Las olas llegan a la costa y luego se retiran, una y otra vez, el movimiento se repite por si solo y aún así, hay está, caminando por el agua, el único lugar en el que parece encontrar paz. (A veces le tienes envidia al mar, es ridículo, lo sabes, pero se entrega tan libremente mientras nada, formando parte de él en cuerpo y mente. ¿Por qué no puede hacer eso contigo?)

Actúa menos como un lunático en noches como esta. Una vez que sale del agua con su piel tan blanca, parece un fantasma, pero se siente como si se hubiera quitado una carga de encima. ¿Se siente libre?¿Le hace lo suficientemente feliz para poder olvidar todo aquello que le hace miserable? De cualquier manera, tu le das la bienvenido, con la certeza de que ni siquiera el mar puede robártelo.

“Creo que la echarías de menos si se me cayera de verdad,” bromea contigo quizás una hora después, después de haberle hecho con eficacia entrar en calor. Tu pones los ojos en blanco; el se ríe ante tu reacción.

“Si, estaría devastado,” contestas con sarcasmo (mientras intentas reprimir la urgencia de responder, ¡joder, claro que lo haría!). “Tampoco es que te importe.”

“Oh, si me importa.” baja el tono de su voz, integrándola con una sensualidad suya por naturaleza. Te hace temblar—sonríe, encantado con tu reacción. Jaejoong se inclina y te besa con profundidad, dejándote sin aliento. La segunda ronda es mas intensa, mas íntima, de alguna manera. Te maravillas de lo fácil que caes, hasta cuando te agarras a el; piensas que para el debe ser igual, si su total y absoluto abandono es indicio de ello.

“Pronto,” susurra segundos después de que ambos hayas alcanzado el clímax. “No será en este coche destartalado. Y solo seremos tu y yo, nadie mas.”

Se aparta para encender la radio, y cantar al son de la balada que está sonando. Entonces vuelve contigo, riéndose mientras tratáis de encontrar una posición cómoda sin tener que soltaros el uno del otro. Muy pronto, encontráis la postura, la música inundando el aire. Decides ignorar las palabras que no para de repetir últimamente. Tiene razón, no puedes esperar al día en que le puedas tener solo para ti. Sin embargo, ahora es ahora; con él; ahora lo es todo.
PM
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